Soy un señor feudal: este juego es el sandbox medieval que me tiene enganchadísimo

Going Medieval es un sandbox perfecto para pasar horas y horas sin darte cuenta.
Going Medieval es un sandbox perfecto para pasar horas y horas sin darte cuenta.Steam

Crear mi castillo, gestionar a los habitantes y defenderme. No pido más, y este juego lo hace a la perfección.

Llevo décadas jugando a juegos como por ejemplo Age of Empires o Stronghold, así que de construir castillos en videojuegos sé algo, aunque son muy distintos entre sí. Siempre estoy dispuesto a probar cosas nuevas, y lo he hecho recientemente con juegos como Civilization o Fabledom, todos en PC.

Ahora estoy enganchado a Going Medieval, que no reinventa la rueda pero sí es tremendamente adictivo porque va a lo importante: construir, gestionar y defender. Está en Steam y no está mal de precio, aunque puedes comprarlo más barato vía Eneba.

going medieval por 11 euros

Son apenas 11 euros, y los vas a amortizar seguro. Yo creo que ya lo he hecho, y me quedan muchas horas por delante probando cosas, diseñando castillos algo distintos y aprendiendo.

Además, los desarrolladores han dicho ya que hay más contenido en camino, así que por 11 euros voy a tener diversión para rato y un juego al que volver más adelante.

Lo que más me gusta es que no se limita a hacerte colocar edificios en un mapa plano, sino que te deja construir en vertical, excavar bajo tierra y diseñar tu asentamiento casi como si estuvieras levantando un castillo a medida. Esa libertad vale su peso en oro y sí que es realmente novedosa.

A nivel de sistema de juego, Going Medieval mezcla gestión de colonos, defensa, recolección de recursos y construcción libre de una forma muy natural. Cada colono tiene sus propias habilidades, prioridades y necesidades, así que no basta con decir “trabaja y ya está”. Yo tengo que pensar quién cocina, quién corta madera, quién excava, quién fabrica herramientas o quién se encarga de defender la base cuando vienen mal dadas. 

Y ahí está la gracia: el juego no me castiga por hacer las cosas deprisa, me castiga por hacerlas mal. Si me organizo bien, todo fluye; si me despisto, la colonia se me puede venir abajo en un suspiro.

También me gusta mucho que el terreno tenga tanta importancia. No estoy construyendo sobre una maqueta estática, sino sobre un mundo que puedo modificar. Puedo levantar torres, abrir túneles, hacer almacenes subterráneos o aprovechar una colina para reforzar la defensa. Esa parte me parece importantísima porque hace que cada partida se sienta distinta.

Además, Going Medieval tiene un ritmo que a mí me encaja bastante bien. No es un juego de acción constante ni pretende tenerte con el corazón en la garganta todo el tiempo. Aquí se juega con paciencia, viendo crecer la colonia poco a poco, ajustando horarios, mejorando herramientas y descubriendo cómo sacar más partido a cada espacio.

Visualmente también tiene su punto. Tiene ese estilo colorido y sencillo que le sienta bien a un juego de gestión. Y cuando todo empieza a funcionar, cuando veo a mis colonos trabajar, comer, dormir y defenderse con cierta lógica, siento que el juego está vivo de verdad.

Más información sobre:

Mostrar comentarios