Stop motion: qué tipo de animación es, por qué tiene tanto encanto y algunas películas indispensables

El stop motion es un estilo animado que conoce múltiples variantes y se ha aplicado de formas muy diferentes en el cine, pero que nunca pasa de moda. 

La animación stop motion, también conocida como animación fotograma a fotograma, es aquella que nos permite crear la ilusión de movimiento de elementos inanimados mediante una sucesión de fotografías, entre las que vamos alterando lo que aparece en la imagen para que parezca cobrar vida.

Podrías hacer una animación en stop motion muy básica y sencilla si coges un lápiz, le sacas una foto con el móvil, luego mueves el lápiz un poco a la derecha y le sacas otra foto, y continúas con el proceso hasta que alcanza un pequeño recorrido. Luego, al ver todas las imágenes seguidas, daría la sensación de que el lápiz se hubiera movido solo.

Pulgarcita (1954) de Lotte Reiniger
Pulgarcita (1954) de Lotte Reiniger

Hay diferentes formas de abordar este tipo de animación: la más habitual suele ser en la que se emplean maquetas rígidas, aunque también es conocida la animación de plastilina, también llamada claymation o plastimación, de la que Aardman Animation es su máximo exponente en la actualidad. 

Nos encontramos así mismo con la animación por recortes o cut-out, hecha con figuras de papel recortadas como las empleadas por la cineasta Lotte Reiniger en sus cortos del siglo XX, e incluso existe el stop motion de personas de carne y hueso, que van cambiando su pose como si fueran muñecos, en la conocida pixilación establecida por Grant Munro.

¿El stop motion se sigue usando en el cine?

El hotel eléctrico (1908) de Segundo de Chomón
El hotel eléctrico (1908) de Segundo de Chomón

Los orígenes del stop motion se remontan hasta los comienzos del cine, en los que ya teníamos ahí a cineastas como Georges Méliès o Segundo de Chomón valiéndose de las bondades de esta técnica para lograr resultados que no eran posibles de otra manera. 

Desde el principio se le vio al stop motion un gran potencial para la creación de efectos especiales, puesto que gracias a él era posible hacer realidad cualquier cosa que se les ocurriera y no fuera viable de otro modo: 

Desde un dinosaurio en El mundo perdido (1925) hasta un ejército de esqueletos en Jasón y los argonautas (1963) desarrollado por Ray Harryhausen, un icono en la industria responsable de los efectos especiales de varias producciones entre los años 50 hasta los 80.

El stop motion vivió su momento de máximo esplendor en este contexto durante esos años, hasta que poco a poco empezó a ser sustituido por las nuevas tecnologías, por la animación por CGI. 

Durante mucho tiempo hemos estado consumiendo un cine que se ha volcado en lo digital, pero en los últimos años se ha visto un retorno cada vez más notable al stop motion, en parte por la proliferación de secuelas o producciones derivadas que buscan un acercamiento estético similar al material de origen.

En parte porque el stop motion no sólo tenía la capacidad de crear lo imposible de la nada como hacen ahora los ordenadores, sino que también aportaba una cualidad física difícil de replicar y que le confiere verosimilitud a los que vemos en pantalla. 

Por eso series como The Mandarian han regresado a él como ya se hacía en la primera trilogía de Star Wars, o cintas como Bitelchús Bitelchús (2024) han vuelto a usarla. Claro que Tim Burton siembre ha sido un enamorado de ella, como prueban largometrajes como La novia cadáver (2005), hechos por entero en stop motion.

Grandes exponentes del stop motion

Porque el stop motion no se limita a ser un complemento de la acción real. Aunque haya muchas cintas que se hayan valido de ella para sus efectos especiales, otros tantos largometrajes la han utilizado de forma íntegra en lugar de la animación 2D o 3D. 

Casi tan popular como Tim Burton en el terreno es el cineasta Henry Selick, responsable de películas como Pesadilla antes de Navidad (1993) o Los mundos de Coraline (2009), producida por Laika Entertainment.

Junto con Aardman Animation -que en las últimas semanas nos ha traído su última creación a Netflix: Wallace y Gromit: La venganza se sirve con plumas (2024)-, Laika es otro de los estudios de stop motion más prolíficos de nuestros tiempos, aunque de entre toda su filmografía me sigo quedando con Coraline

Blood Tea and Red String (2006) de Christiane Cegavske
Blood Tea and Red String (2006) de Christiane Cegavske

Muchas veces se tiene la concepción errónea de que la animación está ligada a lo infantil, como podrían ser algunos de los casos anteriores, pero hay varias producciones que nos demuestran lo contrario.

Como por ejemplo la inquietante Anomalisa (2015) o Blood Tea and Red String (2006) de Christiane Cegavske, directora que lleva años trabajando en su próximo proyecto aún sin fecha de estreno: Seed in the Sand.

¡Pero llevo ya más de 700 palabras escribiendo sobre animación en stop motion y todavía no he hablado de Jan Švankmajer!, mi ídolo de lo grotesco y perturbador y de todo lo que está bien en el stop motion, porque si en lugar de limitarte a usar un pedazo de plastilina le pones también un cacho de carne el resultado es claramente mejor.

Si tuviera que quedarme con tan sólo una película de la filmografía de Jan Švankmajer, Alice (1988) estaría muy cerca del podio, pero pondría por delante a Otesánek (El pequeño Otik) (2000), basada en un cuento checo sobre un tronquito viviente que… tiene hambre. La cinta, eso sí, no es puro stop motion, sino que se combina la animación con la imagen real. 

Otros artículos interesantes:

Bitelchús Bitelchús (2024)

Bitelchús Bitelchús (2024)

Hobby67Aceptable
The Mandalorian (Serie TV)

The Mandalorian (Serie TV)

Compañía

Disney

Hobby90Excelente
Pesadilla antes de navidad (1993)

Pesadilla antes de navidad (1993)

Título original

The Nightmare Before Christmas

Género

Animación, Familia, Fantasía

Lenguage original

Inglés

Duración

1h 15m

Ingresos en taquilla

75.634.409,00 $

Presupuesto

18.000.000,00 $

Más información sobre:

Mostrar comentarios