Crítica de Pompeya antes del desastre, con Tom Hiddleston, un documental que rescata lo que siempre olvida la arqueología

Pompeya antes del desastre, con Tom Hiddleston nos brinda una emotiva narración sobre las últimas horas de un grupo de personas que fueron víctimas del Vesuvio.
Pompeya antes del desastre, con Tom Hiddleston es la nueva miniserie documental de National Geographic para Disney Plus que nos propone una visión más moderna, consciente e íntima de la historia de la catástrofe ocurrida en Pompeya en el año 79 d.C..
Durante siglos, la arqueología se ha centrado en mostrarle al público general un retrato muy específico y sesgado del pasado, enfocado en rescatar el modo de vida de las clases altas de la sociedad e ignorando a la gente de a pie que constituía la mayor parte de la población.
Del mismo modo, el papel de la mujer también ha sido dejado de lado, muchas veces confundiendo su auténtico rol en el grupo, condenándola a situarse en una posición secundaria.
El arqueólogo Mikel Herrán ya explicó esta problemática a través de sus publicaciones relatando cómo “la gente que podía leer y escribir” representaba “una parte muy pequeña de la población”, que nos ha dejado sus escritos hechos “por o para la élite”, reflejando “una forma de ver el mundo bastante concreta: la del que manda”.
A su vez, “seguimos arrastrando los sesgos” de los primeros historiadores, “señores de bien de finales del siglo XIX y principios del XX” que han impuesto su forma de entender las épocas anteriores: “Mientras unas presencias se asumen”, como la masculina, “otras se tienen que demostrar”.

Siguiendo esta línea de pensamiento, Pompeya antes del desastre quiere huir de todo eso y de otros problemas comunes que se ha encontrado la arqueología en la divulgación de sus hallazgos durante tanto tiempo, poniendo el foco sobre dos personas reales que habitaron Pompeya durante la erupción del Vesuvio y una que estuvo en la ciudad cercana de Herculano.
La primera, el joven Avianius, un humilde aprendiz de herrero. La segunda, Julia Felix, la adinerada dueña de una casa de baños. Y la tercera, un pretoriano cuyo nombre no ha sobrevivido al paso del tiempo.
Entre el documental y la ficción

Sin llegar a ser por completo una serie de ficción, Pompeya antes del desastre termina haciéndose más amena que un documental al uso por cómo juega con la narrativa y su estructura.
Así, la parte que transcurre en el presente casi parece una serie de investigación orquestada por Tom Hiddleston, que se mezcla con una faceta más pura de documental a través de las intervenciones de especialistas.

Pero luego este apartado se fusiona mediante efectivos juegos visuales y sonoros con la ficción que elabora una cuidada recreación histórica de los pasos que siguieron sus tres protagonistas intentando salvarse de la catástrofe, desde una hora antes de que el volcán entrara en erupción hasta que las cenizas consumieran a las últimas personas supervivientes.
Todo ello aderezado con un par de cuentas atrás desde el mismo arranque de la serie hasta su final para acrecentar el suspense y el dramatismo, al que acompaña una tan sentida interpretación de Tom Hiddleston, que por momentos parece impostada.
Viajando a la Pompeya más auténtica

Como si a Tom Hiddleston se le hubiera quedado una espinita clavada desde que visitó aquella ciudad congelada en cenizas de adolescente, la miniserie de Disney Plus lo convierte en una suerte de detective que trata de desentrañar un gran misterio: cómo fueron las vidas de esas tres personas que protagonizan su relato.
Primero indagando en quiénes eran, sus nombres, sus conexiones familiares. Preguntas a las que puede dar respuesta gente experta en la materia desde ángulos como la arqueología o la psicología.

Luego tratando de entender las motivaciones personales que las impulsaron a huir, o a quedarse donde estaban. Y, por último, descubrir su paradero una vez terminada la catástrofe. Algo que los nuevos avances tecnológicos aplicados al estudio arqueológico facilitan, al recoger datos de múltiples yacimientos permitiendo crear lazos y árboles genealógicos.
Pero es justo el segundo punto el más interesante de todos, siendo también el que le da sentido a la existencia de esta serie. La evidencia pura puede dejar para la posteridad fechas, nombres, objetos. Pero falta lo más importante, algo que conecte todos esos hallazgos.

No hay una única respuesta válida para saber lo que pasó de verdad. Por eso la historia se ha contado de varias maneras a lo largo del tiempo según quién estuviera detrás de ella. Porque, al fin y al cabo, nadie estuvo ahí para verlo, así que son la imaginación y las hipótesis las que logran rellenar todos esos espacios que quedan entre los restos de un puzle formado por un ídolo y un collar.
Pompeya antes del desastre, con Tom Hiddleston se estrena en Disney Plus el jueves 23 de julio, como una miniserie de tres episodios de unos 45 minutos de duración por capítulo.
Valoración
Nota 81
A medio camino entre la realidad y la ficción, Pompeya antes del desastre, con Tom Hiddleston es una serie que refleja a la perfección lo que la arqueología lleva años luchando por enseñarnos: el pasado no fue como nos han contado durante siglos.
Lo mejor
Pompeya estuvo habitado por mujeres poderosas, gente humilde, y cada persona tiene una historia que merece ser mostrada.
Lo peor
Tom Hiddleston es un buen narrador, pero está sobreactuado.
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