El Ministerio de Energía y Agenda Digital recorta dos millones en ayudas para videojuegos

Álvaro Nadal

Malas noticias para la industria española del videojuego nada más comenzar el año. Álvaro Nadal, ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, ha recortado de un plumado una ayuda de fondos europeos estimada en alrededor de dos millones de euros destinados al desarrollo del videojuego en España.

Según vemos en El Español, esta ayuda procedente de los fondos europeos estaba destinada a desarrolladores españoles que no hayan lanzado su primer producto sin mercado. Una forma de incentivar a jovenes talentos que querían dedicarse al mundo de los videojuegos y que ven cómo ahora lo tendrán más difícil debido al brutal recorte tomado por el ministro.

Las ayudas previstas consistían en una financiación oscilante entre el 50% y el 85% del proyecto, otorgando ayudas de 50.000 euros a empresas con menos de cinco empleados, y 150.000 € para las que tienen más de cinco empleados. Esto hubiera tenido una repercusión positiva en alrededor de veinte empresas, que ahora ven frustradas gran parte de sus esperanzas para poder publicar su propio videojuego, debido a las trabas impuestas por el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital. Parece que el ministro Nadal piensa que no se debe ayudar a la gente que está en formación. Difícil que dejen de estarlo, de este modo.

Resulta especialmente sorprendente cuando, hace tan solo unas semanas se formaba la Mesa del Videojuego en España, formada por Fernando Benzo, secretario de Estado de Cultura. Una reunión de carácter permanente diseñada para que las Comunidades Autónomas tengan más implicación para ayudar con fondos públicos al sector del videojuego, primera opción audiovisual de entretenimiento con 24 millones de jugadores y una facturación que supera los mil millones de euros cada año.

Mesa videojuego

Una noticia triste y bastante cuestionable. Cuando otros países europeos no paran de promover el desarrollo local con numerosas ayudas, con este drástico recorte se cortan las alas de los jovenes que quieren simplemente trabajar en lo que les gusta y mejor saben hacer. Quizás el Estado debería dar un nuevo repaso a los datos económicos del videojuego en España y comprobar que, si hay que recortar gastos, no debería ser del sector con más progresión y crecimiento del mundo.

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