Crítica de Sin piedad: Chris Pratt protagoniza un thriller repleto de adrenalina

Sin piedad
Sin piedadSony Pictures

Crítica de Sin piedad (Mercy), la nueva película de acción de Timur Bekmambetov protagonizada por Chris Pratt, Rebecca Ferguson y Kali Reis. Estreno el 23 de enero.

A Sin piedad, la nueva película de Timur Bekmambetov, no le faltan atractivos: desde el reparto encabezado por Chris Pratt y Rebecca Ferguson hasta un generoso diseño de producción para engrasar un thriller de ciencia ficción que explora los límites de la aplicación de la justicia mediante tribunales presididos por inteligencias artificiales.

No es la primera película que recala en esta temática, de hecho, la española Justicia artificial ya planteaba cuestiones muy interesantes acerca de cómo el uso de un algoritmo podría generar sistemas vulnerables a ataques o corruptelas, aunque en sí mismos funcionaran perfectamente.

En esta ocasión el guión de Marco van Belle no es tan prolijo en materia de disquisiciones morales sino que resulta mucho más directo y centrado en la acción. Propone juicios rápidos que pueden acabar en sentencia de muerte y la IA no solo como jueza en función de cálculos de probabilidades sino como proveedora de toda clase de recursos documentales para refrendar el dictamen.

Determinando la culpabilidad a tiempo real

Sin piedad comienza con un breve anticipo que nos pone al tanto del devenir de los acontecimientos en un futuro no muy lejano, con un aumento significativo de la delincuencia y la puesta en marcha del programa Mercy, que busca impartir justicia mediante juicios sumarios de 90 minutos de duración.

En lugar de actuar sobre la base de la presunción de inocencia, los procesados tienen que defenderse porque la Inteligencia Artificial, tras recabar datos y pruebas objetivas, ya ha determinado un grado de probabilidad de culpabilidad muy alto.

En esta ocasión, quien se sienta en la silla de la acusación, privado de libertad de movimientos, es el detective que alumbró dicho sistema y está acusado de matar a sangre fría a su esposa en su domicilio familiar tras haber sufrido una recaída en el consumo de alcohol.

Todos los indicios apuntan en su dirección pero sufre una amnesia temporal, de manera que tendrá que ponerse manos a la obra para convencerse a sí mismo y a la jueza Maddox de que no está detrás del horrible asesinato probando su inocencia a contrarreloj. El propio actor nos habló de su papel en la película y su opinión sobre la IA a día de hoy:

Las fortalezas de Sin piedad se derivan de su ritmo frenético: casi no hay tiempo para parpadear porque los acontecimientos, que se desarrollan casi en tiempo real, se suceden a una velocidad de vértigo y hay un uso muy eficiente de recursos para que el espectador esté constantemente pendiente de las nuevas informaciones derivadas de la investigación a tiempo real que realiza el protagonista.

Así, la IA permite acceder a cámaras públicas y privadas, teléfonos móviles y todo tipo de dispositivos digitales así como realizar llamadas al exterior o controlar objetivos en movimiento mediante radar. Las pantallas partidas y sobreimpresiones abundan en un montaje ágil y rico.

Estamos además ante una película de ciencia ficción futurista aunque busque ser en casi todo momento bastante creíble. Veremos vehículos voladores y sistemas de comunicaciones que desafían al reloj. Todo está puesto al servicio de una historia que tiene en su centro el debate de la dependencia tecnológica y de la justicia aplicable sin factor humano, una cuestión de máximo interés si tenemos en cuenta los niveles de penetración de la IA en todos los órdenes de nuestras vidas.

Sin piedad
Sin piedadSony Pictures

Pero el escollo que encuentra la película es que las respuestas no están a la altura del interés que generan los interrogantes planteados. La conclusión es algo precipitada y simple en comparación con los retos éticos y las implicaciones que plantea la implantación de un sistema semejante, muy exagerado en su modus operandi al hacer pender de un hilo la vida de los reos.

Por otra parte, a pesar del indudable carisma de Chris Pratt y Rebecca Ferguson, sus personajes plantean algunos problemas de base que no tienen tanto que ver con sus interpretaciones como con la concepción de sus roles. La jueza Maddox, llegado a un cierto punto, termina humanizándose, algo que Feguson borda con su habitual talento, pero resulta imposible en el caso de una IA mientras que Chris Pratt, muy contenido por tener que muy restringida su capacidad de movimiento, basa en su dialéctica con ella toda la estructura narrativa de la historia. 

En resumidas cuentas, Sin piedad es una experiencia cinematográfica satisfactoria, con tanto nervio como riqueza visual. Puede que no sea perfecta, pero cumple las expectativas y el debate posterior podemos ponerlo los humanos, con nuestra natural inteligencia. Da pie a ello.

Valoración

Nota 67

Adrenalínica propuesta que exprime todos los recursos a su alcance para resultar espectacular así como los abundantes giros de guión finales. Ofrece lo que esperas, aunque se quede algo corta a la hora de llevar la historia a puerto. 

Lo mejor

Lo bien articulada que está la experiencia, que parece desarrollarse en tiempo real y la cantidad de recursos puestos al servicio de la narración.

Lo peor

La conclusión se antoja un poco pobre, habría merecido la pena desarrollarla un poco más.

Sin piedad (2026)

Sin piedad (2026)

Título original

Mercy

Género

Acción, Ciencia ficción, Suspense

Idioma original

Inglés

Duración

1h 40m

Ingresos en taquilla

11.100.000,00 $

Presupuesto

60.000.000,00 $

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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