Ekaitz Ortega

Redactor jefe

Movistar Plus+ ha estrenado otra temporada de mi serie de policías favorita: Blue Lights

Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

Blue Lights está de vuelta en Movistar Plus+ y es mi serie de policías favorita por diversos motivos que a veces se descuidan en otras producciones.

Soy de los que opinan que los últimos años estamos viviendo un deterioro en la calidad de las series. Aunque sigan saliendo estrenos interesantes, el nivel medio ha bajado y hay semanas en las que no sé muy bien qué ver por puro placer, aunque por trabajo siempre hay deberes pendientes.

Esta situación se ha vuelto aún más extraña cuando encuentro que las series que más me gustan no suelen coincidir con las más promocionadas. Hay multitud de títulos que han sido muy comentados y que a mí no me han interesado nada. A veces descubro mis mayores tesoros excavando en los catálogos.

Normalmente suelo tirar más por el género fantástico, pero una de las series que más he disfrutado los últimos años es de género policiaco: Blue Lights.

En principio podría parecer una serie clásica de una comisaría en entorno hostil, con las relaciones entre policías que van dándose en los coches patrullas según lo que encuentren en cada episodio. Y es un poco eso, pero mucho mejor contado de lo habitual.

El contexto es importante, pero más la creación de personajes

Esta serie irlandesa se desarrolla en Belfast, una ciudad en la que los conflictos políticos siguen tensionando la sociedad y además se suman a la violencia que se sufre en cualquier lugar.

Es un contexto complicado de entender para quien sea ajeno al conflicto, pero se pude apuntar que hay barrios donde la policía no es bienvenida al estar controlados por facciones políticas casi militarizadas.

Para dar comienzo y trama a la serie, se va siguiendo a tres policías que comienzan su carrera en la comisaría. Todos con perfiles y experiencia distintas, irán encontrando multitud de problemas y necesitarán entender a lo que se enfrentan, pero también si valen para el trabajo y el modo de adaptarse a sus compañeros.

Y aquí es donde mejor funciona la serie: es de personajes. Cada uno de ellos tienen un trasfondo, un debate interior, mayor o menor simpatía y, sobre todo, es interesante para el espectador.

Las dos temporadas que tengo vistas las he disfrutado por estos personajes, a los que se han sumado varias historias de investigaciones, corrupción, conflictos políticos y un tema troncal que ha ido creciendo hasta la explosión del capítulo final.

Los capítulos de cada temporada de Blue Lights podrían haber durado diez capítulos y no seis. Los hubiese visto con el mismo entusiasmo.

El caso es que es una serie que he recomendado y ha gustado a todos sin fallo. Pero sin ser desconocida, ha estado muy lejos del foco mediático o de ser de las más promocionadas... a pesar de su gran calidad.

En todo caso, más allá de conversaciones sobre el estado de las series y lo que se decide anunciar, a nivel personal me alegra reencontrarme con Blue Lights. La tercera temporada va a caer ya mismo.

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