Metal Gear Solid tiene juego de mesa: infíltrate en Shadow Moses en partidas cooperativas

Si eres fan de Metal Gear, que sepas que hay una forma alternativa de adentrarse en Shadow Moses: desde la mesa de tu salón y en cooperativo.

¡Qué recuerdos me trae pensar en las tardes frente a la televisión intentando que los guardias de Shadow Moses no me vieran! Pues bien, ahora tenemos la oportunidad de revivir toda esa tensión de una forma distinta gracias a este juego de mesa cooperativo que adapta a la perfección la primera aventura de Solid Snake. Es una traslación al tablero increíble que respeta al máximo la esencia del espionaje táctico, permitiéndote compartir con tus amigos esos momentos de sigilo y estrategia que tanto nos marcaron en la gris de Sony.

La propuesta es súper ambiciosa, ya que nos mete de lleno en una campaña épica de catorce misiones donde la infiltración lo es todo. Al igual que en el videojuego, no se trata de entrar pegando tiros a lo loco, sino de moverte por los pasillos con cuidado, usando el entorno y evitando que las patrullas den la alarma. Si te apetece algo más directo, también incluye seis misiones de realidad virtual que son geniales para partidas rápidas cuando no tienes tiempo de montar toda la parafernalia de la historia principal.

Si te ronda la cabeza añadir esta joya a tu ludoteca, lo tienes disponible por poco más de 100 euros en Amazon. Ahora mismo tiene un ligero descuento que lo hace más goloso y, por supuesto, cuenta con envío Prime para que te llegue a casa volando. Es una inversión que merece mucho la pena si tenemos en cuenta la cantidad de material que trae la caja y las horas de juego que ofrece para hasta cuatro personas que quieran salvar el mundo juntas.

Juego de mesa de Metal Gear Solid

Shadow Moses como nunca lo has visto

Lo que más me gusta es que cada jugador asume un papel con habilidades asimétricas, pudiendo elegir entre personajes legendarios como Snake, Meryl, el genio de Otacon o el letal Gray Fox. Esto significa que cada uno aporta algo diferente al equipo, obligándonos a coordinarnos muy bien para sabotear ese prototipo de arma nuclear que amenaza la paz. Es genial ver cómo han trasladado las personalidades de cada uno a mecánicas de juego que se sienten muy naturales y fieles a lo que vimos en la consola.

Los combates contra los jefes son el plato fuerte y están diseñados de una manera única para que cada enfrentamiento sea un mundo. No puedes vencer a Psycho Mantis de la misma forma que a Vulcan Raven, por lo que te toca estrujarte el cerebro para encontrar su punto débil en cada tablero específico. Esa diversidad hace que la campaña nunca se sienta repetitiva, manteniéndote siempre en tensión y con la guardia muy alta para que no te pillen desprevenido en el momento menos pensado.

En cuanto al contenido, la caja viene cargadita de cosas que harán las delicias de cualquier fan, empezando por las miniaturas de los personajes y los guardias, que tienen un detalle fantástico. Además, incluye dieciséis módulos de doble cara para montar los escenarios, un montón de dados y más de ciento setenta cartas que van dictando el ritmo de la aventura. ¡Y no te lo pierdas!, que hasta han metido dos miniaturas de cajas de cartón para que el sigilo sea total y absoluto, como mandan los cánones de la saga.

La presentación es otro de sus puntos fuertes, con un libro de códec que te hace sentir dentro de la trama y reglamentos específicos para que no te pierdas con las reglas de la campaña. Se nota que han puesto mucho mimo en que la experiencia sea inmersiva, logrando que te metas en el papel desde que despliegas el primer tablero sobre la mesa. Es de esos juegos que, una vez terminada la partida, te dejan comentando con los colegas las jugadas maestras o los fallos garrafales que casi os cuestan la misión.

Aunque está recomendado para mayores de catorce años por su complejidad, cualquier entusiasta de los juegos de mesa que busque un reto táctico se lo va a pasar como un enano. Es el plan perfecto para una tarde de fin de semana, apagando los móviles y concentrándose en no ser detectado por las cámaras de seguridad mientras avanzáis hacia el hangar del Metal Gear. La sensación de éxito cuando lográis completar un objetivo sin que os peguen ni un rasguño es, sencillamente, de lo más satisfactorio que he probado últimamente.

Al final, este juego de mesa es el homenaje definitivo a una obra maestra que cambió nuestra forma de entender los videojuegos de acción. Es una pieza de coleccionista que se puede disfrutar en compañía, sacándola a mesa una y otra vez para probar diferentes estrategias con tus personajes favoritos. Si creciste con la voz de Alfonso Vallés o simplemente te flipan las historias de espías bien contadas, no deberías dejar pasar la oportunidad de tener este pedazo de historia en tu salón.

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