Crítica de Outcome, la comedia fallida de Jonah Hill con Keanu Reeves de protagonista estrenada en Apple TV

Crítica de Outcome, la nueva comedia de Jonah Hill protagonizada por Keanu Reeves, Cameron Diaz, Matt Bomer y el prpio Jonah Hill. Estreno el 10 de abril en Apple TV
La segunda película de Jonah Hill tras su debut en la dirección con En los 90 en 2018 le ha salido nada más que regular. Outcome llegaba a la plataforma Apple TV el pasado viernes cosechando comentarios bastante negativos por su ambigüedad moral y la sensación general de que desperdicia el talento de su reparto, encabezado por Keanu Reeves. Y hay que decir que hacía tiempo que el actor no se metía en un proyecto tan flojo.
Hill ha concitado el interés de actores y actrices de la talla de Cameron Diaz, Matt Bomer, Laverne Cox o Drew Barrymore a los que se une un divertido Martin Scorsese que le está pillando el gustillo a los cameos como el que hizo en The Studio.
El guión, coescrito por Jonah Hill y Ezra Woods, lanza temas interesantes, aunque también parece empeñado en pasar por encima de ellos sin implicarse demasiado y con aciertos desiguales a la hora de despertar las risas con sus salidas de tono. Es, a todas luces, una película irregular con momentos puntuales ocurrentes pero que parece reescribir la historia de Me llamo Earl en la era de la "cultura de la cancelación", terreno bien farragoso del que sale con más pringue que lustre.
No culpes al karma de lo que te pasa por gil...
Outcome nos presenta a Reef Hawk, un actor cuya carrera subió como la espuma desde que se convirtió en una estrella infantil adorada por la audiencia. Su reputación es impecable, todo el mundo le aprecia y está empeñado con que eso siga igual.
Sin embargo, las cosas se le complican cuando, tras cinco años de retiro en el que ha estado recuperándose de una serie de complicadas adicciones, su regreso puede verse empañado por un asunto del pasado.
A través de su abogado, recibe una pésima noticia: una fuente anónima dice tener en su poder un vídeo difamatorio que puede arruinar su carrera en Hollywood para siempre. Para mayor angustia, Reef no tiene ni la menor idea de cuál es el contenido del citado vídeo, de ahí que reciba un consejo por parte de sus mejores amigos: debe hacer una lista de todas las personas con las que cree que se ha portado mal o las que ha podido ofender y disculparse sinceramente para neutralizar la amenaza. Para su desgracia, la lista es muy larga: desde su primer representante hasta su exnovia o sus empleados domésticos.

La principal fuente de atractivo de Outcome, más allá del reparto, es sin lugar a dudas tener a Keanu Reeves, un actor venerado dentro y fuera de la industria por su calidad humana, reflexionando sobre ese miedo a la exposición pública de los demonios interiores, ese escrutinio impúdico que difumina los límites de la intimidad y hace que a su personaje le salga sarpullido al pensar que puede mancharse su imagen impoluta.
En el fondo habla, claro está, de cómo esto se puede traducir en una obsesión en la era de las redes sociales y las opiniones volubles y de la necesidad que tenemos de conectar con otros seres humanos. Ofrecer disculpas no por miedo a las represalias a nuestros actos sino como una manera de congraciarnos con los demás y hacer las paces con el universo.

Por el camino, Jonah Hill se reserva el papel más desagradable y chillón de la función, cuya exagerada manera de actuar se supone que va en pro de la comedia pero que tiene el efecto contrario. Pasear por sus oficinas y ver los retratos colgados de Bill Clinton o Kevin Spacey tiene su gracia, pero no tanto sus largos parlamentos desquiciados y su caricatura grotesca de todos los males del universo concentrados en la vileza moral que exhibe.
En suma, A Outcome le falta foco y contenido. Lanza preguntas interesantes, le da un papel curioso a Reeves y un momento tierno con Scorsese, pero había potencial para profundizar más en cuestiones de candente interés que como sociedad son retos que seguimos sin ser capaces de encarar de una forma del todo sincera. ¿Separamos las obras de los artistas? ¿A unos sí y a otros no, en función de nuestras preferencias? ¿Existen de verdad las segundas oportunidades o hay faltas condenatorias que son un mazazo definitivo del que es imposible recuperarse? No hay respuestas sencillas para temas complejos y eso no lo levanta ni el indudable carisma de Keanu Reeves, del que es fácil disfrutar en clave de acción y de comedia. Aquí se merecía algo mejor.
Valoración
Nota 50
Como comedia es floja, como reflexión sobre la cultura de la cancelación, bastante pobre. Con todo tiene momentos ocurrentes y a un Keanu Reeves reflexivo sobre el mundo de la fama que la salvan del suspenso.
Lo mejor
Las interpretaciones y algunos momentos puntuales.
Lo peor
El personaje de Jonah Hill es insoportable y mucho menos divertido de lo que pretende

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.