Crítica de Wildwood, la película más larga filmada en stop-motion y sobresaliente candidata al Óscar

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Crítica de Wildwood, la nueva película del estudio Laika filmada en stop-motion, de estreno en cines el 22 de octubre.
Hablar de Wildwood es hablar de un estudio tan especial como Laika, que ha alumbrado títulos imprescindibles como Los mundos de Coraline, El alucinante mundo de Norman, Los Boxtrolls, Kubo y las dos cuerdas mágicas o Mr. Link.
Su sello es el de llevar la animación en stop-motion siempre un poco más lejos y esto es algo que podemos certificar simplemente viendo los datos: se trata de la película más larga filmada hasta la fecha valiéndose de esta técnica (132 minutos de metraje) y para Travis Knight, su director, es uno de esos trabajos que marcan una vida entera.
Desde la distribuidora nos facilitan las siguientes marcas: 231 semanas de producción, 132 decorados físicos, 142.000 caras fabricadas para dar expresión a los personajes, 233 marionetas hechas a mano y más de 1.000 artistas y artesanos trabajando codo con codo para alumbrar una película de una envergadura insólita que parte como favorita, por su nivel de complejidad, para convertirse en la próxima ganadora de la preciada estatuilla dorada en el apartado de mejor película de animación.
Naturaleza y humanismo
Laika ha escogido Las crónicas de Wildwood como material de origen de su nuevo trabajo. Se trata de una novela escrita por Colin Meloy e ilustrada por Carson Ellis que vio la luz en 2011 y tiene como punto de partida la apacible vida de una joven llamada Prue.
Su mundo sufre un vuelco cuando su hermano es raptado por una bandada de cuervos que se lo llevan volando al Territorio Impenetrable, un espeso y peligroso espacio forestal al que nadie antes ha llegado... o al menos, del que nadie ha logrado regresar.
Con ayuda de su leal compañero Curtis, Prue encontrará el valor para internarse en un bosque plagado de criaturas guerreras, seres sobrenaturales y oscuros personajes que distan de ser lo que parecen.
A medida que se desarrolla su aventura descubren que ese mundo está siendo amenazado y son testigos de cómo se desata una batalla por liberar la tierra encantada. Si quieren salvar al pequeño Mac y proteger su futuro, tendrán que asumir grandes riesgos.
Todas las películas son un logro colectivo pero ésta lo es de una forma abrumadora no solo por la ingente cantidad de talento reunido para ponerla en pie sino por el amor a lo artesano que se respira desde el primer instante. Hasta la localización en Oregón, Es una verdadera obra maestra de su género que no se detiene ni en los títulos de crédito finales, otra exquisita muestra de amor por la animación 2D y stop-motion, los personajes y la relación de amor que les une.
Los movimientos de cámara, la iluminación, el gusto por el detalle, la banda sonora y, por supuesto, el diseño de personajes y sus movimientos son, sin ambages, sobresalientes... por no decir que una verdadera fantasía hecha realiad, Al punto de que en ocasiones es fácil olvidar que estás viendo una película "de muñecos". Las expresiones faciales, la suavidad y la naturalidad con la que se suceden, los movimientos oculares... A todo ello hay que añadirle el apoyo del CGI sobre todo a la hora de crear los espacios naturales infinitos de una enorme belleza que sirven de marco a la acción que se desarrolla en Wildwood.

Podría decirse que en su conjunto es una carta de amor escrita para los enamorados del arte y la creación dado que se dan cita toda clase de artesanos: equipos de costura, corte y confección al servicio del figurinismo, maquetadores, iluminadores, diseñadores, animadores, modeladores y un larguísimo etcétera... Todos rindiendo a un nivel de excelencia increíble. Hasta el enclave de Portland, en Oregón, le va a la producción como anillo al dedo si tenemos en cuenta que es la ciudad natal de Travis Knight y que la localidad tiene una relación íntima con los oficios de la artesanía, fabricantes independientes y talleres prácticos.
Por no hablar de la música folk, otro de los ejes de la película, que cuenta con los tres temas musicales inéditos de The Decemberists, entre los que se incluye "The Better Part of Bravery" (la canción que suena en los créditos de cierre).
Solo una apreciación: ligamos animación a infancia con una facilidad pasmosa cuando en realidad una película como Wildwood se dirige más bien a un público juvenil por sus dosis de violencia y su explicitud, que puede herir sensibilidades. Si la novela se dirigía a un público entre 9 y 14 años, la película está recomendada para mayores de 12 años.
Valoración
Nota 95
Delicatessen para los amantes de la animación: un exponente en su género que emociona y asombra por el nivel de perfección que alcanza. Imprescindible y una de las cúspides de 2026.
Lo mejor
Su belleza intrínseca y el hito que supone para la animación en stop-motion.
Lo peor
La crudeza del argumento puede resultar demasiado angustiante para el público menudo. También su larga duración puede ser un obstáculo para que los peques la disfruten.


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