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La opinión de
José L. Ortega

Los 'walking simulator' sí son videojuegos

Año 2018 y todavía no parece quedar claro el concepto de videojuego. Estos días he revivido en Twitter un debate que me ha hecho sentir un déjà vu con discusiones propias de hace diez años; cuando comenzaban a aflorar los walking simulators.

Por si hay alguien que no sabe lo que es, los walking simulators son obras -no voy a decir videojuegos todavía- que rechazan las mecánicas clásicas de la industria para ofrecer experiencias de, generalmente escasa duración, en la que prima la narrativa por encima de todo. Su desarrollo suele ser simplemente el de interactuar con determinados puntos del escenario para que avance la trama.

Mejores aventuras interactivas

Productos como Gone Home, What Remains of Edith Finch, Dear Esther o incluso Firewatch se recrean en esta premisa. Un concepto en el que ciertamente, las mecánicas propias de un videojuego son escasas. Pero, repasemos la definición de videojuego según la RAE.

 videojuego.

  • 1. m. Juego electrónico que se visualiza en una pantalla.
  • 2. m. Dispositivo electrónico que permite, mediante mandos apropiados, simular juegos en las pantallas de un televisor o de una computadora.

Bien. Si las cuentas no me fallan, en un walking simulator tenemos un juego electrónico que se visualiza en pantalla, reproducido mediante mandos apropiados en un televisor o computadora. Fin de la discusión: los walking simulator son videojuegos. Es simple. También podemos irnos a la definición de la palabra juego en RAE, cuya primera acepción es la siguiente:

  • 1. m. Acción y efecto de jugar por entretenimiento
Indies de pocos recursos

Entiendo que sea un género que no atraiga a gran parte del público. Como digo arriba, la interacción es prácticamente testimonial. Quienes busquen emociones fuertes o intensas lo pueden ver aburrido, debido a su parsimonioso ritmo o a su ausencia de dificultad. Un hecho loable y respetable. Pero la interacción está ahí; si no accionamos el joystick el personaje no se mueve. Ergo, es un videojuego. No vayamos a lo fácil con "pulsar el botón del ratón para navegar por internet también es un videojuego entonces". Seamos serios.

Además, otro hecho que clarifica que estamos ante videojuegos es que requieren un trabajo técnico propio de la industria. Estos títulos destacan por el diseño de escenarios y la creación de mecánicas, sean más o menos intensas. Y para eso se requieren programadores, artistas, diseñadores de niveles, etc. Los mismos puestos que se necesitan para crear prácticamente cualquier título.

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Quienes piensan que los walking simulator no son videojuegos lo hacen aludiendo a que no ofrecen desafíos o carecen de dificultad. Que reducen al mínimo los elementos característicos del videojuego. Y tienen toda la razón del mundo en ese aspecto. Toda opinión es respetable. Pero al igual que hay videojuegos en los que prima la acción y obvian la narrativa, también puede suceder lo contrario. Debe verse como una muestra del crecimiento del medio, que ofrece cada vez una amalgama de productos más variada. No como un retroceso. Abracemos la versatilidad de nuestro sector.

Porque el tema de la dificultad podría desembocar en otro debate totalmente diferente. Los videojuegos se han vuelto cada vez más sencillos y accesibles. El game over prácticamente no existe. La muerte no penaliza; solo en que tardaremos unos segundos más en cumplir un objetivo. Pocos videojuegos ofrecen verdaderos desafíos. Pero en eso ya ahondaré otro día, quizás.

En los walking simulator eres más un espectador que una parte activa del videojuego, sí, pero ese hecho no es óbice para no englobarlo como entretenimiento digital. Lo ideal es que a una buena historia le acompañe una grata jugabilidad. El kit completo. Pero el sector se reinventa con asiduidad y con rapidez, mostrando su versatilidad con la creación de subgéneros que agradan a cierta parte del público. Por eso siguen creándose.

Está claro que nunca llueve a gusto de todos, pero si continúan llegando propuestas así, será porque el público las consume. No solo eso. Títulos como Firewatch, What Remains of Edith Finch o Journey han obtenido numerosos premios a mejor videojuego del año en diversas galas.

Maldita sea, ¿acaso he vivido una infancia corrompida y Dragon's Lair nunca ha sido un videojuego? ¿He vivido una cruel mentira durante todos estos años?

El videojuego, como casi todo en esta vida, es un ente subjetivo. Cada uno lo ve desde su propia perspectiva. Pero ante todo, es un medio de entretenimiento que debe transmitir. Lo que sea, pero transmitir. Y qué queréis que os diga, juegos como los mencionados arriba me han hecho reflexionar. Me han dejado un poso que no lo han hecho otros títulos en los que he aporreado botones como un cosaco. Me he emocionado con Journey, Dear Esther, What Remains of Edith Finch? Y honestamente, creo que hace que los walking simulators sean especiales. Pero, cada uno es un mundo. Lo que a mi me ha transmitido, a otra persona probablemente le parezca insípido. Y viceversa. Pero al César lo que es del César.

Vamos, que dadme películas interactivas o como queráis llamarlas, y para vosotros los musou.

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