Crítica de Mi querida señorita: mejores intenciones que resultados en el remake para Netflix

Mi querida señorita
Mi querida señoritaNetflix

Crítica de Mi querida señorita, dirigida por Fernando González Molina y con Elisabeth Martínez como protagonista. Estreno en cines el 17 de abril y el 1 de mayo en Netflix.

Antes de entrar en materia, tenemos que darle un poco de contexto a esta crítica puesto que Mi querida señorita es una de las grandes joyas de nuestro cine. Pionera, audaz, muy original y reflexiva. Nos referimos a la cinta de 80 minutos dirigida y escrita por Jaime de Armiñán con la colaboración de José Luis Borau y en la que descubrimos una nueva faceta interpretativa de José Luis López Vázquez de las que resuenan en el tiempo. 

Fue la película más vista del año en nuestro país, un éxito rotundo de público y crítica, siendo seleccionada para representar a España en los Óscar y quedó entre las cinco finalistas. ¡En 1972! ¡En pleno tardofranquismo!

Esta nueva película, que se presenta como un remake con cierta osadía al ser más bien una adaptación libérrima, en verdad quiere mirarse en ella en momentos y detalles concretos pero abre mucho el arco temático para hablar de otros temas que van más allá del conflicto identitario del personaje protagonista. Y comete dos pecados imperdonables: ofrece diálogos muy poco naturales y una visión de la sexualidad muy edulcorada e ingenua.

Ni las circunstancias, ni el momento vital ni siquiera las motivaciones de los personajes son las mismas que en la película original y la galería es mucho más amplia. Amén de la desigual ambientación temporal, poco lograda.

Se agradece hasta el cierto punto que tenga un tono por lo general amable, pero su forma de ser reivindicativa es muy discursiva y tiende a un didactismo que llega a ser hasta molesto por sobreexplicarlo todo en exceso. Tampoco llega nunca a ser tan festiva, enérgica y profunda en la plasmación de la diversidad como Te estoy amando locamente, por poner un ejemplo. 

Es una intelectualización tan autoconsciente de sí misma y de lo que quiere abarcar que no deja de percibirse cuánto se esfuerza por ser un decorado trufado de referencias, objetos, citas, significados... Tiene sentido todo lo que está, pero es un conjunto abigarrado al que le cuesta respirar.

¿Quién soy?

Adela es la única hija de un matrimonio muy conservador. Durante los años 90 pasa sus días entre la tienda de antigüedades familiar y las clases de catequesis que imparte bajo la estricta supervisión de sus padres. Ella, acostumbrada a las burlas por su altura y aspecto físico, se siente distinta y, de hecho, tiene un tratamiento hormonal pero no sabe por qué.

De pronto varias circunstancias se solapan: regresa a Pamplona un gran amigo de su infancia que dice haber estado enamorado de ella, traba amistad con un sacerdote recién llegado de mentalidad liberal y conoce a Isabel, una fisioterapeuta que quiere ser actriz y le mueve el suelo bajo los pies.

Cuando acude por primera vez al ginecólogo descubre el secreto que sus padres llevan ocultándole desde su más tierna infancia y necesita poner tierra de por medio para descubrir quién es y cómo puede ser feliz. Pondrá rumbo a Madrid donde encontrará el apoyo necesario para conseguirlo.

Mi querida señorita
Mi querida señoritaNetflix

La humanidad y sensibilidad de Mi querida señorita es una de las constantes de la película que es extremadamente cuidadosa a la hora de abordar los planos más íntimos.

En este sentido, puede parecer que la elección de Elisabeth Martínez es idónea: es una actriz intersexual que no teme exponerse ante la cámara y que vehicula muy bien el mensaje principal que es la aceptación y el amor propio. Sin embargo, también se nota que le falta experiencia interpretativa (es su primer papel), sobre todo cuando le toca compartir planos con intérpretes muy naturales y espontáneos como Anna Castillo o Paco León.

Seguramente esta nueva versión de Mi querida señorita sirva para que nuevas generaciones descubran la cinta original, solo por eso, ya merece la pena echarle un ojo y descubrir los vasos comunicantes que las unen. Está muy lejos de ser perfecta o de tener el calado de la anterior y el momento de su recepción es también muy distinto, así que mejor dejar de lado comparaciones odiosas y disfrutar de la parte luminosa y vital que nos ofrece del proceso de autodescubrimiento y el ejercicio de la libertad.

Valoración

Nota 50

Esta película es un enano aupado a lomos de un gigante. Tiene buenas ideas e intenciones a la hora de homenajear el material original, pero peca de ambiciosa y no termina de materializarlas con acierto cayendo, a menudo, en un didactismo excesivo.

Lo mejor

Es una película tierna y humana.

Lo peor

La segunda parte del metraje funciona con algo más de soltura aunque en general el tono es muy afectado y poco natural.

Más información sobre:

Ver sus artículos

Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

Mostrar comentarios