Las películas de Navidad son tan necesarias como Mariah Carey anunciando que termina Halloween

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No estamos en el mejor año de estrenos invernales con temática navideña, pero es un género que debemos seguir reivindicando para celebrar las fiestas.
La Navidad es para subrayarla, para celebrarla, por eso se decoran las calles con luces en las frías noches de diciembre, se cantan villancicos y se va al cine a ver películas que nos recuerden que estamos en la época de Santa Claus… Siempre que haya buenas películas, claro.
Cuando el otro día me puse a investigar para hacer un artículo sobre los cuatro estrenos más destacados de diciembre, me llevé el chasco de que no vi ningún largometraje que me gritara: “¡Navidad!”
Yo destacaría tres grandes géneros en las películas de Navidad: animación, romántica y gamberra, una favorita personal porque le da un pequeño giro a las historias que ya conocemos quitándole mucho hierro a la tradición, haciendo que sea un escapismo perfecto.
Este 2025 no es que no haya estrenos relacionados con la Navidad, es que a todos ellos les falta la fuerza necesaria como para que sean películas que te den ganas de ir a ver al cine precisamente por su ambientación navideña.
Un diciembre de 2025 sin grandes estrenos navideños
En diciembre llegarán a las salas tres películas de animación muy pochas, siendo una española, otra estadounidense y otra francesa. Todas tan genéricas que tienen nieve y alguna palabra relacionada con la Navidad en su título, como por ejemplo: “Navidad”.
Pero ninguna de ellas es ni de lejos la nueva Klaus (2019), la nueva Polar Express (2004), dos largometrajes que supusieron una innovación técnica por motivos muy opuestos: la primera por su llamativa animación tradicional que se acercaba al 3D gracias a sus sombreados, y la segunda por su hiperrealismo… que en realidad genera bastante valle inquietante.
Sin embargo, ambas destacan no sólo por ser interesantes a nivel visual, sino porque son buenas películas, ideales para Navidad, pero aptas para ser disfrutadas en cualquier otra época.

La gamberrada del 2025 nos la da Noche de paz, noche de horror, un remake de un clásico de culto que resulta ser demasiado de nicho, y no se presenta tan amigable y familiar como otras propuestas de años anteriores.
Sin irnos demasiado lejos, en 2024 tuvimos Red One. Y era terrible, pero tenía a La Roca y a Chris Evans, mezclando comedia con aventuras, siendo un poco canalla. Pero este año, ¿quién es Rohan Campbell?, a su casting le falta la presencia para ocupar un titular y un cartel con el que atraer al público general.

Tan mal estamos estas Navidades, que ni siquiera tenemos comedias románticas en la cartelera de diciembre, y ya no estoy exigiendo que sea algo bueno, pero una cinta tipo una La estación de la felicidad (2020) nunca entra mal.
En su lugar, lo más navideño que he encontrado -y tampoco lo es tanto- sería El rey de reyes, una película de animación coreana muy destacada por su reparto repleto de estrellas.
No obstante, tan sólo se relaciona con lo navideño porque te cuenta la historia de Jesús, ¡aunque completa!, no sólo lo de que ha nacido un 25 de diciembre, fum, fum, fum. Lo mismo se podría haber estrenado en Pascuas que ahora. Es más, a Estados Unidos llegó en abril aunque en España la recibamos con varios meses de retraso.
¡Celebremos la Navidad con cine!

Se nos ha quedado un año bastante pobre en cuanto a estrenos navideños, pero son un tipo de películas que nunca pasan de moda ni deberían olvidarse.
Hay mucho material del que partir para seguir lanzando nuevos largometrajes, desde El Grinch hasta Krampus, y opciones ilimitadas para crear nuevos clásicos que nos den la siguiente Pesadilla antes de Navidad (1993) o Solo en casa (1990), tan sólo hace falta un buen equipo con inventiva que se ponga a ello.
Ninguna otra época del año es tan festiva ni tan celebrada como la Navidad en nuestro país, por mucho que exista algún que otro evento destacado a lo largo de los doce meses como la Pascua.
Anticipamos tanto la Navidad que hasta le roba protagonismo a la fiesta de Halloween de la que nos hemos apropiado, con los turrones y los polvorones dándole codazos a las chuches de momias en las estanterías de las tiendas desde principios de octubre, mientras los ojos de Mariah Carey acechan sedientos desde una esquina en penumbra.
Nos gusta la Navidad, ya sea porque nace Jesús, y hay que montarle una fiesta de bienvenida, o porque te dan regalos y turrón del dulce. Así que no hay un acompañamiento mejor para estas fechas que una sala de cine en la que recordar que se acercan los Reyes. Pero resulta que 2025 no será el mejor año para ello.
