Crítica de Supergirl: DC colisiona con Star Wars, Mad Max, X-Men y Guardianes de la galaxia

Crítica de Supergirl, la nueva película de DC dirigida por Craig Gillespie con Milly Alcock como protagonista. Estreno el 26 de junio.
Las primeras pinceladas de la nueva Supergirl (que irrumpió con un cameo en Superman) ya nos dejaron ver que sería un personaje bastante desordenado y distanciado de visiones más cándidas de Kara Zor-El como la de Melissa Benoist o más oscuras como la de Sasha Calle en The Flash.
Supergirl es una película bastante peculiar, con una protagonista cuyo comportamiento nada tiene que ver con el de una superheroína. Es una mujer desarraigada, en busca de un propósito vital y su lugar en el mundo, que lidia con un fuerte resentimiento. Esto la lleva a tener una conducta evasiva. Así que, aquellos amantes de los cómics que busquen una versión apegada a sus lecturas, se van a sorprender con muchos e importantes cambios respecto a Woman of Tomorrow.
Lo más descorazonador no es solo la falta de equilibrio del proyecto, sino la descarada fusión de referencias de otros universos ficcionales con entidad propia: aquí hay ideas prestadas de Star Wars, de Mad Max, de X-Men y, por supuesto, como no podía ser de otra manera, un enfoque de blockbuster que entronca con el espíritu gamberrete de Guardianes de la galaxia aunque con un sentido del humor mucho menos eficiente.
En suma, es una película que parece no tener ideas propias o no tener intención al menos de arriesgarse a desarrollarlas. Aquí Supergirl es un antiheroína fuera del sistema y solo empieza a materializarse su potencial en el último tramo de la película, cuando al fin la acción también tiene algo de enjundia.
De Krypton a la Tierra
Kara Zor-El vive de resaca en resaca en su nave con Krypto, su fiel compañero de aventuras. Frecuenta planetas con soles rojos donde el alcohol le hace más efecto, aunque esté caminando constantemente al borde del precipicio y poniéndose en peligro porque solo puede tratar de mitigar el dolor que siente.
Un buen día, mientras está de farra, irrumpe en el bar Ruthye, una joven cuya familia ha sido masacrada por el bandolero Krem, en busca de ayuda. Su objetivo es darle caza y matarlo con una de las armas forjadas por su padre, un famoso herrero. Aunque al principio Kara no piensa que esa sea su batalla, cuando Krem envenena a Krypto despierta su furia. Solo tendrá tres días para darle caza y recuperar el antítodo antes de que su mejor amigo sucumba a una parálisis mortal.
A medida que Kara y Ruthye pasan tiempo juntas, se dan cuenta de las cosas que tienen en común: no solo haber perdido a sus familias sino tener que salir adelante solas en un mundo hostil y adoptar decisiones que pueden marcar sus vidas para siempre.

Uno de los aspectos más decepcionantes de Supergirl es que no se aprecia el sello de su autor. Craig Gillespie viene de dirigir películas como Yo, Tonya, Cruella o Golpe a Wall Street además de haber estado involucrado en la dirección de series como Pam & Tommy o Vicios ocultos. No hay nada en esta película que nos recuerde ni remotamente a su estilo: parece estar hecha con piloto automático.
¿Es Milly Alcock una buena Supergirl? Ha llevado al personaje al extremo que le han pedido y es una actriz con rango interpretativo, pero es difícil empatizar con ella durante al menos dos tercios de la película en los que se limita a tratar de desembarazarse de su protegida y escurrir el bulto. Es dura sí, pero también egoísta y amargada, con un resentimiento profundo que manifiesta por medio de conductas autodestructivas. Huele a vómito y pis de perro, así que es difícil cogerle el pulso.
La estructura narrativa se repite en varias ocasiones, lo que unido a la estética feísta de la película (todo parece sucio, antiestético y asqueroso, como el propio villano al que encarna Matthias Schoenaerts, más plano que el papel de calcar) no ayuda a entrar en la historia.

No todo son pegas: hay al menos dos facetas en las que la película cumple: la primera de ellas es el flashback de Krypton en el que se explica la creación de Argo y la dolorosa despedida de Kara de su hogar y su familia. Es también el momento en el que se explica el vínculo entre ella y Krypto, promoviendo que se comprenda mejor su interés en recuperarlo a toda costa.
La segunda es la irrupción de Jason Momoa como Lobo, el gran alivio cómico de esta historia y probablemente de los pocos lances humorísticos que funciona a pleno rendimiento.
Valoración
Nota 53
Lejos de las expectativas, Supergirl es otra historia de orígenes más con el escollo de no ser capaz de distanciarse de otras historias que hemos visto antes.
Lo mejor
La historia de Krypton y las secuencias de Lobo.
Lo peor
El festival de referencias a otros universos ficcionales: es una película a la que le falta personalidad y le sobra descaro.

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.