Crítica de El último mono: La fórmula de la comedia romántica destroza la narrativa

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Crítica de El último mono, la nueva comedia de Joaquín Mazón, de estreno en cines el 7 de agosto.

La machosfera no es divertida, sino más bien aterradora. Si algo nos han enseñado documentales como el de Louis Theroux: Dentro de la machosfera es que el ecosistema digital de la masculinidad radical y la extensa red de influencers misóginos y oportunistas que pueblan Internet tienen un impacto horrible en la juventud y las relaciones sociales por sus discursos de odio hacia la mujer. 

Pero, por alguna razón, la comedia sigue fijándose en este fenómeno como fuente de chanza: lo hizo Machos alfa con un éxito atronador poniendo de manifiesto las contradicciones de la sociedad moderna y lo intenta ahora El último mono, contraponiendo a este fenómeno el de la misandria o el mal llamado "hembrismo" que presupone a la mujer superior al hombre y replica el discurso de odio pero en dirección contraria.

La famosa "guerra de sexos" que ha sido motor de tantas comedias resulta ahora algo peor que un cliché manoseado: es un punto de partida de mal gusto muy alejado de los criterios básicos de la diversión. 

Tomarse a guasa la transexualidad y la identidad de género, equiparar el machismo al feminismo o burlarse de las "técnicas para ligar" de los mal llamados gurús que incluyen entre ellas la intoxicación etílica o la exhibición de su olor corporal son algunos de los pecados capitales de una película que no tiene mordiente y prefiere arrojarse en los salvadores brazos de la fórmula de la comedia romántica para no profundizar en unas aguas bien turbias.

Ojo, El último mono parece tener buenas intenciones y querer verbalizar y hasta poner de manifiesto la simpleza del razonamiento de muchas personas respecto a estas cuestiones pero, por desgracia, no tiene ni el ingenio ni el arrojo de ser pedagógica ni divertida desde la irreverencia. Por el contrario, se queda en la exposición y se lava las manos con un romance tan forzado y poco creíble que solo consigue restarle enteros.

Pet and men friendly

Alejandro es un gurú de la seducción que arrasa en redes sociales y en los simposium que organiza para hombres que creen que la sociedad les margina y que las mujeres les desprecian por no ser suficientemente machos.

De forma análoga, Mariela es una escritora y cómica que denuncia a tipos como Alejandro, su principal rival en redes sociales y el epítome de todo lo que detesta en los hombres de lo que considera una sociedad enferma.

El fin de semana previo a las manifestaciones feministas del 8M Alejandro anuncia a los suyos que va a conseguir lo nunca visto: seducir a la mujer más chunga y antipática del mundo y en tiempo récord, justo antes de que ella se disponga a abrir la jornada.

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El último mono es una película bien rodada y que cuenta con una producción acorde a sus necesidades: nada se le puede reprochar en el plano técnico ni tampoco en las labores de casting. Susasa Abaitua y Juan Dávila tienen buena química en pantalla y parecen habérselo pasado bien durante el rodaje, dejando que ese buen rollo quede reflejado en el resultado final.

Los problemas de la película derivan principalmente del guión de Joaquín Oristrell y Yolanda García Serrano que, a pesar de sus ímprobos esfuerzos por levantar la faceta humorística de El último mono, manejan dinamita sin guantes y tratan de contener la explosión refugiándose en lugares comunes.

Al final, la trama es tan previsible como bobalicona y carente de verosimilitud, sin profundizar en problemas muy serios que quedan aquí infantilizados y con una incapacidad manifiesta para despertar carcajadas con algo de jocosidad. Si eliges un tema como éste, no puede ser para terminar construyendo un relato tan plano.

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Pero ¿sirve para pasar el rato? Con las expectativas muy ajustadas sí, pero cuanto más pienses en ella, más posibilidades tendrás de enfadarte, sobre todo si para ti éste es un tema sensible. No está el horno para bollos, como se suele decir.

La comedia es uno de los géneros más complicados de abordar porque requiere de una gran inteligencia para manejar sus resortes, descolocar al público y ofrecerle una lectura que le rompa los esquemas. Si quieres que te vuelen la cabeza échale un ojo a De puntillas en HBO Max. Ese si es un viaje con curvas.

Valoración

Nota 50

A pesar de sus virtudes, El último mono falla en lo esencial: se escoge un asunto que da pie a pocas bromas y no hay voluntad de desarrollarlo, solo es un mero trasfondo para una comedia romántica mil veces vista.

Lo mejor

El diseño de producción, las interpretaciones, la foto... Todo correcto.

Lo peor

Previsible, poco divertida y bastante boba. Aborda un tema que le viene grande.

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Raquel Hernández Luján

Redactora

Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.

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