John Wayne detestaba su tercera película con John Ford: "No tenía ninguna posibilidad"

John Wayne en Hombres intrépidos
John Wayne en Hombres intrépidosUnited Artists
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John Wayne no quedó satisfecho con su interpretación en Hombres intrépidos, la película de 1940 de John Ford en la que tuvo que interpretar a un marinero sueco con acento.

John Wayne fue durante décadas uno de los rostros más reconocibles del cine estadounidense. El actor parecía hecho para interpretar al vaquero, al soldado o al hombre duro que acabaría imponiendo su ley. Sin embargo, hubo ocasiones en las que salió completamente de ese registro y el resultado no terminó de convencerle ni siquiera a él.

Uno de los ejemplos más llamativos llegó en 1940 con Hombres intrépidos. La película estaba dirigida por John Ford, uno de los cineastas más importantes de la carrera de Wayne, pero esta vez el actor tuvo que enfrentarse a un personaje que estaba muy lejos de su zona de confort.

Wayne interpretaba a Ole Olsen, un marinero sueco que formaba parte de la tripulación del carguero SS Glencairn. El problema no era únicamente que el personaje tuviera una nacionalidad distinta a la suya: también debía hablar con acento y adoptar una forma de interpretar que no encajaba demasiado con la imagen que el público tenía de él.

La elección resultaba complicada porque Wayne acababa de consolidarse como estrella después de La diligencia, también dirigida por Ford. Pero en Hombres intrépidos no podía limitarse a hacer el tipo de personaje que le había convertido en una estrella.

Según recordó posteriormente el propio Wayne, algunas de las situaciones relacionadas con su interpretación le resultaban directamente embarazosas. El actor llegó a admitir que hubo momentos que consideraba especialmente malos y resumió su situación con una frase contundente: “No tenía ninguna posibilidad”.

El acento sueco fue uno de los principales obstáculos. Wayne recibió incluso ayuda para intentar conseguir una pronunciación más convincente, pero él mismo estaba convencido de que el resultado sonaba ridículo.

Y Ford tampoco quiso que Wayne utilizara el acento como recurso cómico. La indicación del director era clara: su personaje no debía resultar gracioso, a pesar de que John Qualen ejercía buena parte de esa función dentro de la película. Para Wayne, aquello suponía una dificultad añadida.

La ironía es que Hombres intrépidos no fue precisamente un fracaso artístico. La película de Ford recibió seis nominaciones a los Oscar y destacó especialmente por la fotografía en blanco y negro de Gregg Toland, aunque no consiguió convertirse en un gran éxito de taquilla.

La interpretación de Wayne, en cambio, quedó mucho más cuestionada. Con el paso del tiempo, su acento sueco se ha convertido incluso en uno de los elementos más comentados de la película.

Aun así, Hombres intrépidos tiene un interés especial dentro de la carrera del actor. No solo muestra a John Wayne intentando escapar de la clase de personaje que acabaría convirtiéndolo en una leyenda, sino que también demuestra hasta qué punto John Ford confiaba en él. Wayne aceptó el desafío principalmente porque no quería decepcionar a su director y mentor.

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