La película que hizo que Bruce Willis se replanteara su carrera: "Tengo que hacer películas sin una pistola en la mano"

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Una conversación con su hermano después de Mercury Rising hizo que Bruce Willis comprendiera que estaba repitiendo demasiado sus papeles de acción y decidiera cambiar.
Durante los años 90, Bruce Willis se convirtió en uno de los rostros más reconocibles del cine de acción. El éxito de Jungla de cristal había convertido a John McClane en uno de los grandes personajes del género y, con el paso de los años, al actor no dejaron de llegarle ofertas para interpretar a hombres armados que tenían que enfrentarse a todo tipo de amenazas. El problema era que aquella fórmula empezaba a repetirse demasiado.
A finales de la década, Willis había protagonizado Jungla de cristal: la venganza, El último hombre y The Jackal. Incluso cuando se alejaba aparentemente de la acción, como ocurrió con El quinto elemento, seguía interpretando a un personaje muy reconocible dentro de su registro habitual. Doce monos había sido una excepción, pero no parecía suficiente para cambiar la percepción que se estaba formando alrededor del actor.
La película que terminó haciendo saltar las alarmas fue Mercury Rising, estrenada en 1998. La producción no funcionó como se esperaba y la interpretación de Willis acabó incluso entre las nominaciones a los Razzie. Pero lo que realmente provocó que el actor se replanteara su trayectoria no fue un premio ni la taquilla, sino una conversación con su hermano.
En octubre de aquel año, Willis explicó que, después de ver la película, su hermano le hizo una observación bastante contundente: "Cada secuencia de acción de esa película era una copia de al menos tres películas que ya habías hecho".
Aquella frase hizo que algo cambiara en la cabeza del actor. "Una bombilla se encendió en mi cabeza", reconoció Willis. Y entonces llegó la conclusión: "Tengo que hacer películas sin una pistola en la mano".
A partir de ahí comenzó una etapa diferente. No todas sus decisiones funcionaron igual de bien, pero Willis empezó a buscar personajes y géneros que le permitieran alejarse de la imagen del héroe de acción que había construido durante años.
Llegaron películas tan diferentes entre sí como El sexto sentido, Fantasmas de Marte, Falsas apariencias, y muchas más. Algunas fueron grandes éxitos y otras tuvieron una recepción mucho más discreta, pero el cambio demostraba que el actor estaba intentando no quedarse atrapado en un único tipo de personaje.
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