Las 4 cosas que más me gustan en las películas y series de viajes en el tiempo

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Las historias con viajes en el tiempo siempre tienen un encanto especial, pero hay aspectos que destacan a la hora de hacer que me decante por ellas.
"El tiempo es el que es", y de nosotros depende decidir qué hacemos con el que disponemos. Por ejemplo, con el ocio. Siempre hay sitio para disfrutar de películas y series, y a una buena aventura espaciotemporal nunca se le dice que no. Sería muy fuerte que lo hicieras, Doc.
Narrativamente hablando, las historias con viajes en el tiempo son un quebradero de cabeza. Los autores tienen que lidiar con muchas capas de contexto que tienen que estar cuidadas al milímetro para que se mantenga la verosimilitud. Y aun así, suele haber problemas, aunque hasta eso podría considerarse una virtud, pues dan pie a muchas teorías para explicar las paradojas.
Pero es habitual que los pasemos por alto porque las historias de viajes en el tiempo nos atrapan desde siempre. Ya sea Homer usando un tostador modificado para destrozar el continuo espacio-tiempo en Los Simpson o para que Godofredo de Miramonte y su fiel escudero, Delcojón el Bribón, pasen de la Edad Media a la era contemporánea, para su perdición.
Pero ¿qué es lo que nos atrae realmente de las películas y series de viajes en el tiempo? Bueno, seguro que cada quien tiene sus preferencias. Yo voy a compartir las mías, esas que me impulsan a darle al "play" cuando veo una historia con esta temática.
La capacidad de descubrir sin dejar de lado el enfoque cómico
Creo que mucha gente coincide en el primer aspecto que fascina a la hora de abordar una historia de viajes en el tiempo: los contrastes. Es más, Regreso al futuro, siendo una de las historias del género más famosas, ni siquiera es capaz de explotar esta faceta realmente.
Sí, vale, Marty McFly (Michael J. Fox) viaja a los 50, al viejo oeste y al aterrador futuro de 2015 (?), pero como los Estados Unidos no tienen tanta historia, cumplirá 250 años este verano como nación independiente. Con esto quiero decir que no tenían tanto margen de maniobra como sí hemos visto en otros relatos.
Por eso citaba antes a Godofredo de Miramonte (Jean Reno) y Delcojón el Bribón (Christian Clavier). Los visitantes es un ejemplo de gran contraste por un viaje en el tiempo. Ver a dos personajes de la Edad Media en plena década de los 90 es hilarante.

Lo mismo se aplica al revés. Se me ocurre, por poner un ejemplo justo a la inversa, El caballero negro, de Martin Lawrence. Vale, la peli es mala con avaricia, pero yo me lo pasaba pipa viéndola en su día. Ahí vemos a Jamal un tipo contemporáneo nuestro, que se ve arrastrado a la Inglaterra medieval.
A lo que voy: este tipo de contrastes siempre me suscitan la pregunta de qué haría yo si viajase en el tiempo al pasado. No sabría comportarme en muchas situaciones, y el riesgo de que se piensen que soy un hereje o algo peor...
Relacionada con esta cualidad de las películas y series de viajes en el tiempo está la inversa: viajar al futuro. Vuelvo con Regreso al futuro II, estrenada en 1989, pero que imagina el mundo casi tres décadas después. Vale que no tenemos aeropatines ni las pizzas se hacen en un segundo, pero nos invita a imaginar cómo podría ser el futuro.
Cierto es que esta cualidad también la tiene cualquier historia de ciencia ficción ambientada en el futuro, pero sin esa conexión a través de una persona que sea del presente.
Puede que el aspecto que más me gusta de las historias de viajes en el tiempo sea que invitan a descubrir. Puedes ver El Ministerio del Tiempo, pasártelo bien y que todo te importe un bledo, pero también puede picarte el gusanillo por descubrir eventos y personajes históricos y buscar información sobre ellos.

Así descubrirías que ese tipo que hace los retratos robot tan precisos, el tal Velázquez, es uno de los artistas más relevantes de la pintura española, por poner un ejemplo tonto, ya que deberías saber quién es Diego Velázquez sin que te lo diga una serie.
Esta cualidad se explota especialmente en series, precisamente. Además de El Ministerio del Tiempo, Doctor Who también ha dado rienda suelta a convertir a personajes históricos en héroes o villanos inesperados en historias que no asociaríamos con ellos.
Por último, pero no menos importante, me fascina la inventiva con la que muchos relatos del género hacen que sus personajes viajen en el tiempo. Vale que ninguna es tan surrealista como la tostadora de Homer, pero sea por arte de magia, atravesando un angosto túnel como en Dark, cayendo en un foso hediondo, en una cabina de policía, en un DeLorean o cruzando una de las muchas puertas de cierto edificio de Madrid, otro tiempo nos espera.
Y a ti ¿qué es lo que más te gusta de las películas y series de viajes en el tiempo? ¿Qué es eso que te atrapa cuando ves una historia y descubres que tiene esa mecánica narrativa.
