Crítica de Los Tigres, la nueva película de Alberto Rodríguez con Antonio de la Torre y Bárbara Lennie

Buena Vista International

Crítica de Los Tigres, la nueva película de Alberto Rodríguez (Modelo 77, El hombre de las mil caras) con Antonio de la Torre y Bárbara Lennie como protagonistas. Estreno el 31 de octubre.

Este verano os hablamos de Sin oxígeno, una potente película sobre la gesta real de un grupo de submarinistas que acudieron al rescate de un compañero privado de aire durante casi media hora en aguas heladas.

Hoy entramos en el terreno de la ficción de la mano de Alberto Rodríguez gracias a Los Tigres, una película que nos lleva a conocer mejor a los buzos industriales que realizan todo tipo de tareas. Desde reparaciones submarinas hasta labores de búsqueda, rescate o mantenimiento: es una de esas profesiones de alto riesgo y no siempre la mayor de las recompensas.

Siguiendo la estela de otros proyectos anteriores, aúna un enfoque social, hablando de las dificultades que entraña la profesión (los riesgos derivados de la precariedad laboral y de la propia actividad si no se cumplen estrictos protocolos de seguridad), con una trama más personal que desarrolla los encuentros y desencuentros entre dos hermanos que llevan trabajando juntos toda la vida.

Entre los atractivos de la película, la espectacular fotografía que le ha valido el premio en el Festival de Cine de San Sebastián y un reparto entregado en el que destacan Antonio de la Torre y Joaquín Núñez, secundario de excepción que ya se alzó con el Goya a mejor actor revelación por su trabajo en Grupo 7

Algo más perdida parece Bárbara Lennie con un acento que viene y va, aunque excelente química con su compañero.

Enamorados del mar

Antonio y Estrella son dos hermanos que se han criado en el amor al mar, entrenando juntos desde niños con la guía de su padre, un excepcional buzo. Trabajan haciendo inmersiones a diario, a manudo en aguas profundas. Acostumbrados a jugarse la vida, ella suele quedarse en cubierta para asistirlo puesto que padece una lesión auditiva que le impide bajar más de 20 metros.

Pero no solo eso, Estrella es la que lo mantiene a flote también en tierra, donde Antonio es un verdadero desastre. Divorciado de su pareja y con dos hijas, es incapaz de pasarle a su ex la pensión porque siempre termina jugándose el dinero haciendo apuestas. Pero es que además una afección cardiaca está a punto de obligarlo a retirarse de forma prematura.

Su delicada situación económica le lleva a idear un plan descabellado. Sabe que cada tres semanas pasa por el puerto un barco con un alijo de cocaína y cree que cogiendo unos paquetes puede salvar su situación: cancelar la deuda de la pensión y asegurarse de que no le quitan la custodia compartida de las niñas. 

Estrella se escandaliza, pero después de darle un par de vueltas idea una forma de extraer pequeñas cantidades de droga para pasar por debajo del radar de la mafia, dándole esperanzas a su hermano. Será una operación arriesgada y difícil, repleta de complicaciones que no pueden llegar ni a imaginar.

Belleza y riesgo

Que Alberto Rodríguez tiene un pulso bestial para rodar, es algo que ha demostrado ya muchas veces. Los Tigres está filmada con tino, extrayendo la belleza de los parajes en los que transcurre la acción, pero también la cotidianidad de las tareas de las personas que trabajan en el puerto mezclando su pasión, el mar, con tareas similares a las de los astronautas o los mecánicos especializados.

El grueso de la historia se articula como un thriller que se juega a cara o cruz: o se salen con la suya o les pillan y se va todo al carajo. La tensión se respira a cada instante y cada nueva inmersión es un riesgo extra para nuestro protagonista que no tiene intención de hacer públicos sus problemas médicos sin haber conseguido asegurarse el colchón que necesita para salir adelante.

La riqueza de planos es brutal y el trabajo de los buzos especialistas, esencial para darle la verosimilitud necesaria a las secuencias submarinas. Pero quizás, más allá del trasfondo de aventura extrema, lo más interesante y relevante es el arco de evolución de los dos personajes principales y su proceso de emancipación el uno del otro para poder seguir adelante.

La relación de amor incondicional entre hermanos es la base, pero también las cuentas pendientes, las viejas rencillas y los reproches, son los que permiten que Lennie y de la Torre tengan un mano a mano interpretativo de lo más interesante. De ahí el título, ese apodo familiar que les define pero también les pesa y les llevará al final a separar sus caminos.

Los Tigres es, en suma, una película que se distingue por sus valores humanos y por explorar la culpa, la lealtad y la redención atendiendo a uno de esos oficios poco visibilizados en pantalla, pero que sostienen distintas industrias como la petrolera, entre otras muchas. Quedan retratados desde el respeto y la contención, aunque también con humor y sensibilidad.

Valoración

Nota 70

Una película notable, con buenos valores de producción y retos técnicos como rodajes submarinos superados con buen tino, aunque la trama principal se cierre con algo de prisa.

Lo mejor

La calidad de las interpretaciones, de la fotografía y del sonido. El esfuerzo de rodar de manera submarina.

Lo peor

Por más que busca el tono de thriller lo que engancha es la dinámica entre los hermanos. El desenlace es flojo.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.