George R. R. Martin tiene otras obras que me gustaría ver adaptadas antes que más Juego de tronos

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
George R. R. Martin tenía una dilatada carrera cuando publicó Juego de tronos y hay algunas novelas que serían grandes películas, quizá más que los proyectos anunciados.
A pesar de su relación anterior con el cine, seguramente George R. R. Martin no imaginaba hace 20 años un éxito televisivo similar con su saga de fantasía. La recepción fue explosiva desde el primer capítulo de la serie en HBO y lo elevó a hito.
Martin era un conocido escritor entre los aficionados por sus diversas novelas de ciencia ficción, terror y algunos relatos que suelen incluir entre los mejores del género en el siglo XX. Pero su carrera ya daba lo mismo, una vez se estrenó la serie sería para todos el autor de Juego de tronos.
En todo caso, es un universo que no ha dejado de crecer y ya hay varios spin-off de los que se han firmado más temporadas. El universo de Canción de hielo y fuego va para largo en cuanto a producciones, queda por ver si también a nivel de calidad. No es una apuesta arriesgada, hay multitud de fans esperando esas nuevas series y no paran de decirlo en redes sociales.
Pero en mi caso voy por un camino distinto. He sido seguidor de los libros, aunque hoy día no sé si leería Vientos de invierno. Los años han pasado y no me apetece volver la saga literaria, pero si hay algo que no olvido son sus otras novelas, las que no eran de fantasía y a mí me interesaron mucho más.
Hablo, por ejemplo, de Muerte de la luz o Sueño del Fevre, dos novelas que tienen un imaginario claramente adaptable al cine. La primera es una historia de acción en un planeta de órbita errante que se aleja de su sol. Las poblaciones e infraestructuras están casi deshabitadas. Llena de nostalgia y de trama ágil, es una novela para devorar.
Sueño del Fevre es una historia de vampiros y barcos de vapor a mitad del siglo XIX. Con un contexto interesante y la mezcla de géneros tan impactante, funciona de maravilla para los fans del terror.
A veces me pregunto si Martin es un gran autor en términos de calidad, pero no tengo dudas de que es un creador de imaginarios más que atractivos. Y estas dos novelas son un gran ejemplo.
Quizá es pedir mucho que la industria se fije en lo que a uno le gusta y no en las bazas que dan como seguras para obtener beneficios, pero bueno, siempre nos queda pensar que la fama de Martin también da para que se profundice algo más en su obra, más allá de Canción de hielo y fuego.
Si estás leyendo este artículo, te animo a que busques las novelas: son entretenidas, están bien escritas y, ejem, son autoconclusivas.
