¿Por qué la licencia de Superman es propiedad de Clark Kent y no de DC Comics?

Superman - DC Comics

Uno de los grandes misterios de los cómics de DC tiene que ver con los derechos de Superman. Clark Kent es su propietario en las viñetas.

La licencia de Superman es propiedad de Clark Kent, no de DC Comics. La relación entre los superhéroes y su identidad secreta siempre ha sido motivo de debate entre los lectores. Hay héroes como Spider-Man que han basado su éxito en esa dualidad. Sin embargo, plantea otra curiosidad: ¿qué pasa con los derechos de imagen dentro de la propia ficción?

Si bien algunos superhéroes de Marvel Comics han tenido que lidiar con el hecho de no poseer sus propios derechos como justicieros, en DC Comics lograron que el mismísimo Clark Kent obtuviera la licencia de explotación de la imagen de Superman. Una jugada maestra que le ha permitido tener el control de su marca, de su sello, desde el primer día.

En el número 674 de la serie de Superman, obra de Kurt Busiek y Renato Guedes, se expuso este curioso acontecimiento narrativo. Cuando el apartamento de Clark Kent fue totalmente destruido, su esposa Lois y su hijo adoptivo Chris reconstruyeron el piso casi al complicado. Evidentemente, Chris, siendo un niño, alucinó con todos los objetos de coleccionista que había.

Sin embargo, Clark Kent comenta un aspecto muy interesante. "¿No es un poco vergonzoso comprar tantas cosas que tienen mi cara?", se cuestiona el Hombre del Mañana. Poco después, admite la gran revelación. "Por lo menos, el precio de los derechos se destina a la caridad". Eso significa que es el propio personaje quien maneja y distribuye la licencia de Superman.

¿Por qué es tan importante tener el control de tu propia marca?

Clark Kent fue lo suficientemente inteligente como para explotar la marca de Superman y destinar los beneficios a organizaciones benéficas. Así, todo el merchandising que se vende en la ficción tiene un uso importante. Superman consigue, al mismo tiempo, proteger su identidad secreta y ayudar a los más necesitados a salir adelante en sus miserias.

Otros superhéroes, sin embargo, no tienen tanta suerte. Batman nunca le ha dado importancia, aunque tiene sentido narrativo. A fin de cuentas, Bruce Wayne es un multimillonario. El dinero es lo que menos necesita. Tiene lo suficiente para comprarse trajes y juguetitos, y así poder continuar con su guerra urbana contra el crimen.

 

En cambio, The Flash tiene su propio museo y su propio merchandising. Ésta es una curiosidad narrativa que casi ningún lector aprecia. Sin embargo, podría posibilitar grandes historias. ¿Os imagináis que pasaría si la licencia de Batman la explotara Joker? Entonces, sería el propio Hombre Murciélago quien estaría posibilitando que su némesis se hiciera rico a su costa.

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