La última película de John Ford supuso un giro radical, pero también fue una de las más poderosas

La despedida de John Ford del cine se aleja del western clásico para ofrecer una visión apocalíptica del mundo. Fue atípica y sombría y hoy es reconocida como una de sus obras cumbre.
Quizás pueda sorprender el tono distante de John Ford en su última película, en su tiempo bastante atípica y oscura, alejándose de los mitos del oeste para sumergirse en una visión más nihilista del poder: Siete mujeres.
Con casi 70 años y muy debilitado de salud, John Ford rodó esta película que curiosamente no fue pensada como su última obra, pero tal como estaba de salud y hacia dónde iba girando Hollywood, al final no sorprendió que se alejara de cualquier dirección futura.
Siete Mujeres está ambientada en una misión estadounidense en la frontera entre China y Mongolia en 1935 y sigue la narrativa de un grupo de misioneras atrapadas entre su fe y la violencia de un conflicto armado.
La figura central de la película es la doctora Cartwright, interpretada por Anne Bancroft, quien desprecia la religiosidad de sus compañeras.
Este personaje dinamita los arquetipos de mujer que Ford había retratado durante décadas en películas anteriores.
John Ford ya había abordado anteriormente ciertos temas incómodos, pero Siete Mujeres toma un tono devastador que pocos podían haber imaginado.
Si lo miramos fijamente, la verdad es que Siete Mujeres puede ser una culminación de la obra de John Ford. Parece ser incluso una especie de testamento pesimista sobre la violencia, la fe y la imposición cultural occidental.
Curiosamente, cuando se estrenó Siete Mujeres fue bastante ignorada tanto por el público como por la crítica, pero hoy día es valorada y reivindicada como una obra adelantada a su tiempo.
Así que podríamos decir que Siete Mujeres fue una de las obras más sombrías e incómodas de John Ford, y al final fue la película que lo retiró de forma definitiva del cine en la era del Nuevo Hollywood.
