Alone in the game

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.
Elígenos como tu fuente preferida en Google.
AVISO: Aunque siendo un blog ya deberíamos saber todos que la siguiente opinión es solo eso, una opinión, quiero dejar claro que este artículo no pretende sentar cátedra, sentenciar ni convertirse en dogma. Es mi modesta manera de ver el mundo de los videojuegos.
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El futuro pinta aún más solitario
Pero es que el futuro no es mucho más prometedor en este sentido. Si muchos jugadores han pasado de llenar sus salones de amigos para jugar a la consola a jugar con amigos pero cada uno en su casita con su micrófono, la realidad virtual aún puede llevar el aislamiento más lejos. Los cascos de realidad virtual no nos permiten compartir la experiencia de juego con nadie más. El jugador queda totalmente aislado dentro de su propia casa, reduciendo aún más su comunicación con el resto de la gente que vive con él. Bien es cierto que igual el susodicho quizás vive solo y a nadie deja de ver por usar el casco en cuestión, pero no deja de ser un aislamiento total del resto del mundo.
Hago un inciso para comentar que, además, me da bastante "cosica" eso de estar sentado en el sofá (o donde sea) sin saber nada de lo que está pasando a mi alrededor. No sé, debe ser mi adolescencia ochentera viendo pelis de terror porque siempre pienso que el asesino va a estar detrás de mí esperando a que termine la partida para asesinarme.
Ojo, que precisamente ésa es la gracia, no pido que se cambie el concepto de RV, esa inmersión del jugador es, si me apuras, el único sentido que le veo. Pero, no nos engañemos, si queremos disfrutar de la RV con amigos cada uno tendrá que tener un casco. Ahí sí que no tendrá ningún sentido compartir una tarde de juego en tu propia casa ya que ni les veremos la cara a nuestros colegas.
Y, ¿cuál es en el fondo el porqué de la cuestión? Una vez más, el dinero. Antes había una consola por casa e incluso yo he llegado a comprar una consola a medias con amigos para disfrutarla todos juntos. Hoy en día vemos muchos hogares con varias consolas y con dos copias del mismo juego para poder compartir las experiencias. De este modo todos pasamos por caja y las compañías ganan aún más dinero. Al final, parece que el motivo siempre es el mismo.
