El Star Trek que nunca existió: la película cancelada que habría cambiado por completo la saga de ciencia ficción

Star Trek: El planeta de los titanes fue una película cancelada en 1976 que iba a redefinir la saga con la desaparición de Kirk, un tono más oscuro y un final filosófico que nunca llegó a rodarse.

En 1976, la licencia de Star Trek estuvo a punto de tomar un rumbo radicalmente distinto al que hoy conocemos. Mucho antes de Star Trek: La película, Paramount desarrolló un largometraje que nunca llegó a rodarse, pero que habría alterado profundamente los cimientos de la Flota Estelar.

Su título era Star Trek: El planeta de los titanes, y su propuesta incluía la desaparición de Kirk, un viaje en el tiempo y un final oscuro que llevaba a la saga hacia un territorio más filosófico y arriesgado.

El proyecto nació en un momento de inesperado renacimiento para Star Trek. Las reposiciones televisivas, el éxito de la serie animada y la creciente presión de la comunidad de seguidores convencieron al estudio de que la franquicia merecía una segunda vida en el cine.

“Yo fui contratado por Paramount porque cerré un acuerdo, y ese acuerdo decía que, si se hacía una película de Star Trek, yo sería el productor”, recordaba en una entrevista Gerald Isenberg, quien impulsó la contratación de Philip Kaufman como director. Sobre su visión, Isenberg explicaba que Kaufman “estaba pensando en 2001: Una odisea del espacio. Quería hacer otra gran película”.

Kaufman no buscaba una simple ampliación de la serie original. Su intención era aprovechar el salto al cine para ir mucho más allá. “Los requisitos de la televisión de los años sesenta eran muy limitados en cuanto a calidad visual”, explicaba el director. “Sentía que, si esos elementos se pensaban y se expandían adecuadamente, podría convertirse en un acontecimiento fantástico”.

Ese planteamiento también implicaba un cambio en el foco narrativo. Según Isenberg, “Spock es el centro de la serie. Puedes quitar a cualquier otro personaje y la serie sigue siendo la misma. Incluso a Kirk. Pero Spock representa la esencia de lo que trata Star Trek”.

La historia comenzaba con un golpe inesperado: Kirk había desaparecido y era dado por muerto tras una misión cerca de un agujero negro. Años después, Spock, consumido por la culpa, regresaba para descubrir que su amigo seguía vivo, aunque profundamente cambiado. El clímax llevaba a la tripulación a atravesar el agujero negro y emerger en la Tierra primitiva, donde comprendían que ellos mismos eran los “Titanes” de la mitología humana.

“Pensábamos que, si íbamos a hacer Star Trek como película, debíamos avanzar desde la serie de televisión, llevarla a otro ámbito”, explicaba el guionista Allan Scott. Sin embargo, esa ambición chocó con Gene Roddenberry. “Había un tira y afloja constante”, admitía Scott.

Kaufman resumió el final del proyecto con una frase demoledora: “Me dijeron que no había futuro en la ciencia ficción”.

Pocos meses después, Star Wars y Encuentros en la tercera fase demostrarían exactamente lo contrario.

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