John Wayne rompió una de sus reglas más estrictas en una película

El legendario John Wayne tenía principios férreos sobre sus personajes, pero, curiosamente, una película rompió su regla de oro. Una historia que muy pocos conocen.
John Wayne se imponía en cada uno de los papeles que interpretaba, pero en su vida personal también se aferraba a un código firme, y que muy pocos conocen.
Por una parte, Wayne no aceptaba papeles que considerara “ruines o mezquinos”, y también tenía una norma: nunca disparar a un enemigo por la espalda.
Sin embargo, no siempre se cumplió esa regla en pantalla y años después se enfureció cuando un director le pidió hacer exactamente eso.
Para entenderlo, hay que remontarse a 1976, durante el rodaje de El último pistolero, su última película, donde compartió escena con Ron Howard bajo la dirección de Don Siegel.
Si lo recuerdas, la película narraba la historia de un pistolero envejecido que se enfrenta a su destino mientras protege a un joven sin padre.
Pero detrás de las cámaras, nada era tan bonito, y John Wayne luchaba contra un estado de salud deteriorado y múltiples exigencias personales.
Hubo una escena concreta que desató la tensión y que, según relató Clint Eastwood en el programa Inside the Actors Studio, Don Siegel sugirió que el personaje de Wayne disparase por la espalda a un villano que se escabullía por una habitación.
“¿Quieres decir que le disparo por la espalda?”, preguntó Wayne. “Sí, sí, solo dispárale, quítatelo de encima, que hay otros cuatro tipos en la sala”, respondió Siegel.
“Yo no disparo a nadie por la espalda”, zanjó el actor. La situación se agravó cuando Don Siegel, intentando justificar la escena, comparó al actor con Clint Eastwood: “Clint Eastwood lo habría hecho.”
“No me importa lo que ese crío hubiera hecho. Yo no le disparo por la espalda”, respondió Wayne molesto.
La contradicción surge cuando, en la película McQ de 1974, un thriller policial protagonizado por el propio John Wayne, hay una escena clave: tras ser atacado por un sicario, el personaje de Wayne dispara al criminal mientras huye, acertándole directamente por la espalda.
Esta acción, contraria a su código, desvela que la regla de no disparar por la espalda no era tan inquebrantable. Quizás, en El último pistolero, ya agobiado por sus problemas de salud y la presión emocional de su última película, reaccionó Wayne de una forma más visceral.
Esta curiosa historia muestra hasta qué punto el propio John Wayne se tomaba en serio su imagen pública y los principios de los personajes que interpretaba.
