María Bescós

Colaboradora

Contestación a Joaquín Sabina: no es malo que a Elon Musk le gusten los videojuegos y la ciencia ficción

Opinión

Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos.

Si Elon Musk tiene ciertas actitudes, comportamientos y personalidad, no se puede culpar a los videojuegos y a las novelas de ciencia ficción por ello.

El cantautor y poeta Joaquín Sabina ha arremetido en los últimos días contra algunas de las figuras más poderosas, influyentes y peligrosas de nuestro tiempo: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el presidente de Argentina, Javier Milei, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, y el magnate propietario de X -anterior Twitter- y CEO de Tesla, Elon Musk.

Sobre los primeros casos no dio demasiados detalles, pero a Elon Musk lo calificó como un “despideobreros como una casa”, en lo que no le falta razón ya que se cargó a gran parte de la plantilla de Twitter cuando adquirió la red social, y desde entonces no ha dejado de empeorarla. 

Pero su segunda acusación es más endeble, puesto que aseguró que el propietario de X era un inculto por el tipo de ocio que disfrutaba: “Será el tipo más rico del mundo, pero lo único que ha leído en su vida son libros de ciencia ficción y videojuegos”.

Por supuesto, estaremos de acuerdo en que cualquier excusa es buena para criticar a Elon Musk, pero sacando las cosas de contexto y viéndolas a través de ciertos filtros, al final puede resultar contraproducente señalar según qué características.

En la misma entrevista en la que Joaquín Sabina se metía con el CEO de Tesla, también declaraba que leía un libro diario, sin importarle que estuviera en inglés o en español, que había gastado gran parte de su riqueza en ejemplares extraños y citaba como referentes a poetas como el chileno Pablo Neruda.

Resulta difícil pensar que cantautor no se haya acercado jamás a la sección de ciencia ficción de una librería dada su afición por la lectura, aunque quizá sea más probable que, al ritmo de un libro diario, le resulte complicado encontrar un hueco para jugar a videojuegos, así que es posible que su percepción de este mundo esté algo más limitada.

En cualquier caso, con sus palabras sugiere que los dos ejercicios son una pérdida de tiempo, que no podrían aportarte algo más allá de un entretenimiento pasajero difícil de comparar a su enriquecimiento por leer diversas biografías -como bien menciona en el artículo-, incluida la de Elon Musk. 

La buena noticia es que de la ignorancia también se puede salir, aunque para ello antes hace falta informarse, y eso no es algo que mucha gente quiera hacer, porque sigue siendo más fácil señalar sin criterio que ceder para permitirte aprender algo nuevo.

Elon Musk ya era inculto antes de jugar a videojuegos

Llamar “videojuego” a un medio o “ciencia ficción” a un género añadiéndole connotaciones negativas es limitar mucho esas etiquetas, desde hace tiempo asociadas con lo infantil o menos serio, cuando nunca ha sido el caso.

Partiendo de la base de que ningún ejemplo puede ser malo por el mero hecho de pertenecer a ellos, hay muchos otros que se salen de lo que entienden esas opiniones preconcebidas, y que hasta una persona con la mentalidad de Joaquín Sabina podría llegar a apreciar como algo que le pudiera haber aportado un mayor nivel intelectual a Elon Musk.

El problema se encuentra en que, aparte del medio o género y su potencial para cultivarte de algún modo, es cada persona la que elige de manera consciente cómo aproximarse a ese material y qué extraer de él. 

Y todo parece indicar que a Elon Musk le atraigan las temáticas futuristas en los dos medios porque lo acerquen a una utopía que quiera vivir o construir, y lo más probable es que de las obras que consuma interprete los mensajes convenientes a sus intereses para no abrirse a nuevas perspectivas. 

Entiendo que el objetivo de Joaquín Sabina en su crítica fuera la de rebajar a una figura como él, a través de un comentario superfluo con el que quiera recalcar lo poco conectado que vive el magnate tecnológico con la realidad.

Pero al hacerlo de este modo lo único que consigue es rebajar tanto al medio del videojuego como al género literario de la ciencia ficción como pasatiempos menores, repitiendo el mismo discurso de siempre.

Lo estigmatiza y provoca que se produzcan conexiones fáciles y rápidas del carácter de “los videojuegos tienen la culpa de que nos comportemos de manera agresiva”, o que “los únicos libros válidos son las novelas clásicas”, cuando lo cierto es que el aporte cultural de cada uno va más allá de eso. 

Mi recomendación, en contra de lo que Joaquín Sabina o Elon Musk puedan pensar, es que juegues a videojuegos, leas ciencia ficción y juegues a videojuegos de ciencia ficción, porque es un género estupendo para conocer nuestra propia realidad desde el distanciamiento, que permite la construcción de un universo futuro o alternativo sobre el que evaluar lo que falla o podría mejorar del nuestro. 

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