Crítica de Ruega por nosotras: un duro drama sobre los reformatorios para mujeres en la España posfranquista

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Crítica de Ruega por nosotras, la película que Daniel Monzón dirige y coescribe junto a Jorge Guerricaechevarría. Estreno el 6 de noviembre.
Definitivamente ésta es una gran semana para el cine español gracias al estreno de Sacamantecas y de Ruega por nosotras, la nueva cinta de Daniel Monzón en clave de drama que retrata los abusos del Patronato para la Protección de la Mujer.
Fue una institución pública dependiente del Ministerio de Justicia creada en 1941 y disuelta en 1985 cuya finalidad oficial era la de "vigilar la moralidad de las jóvenes y apartarlas del vicio" pero que en la práctica era un órgano de represión que privaba a las mujeres de su libertad, las sometía a explotación laboral, castigos físicos y psicológicos y tratamientos psiquiátricos extremos. Peor aún era el caso de aquellas que eran madres solteras o estaban encinta, dado que se las recluía en pabellones por separado y en algunas ocasiones fueron víctimas del robo de sus bebés.
A menudo los motivos para que las familias recluyeran en estos lugares a sus hijas eran tan simples como llegar tarde a casa, usar minifaldas, asistir a manifestaciones, fumar, beber, huir de entornos familiares violentos o sencillamente ser consideradas promiscuas o díscolas. Cualquier sospecha de "desviación" era considerada con severidad.
Mozón y Guerricaechevarría componen un guión desolador que muestra las vidas rotas de distintas jóvenes que solo encuentran consuelo y esperanza las unas en las otras, articulando planes de fuga y alimentando un sueño de libertad que se antoja cada vez más lejano. En este páramo, la química entre las dos actrices principales, Zoe Bonafonte y Manuela Calle es fundamental así como la versatilidad de Adelfa Calvo convertida aquí en una arpía irredenta.
Redimiendo a las "mujeres inmorales"
En 1974 Ana es una joven barcelonesa que se escapa de casa de vez en cuando para ir a una verbena, como muchos otros muchachos de su edad. Tras una fuga nocturna en la que tiene un desengaño amoroso y bebe de más, la policía la lleva de regreso a casa, donde la esperan sus padres angustiados. Su firme moralidad les lleva a no pensárselo dos veces y deciden ingresarla en la institución especializada en "mujeres caídas o en riesgo de caer" donde le practican una exploración ginecológica que determina que "no está completa".
De esta forma es trasladada a Madrid para ser internada en un reformatorio regentado por monjas en el que es sometida a un estricto régimen disciplinario, del que no podrá zafarse hasta la mayoría de edad, que en esos momentos estaba fijada en los 21 años.
Obligada a vestir uniforme, trabajar en distintas tareas como limpieza, cocina y talleres de costura y ensamblaje de piezas de sol a sol, pronto congenia con Sole, una compañera de alegría contagiosa que siempre saca fuerzas para disfrutar de algún acto de rebeldía. Esa amistad será un faro en la oscuridad para Ana, aunque también la llevará a atravesar dificultades por encararse a la madre superiora, que irá incrementando la brutalidad de sus represalias.

Ruega por nosotras es una película muy bien documentada y ambientada en los impases finales de los años 70. Pero sobre todo destaca por su capacidad para meterte en la piel de las jóvenes obligadas a "reformarse" dejando constancia de las experiencias que atravesaban una vez que sus familias se desentendían de ellas y las dejaban en manos de la institución. La película toma el nombre de uno de los ensayos escritos por Consuelo García del Cid, víctima de la crueldad del Patronato y pionera en las investigaciones sobre él pero tiene también un germen que procede de libros de investigación, documentos de archivo, tesis doctorales, piezas documentales y el testimonio de muchas mujeres que pasaron por estos lugares que bien habrían podido servir de inspiración para El cuento de la criada, relatando de primera mano el infierno al que fueron sometidas y sobre todo la disrupción que supuso en su desarrollo en un momento en el que justamente estaban abriéndose a la vida.
En el plano técnico, Monzón trabaja con muchos de sus colaboradores habituales que realizan una labor impecable: destacan Balter Gallart en el diseño de producción, Vinyet Escobar en el vestuario, Carles Gusi como director de fotografía y Roque Baños en la música original.

Ruega por nosotras es una película dura porque indaga en unos episodios muy oscuros de nuestra historia reciente, pero que no se recrea en el tormento ni resulta gratuita en el tratamiento de la violencia, ya sea física, verbal o psicológica.
Ésta es una de sus virtudes, puesto que habría sido fácil cargar las tintas o incluso poner el foco en casos más extremos: recordemos sin ir más lejos la trágica muerte de Inmaculada Valderrama en 1983, eje central de la serie documental de tres capítulos El Patronato, de estreno en La 1 de RTVE y RTVE Play el mismo 6 de noviembre y también del libro Inmaculada. La muerte que precipitó el final del Patronato, escrito por Marta García Carbonell, Esther López Barceló y María Palau Galdón.
Valoración
Nota 78
Cine de denuncia para recordar unos episodios trágicos de nuestra historia reciente con buenos valores de producción y un casting muy acertado. Impacta, conmueve y asombra lo cerca que queda en el tiempo.
Lo mejor
Es una obra muy bien documentada y ambientada que se beneficia de un gran guión. El desenlace, con los rezos y el montaje paralelo es sensacional.
Lo peor
Algunas caracterizaciones se sienten forzadas y hay personajes secundarios que pedían más desarrollo. El montaje habría necesitado más ritmo en el desarrollo de la trama.

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