The Mandalorian, He-Man, Supergirl... Los fracasos de 2026 mandan un mensaje difícil de asimilar sobre los fandoms

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Diferentes estrategias, diferentes casos, mismo resultado. La taquilla de 2026 es un recordatorio de que los estudios no están manejando bien las franquicias ni a su público.
Este 2026 está siendo un año de contrastes. Hemos visto sorpresas como las de Obsession o Backrooms, pero también tortazos desgarradores en taquilla, como The Mandalorian and Grogu, He-Man y los Masters del Universo y, más recientemente, Supergirl.
Una era el regreso de una de las mayores franquicias del cine tras casi siete años de ausencia en la gran pantalla; otra era un nuevo intento de una de las propiedades ochenteras más queridas de llegar a acción real y, por último, la segunda película de una franquicia que acaba de ser reiniciada y busca enmendar errores del pasado.
Además, si lo piensas, todas ellas tienen fandoms enormes en todo el mundo que deberían garantizar una buena base de afluencia en salas para ver las propuestas cinematográficas que ofrece cada franquicia, ¿no?
Pues no. Estamos en una época en la que las cosas difíciles de asimilar se suceden. Hace unos días era el inminente fin del formato físico en PlayStation, por ejemplo. En el caso del cine, tenemos el declive de las franquicias.
Vale, no va a ser algo tan drástico como el plan de Sony, pero Hollywood sigue sin dar con la tecla para mantener a flote sus franquicias. El propio Universo Cinematográfico de Marvel lleva años languideciendo, con honrosas excepciones. Tiene pinta de que Spider-Man: Brand New Day será una de ellas, al menos por la venta anticipada de entradas.
Aunque voy a generalizar, los estudios no están sabiendo captar nuevos fans para las franquicias. Digo más, sus intentos están fragmentando los fandoms existentes con decisiones que terminan afectando al plano creativo.
Los fans no son suficiente para mantener una franquicia actual
El caso más claro de que hace falta algo más que un fandom fiel es el de He-Man y los Masters del Universo. Por desgracia, la peli ha pasado sin pena ni gloria por las generaciones más jóvenes, que pueden ser más ajenas a los icónicos juguetes, a pesar de las producciones que hemos tenido en Netflix.
Aunque la promoción ha sido correcta, ha tenido demasiado en el foco a su público objetivo, que es normal, pero ha sido incapaz de captar a otro tipo de espectadores. Los fans de toda la vida no han sido suficiente para que la película prosperase en taquilla.
El fiasco de Star Wars tiene algo más de sentido. The Mandalorian and Grogu ha tenido una campaña promocional mal elaborada y que han intentado remontar a última hora; a la vista está que sin éxito.
Además, está el handicap de que, pese a ser parte de una franquicia, argumentalmente no aporta nada nuevo. Esto hace que no haya motivación en el público para ir a verla a los cines y prefieren esperar a que esté en streaming. Y por lo que he podido comprobar personalmente, hay muchos fans que se incluyen en ese saco.
Parte de la culpa también recae sobre la masificación de la franquicia por parte de Disney. Antes, un estreno de Star Wars era algo especial, ahora es un trámite. Y puedes creerme cuando digo que me duele horrores soltar eso.
Y aunque lo de Supergirl, por mi parte, se veía venir desde el primer tráiler, DC no deja de tener uno de los mayores fandoms del mundo. Al tratarse de una franquicia reiniciada, el Universo DC debería tener algo más de tirón, pero en DC Studios (y en última instancia Warner) están errando el tiro.
Ya no es solo el cisma generado hace ya muchos años en DC entre los seguidores de Zack Snyder y el resto. James Gunn tiene sus propios forofos y, con eso, se consigue desestabilizar la base de espectadores que deberían ir al cine casi con seguridad.
Luego están aspectos como el enfoque que le han dado y demás, pero no voy a entrar en pormenores. DC no puede permitirse tropiezos así tan pronto. Y tampoco puede andar haciendo anuncios de proyectos que se van a pasar años en el limbo hasta entrar en producción... si es que entran.
Si ya es complicado que un fandom razonablemente unido como el de Masters del Universo acuda en masa al cine, dividir con malas decisiones a nuestro público principal entra en la lista de las peores ideas que pueden tener en Hollywood. Pero en esas estamos.
A día de hoy, no hay un fandom que pueda soportar en solitario una franquicia cinematográfica. Veremos si el futuro es más prometedor o si debemos abandonar toda esperanza ante otro tipo de entretenimiento dominado por ejecutivos.

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