Como los Zelda de los 90: este juegazo 2D te llevará de vuelta a tu infancia

Eastward es uno de esos juegos de estilo retro que te atrapará sin remedio si te gustan los videojuegos clásicos, y en Switch es una delicia.
Hay juegos que entran por los ojos y otros que te roban el corazón por su historia, pero Eastward para Nintendo Switch es de esos pocos que consigue las dos cosas a la vez. Desde el primer minuto te sumerges en un mundo postapocalíptico que, lejos de ser gris o aburrido, rebosa un nivel de detalle en sus píxeles que parece sacado de un sueño. Es una aventura que se siente como un abrazo cálido, mezclando una narrativa profunda con momentos de humor de esos que te sacan una sonrisa cuando menos lo esperas.
La historia nos pone en la piel de un dúo de lo más curioso: John, un minero de pocas palabras que vive en el subsuelo, y Sam, una niña con poderes misteriosos que rebosa energía. Juntos deciden dejar atrás la seguridad de los túneles para explorar un mundo exterior que está siendo devorado por una extraña toxina. Es fascinante ver cómo evoluciona su relación mientras recorren el continente en un viejo ferrocarril, descubriendo que incluso en el fin del mundo hay espacio para la esperanza y la amistad.
Si te apetece perderte en este universo, lo tienes disponible en AliExpress por poco más de 33 euros, un precio genial para una edición física que además viene con un conjunto de pegatinas muy monas. Lo mejor de todo es que el juego ya está traducido al español, así que no te perderás ni un detalle de los diálogos tan divertidos y locos que tienen sus personajes. Es una de esas joyas que cualquier coleccionista de la consola híbrida debería tener en su estantería, sobre todo por lo bien que luce en modo portátil.

Eastward
Si te gustan las aventuras de estilo retro píxel y los juegos clásicos, éste para Nintendo Switch lo tiene todo, y es barato.
AliExpress¡Un viaje al mundo exterior!
En cuanto a la jugabilidad, es una mezcla perfecta entre exploración, puzles y combates contra monstruos bastante raros. Lo más divertido es que John se defiende con herramientas de lo más cotidianas, ¡incluida su fiel sartén!, mientras que Sam usa sus poderes para aturdir a los enemigos. Tienes que ir alternando entre los dos para resolver acertijos en las mazmorras, aprovechando que a veces tienen que separarse para activar mecanismos y otras veces deben luchar codo con codo para sobrevivir.
Un detalle que me encanta es el sistema de cocina, que no está ahí solo de relleno. Puedes recolectar ingredientes de lugares tan disparatados como granjas de cangrejos o centros comerciales abandonados para preparar platos que te dan mejoras de salud y fuerza. Es un proceso muy satisfactorio que le da un respiro al ritmo de la aventura y te invita a experimentar con lo que encuentras por el camino. Además, visualmente los platos se ven tan bien que hasta te entra hambre mientras juegas.
La ambientación no sería lo mismo sin su espectacular banda sonora, compuesta por gente que ha trabajado en títulos de renombre. La música te acompaña perfectamente en cada momento, desde la tensión de un bosque sombrío hasta la alegría de llegar a un nuevo pueblo lleno de vida. El diseño de sonido es tan cuidado que realmente sientes que el mundo de Eastward está vivo, con sus ruidos mecánicos y la atmósfera de una sociedad que intenta reconstruirse entre las ruinas.
A lo largo del viaje conocerás a un montón de personajes secundarios con personalidades muy marcadas y diálogos que derrochan carisma. El estilo artístico, desarrollado por el estudio Pixpil, es simplemente soberbio; cada rincón del escenario tiene objetos y animaciones que demuestran el cariño que le han puesto al desarrollo. No es un juego para pasárselo con prisas, sino para detenerse a mirar cada cartel, hablar con cada habitante y disfrutar de la dirección de arte que es, sencillamente, de diez.
Para los que venimos de la época de los 16 bits, este juego es un golpe de nostalgia directo, pero con todas las comodidades y la fluidez de un título actual. No se hace pesado en ningún momento porque siempre hay algo nuevo que descubrir a la vuelta de la esquina o un nuevo destino al que llegar con el tren. Es una experiencia inmersiva que te mantiene pegado a la pantalla, queriendo saber qué le pasará a Sam y John en su siguiente parada.
Eastward es una obra maestra del panorama independiente que demuestra que no hacen falta presupuestos millonarios para crear algo memorable. Es una aventura mágica, por momentos melancólica y siempre sorprendente que te deja un poso muy agradable al terminarla. Si buscas algo diferente para tu Switch que combine una estética preciosa con una trama que engancha de verdad, no dejes pasar esta oportunidad porque vale cada euro que cuesta.
