Un RPG actual con tintes clásicos: Live a Live es juegazo y no llega a 30 euros

Live a Live
Live a Live

Los RPG son un popularísimo género, sobre todo los llegados de Japón. Hay uno que se estrenó en Super Fanicom y está de vuelta.

Live A Live es un juego que entra por los ojos desde el primer segundo, y lo hace gracias a su estética noventera a más no poder, pero no como una reliquia rancia ni tampoco por simple nostalgia, sino como esa mezcla tan bien entendida entre pixel art clásico y efectos modernos que ha terminado demostrando que nunca se fue del todo. 

Ahí están sagas como Octopath Traveler para recordarnos que el llamado estilo HD-2D no solo funciona, sino que puede dar lugar a algunos de los RPG más bonitos del mercado. En Nintendo Switch y también en Switch 2 hay ya varios juegos de ese corte, que parecen sacados de los noventa, y aun así Live A Live sigue siendo uno de los mejores ejemplos del género, sobre todo ahora que su precio físico ha caído por debajo de los 30 euros en formato físico.

Live a Live

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Este JRPG es perfecto para partidas cortas, con una historia interesante y dinámica y estética noventera pixel art.

29 euros en AliExpress
* Algún precio puede haber cambiado desde la última versión

Lo interesante de Live A Live es que no se comporta como un JRPG al uso, al menos no desde el principio. En lugar de contarte una única historia larguísima con un protagonista central y un grupo fijo, te propone ocho aventuras distintas, cada una con su propio personaje, su propia ambientación y su propio tono narrativo.

Estás aventuras están repartidas entre momentos tan diferentes como la prehistoria, la antigua China, el Japón feudal, el salvaje oeste, el presente, el futuro cercano, el futuro lejano y una sección medieval que termina de hilar muchas cosas. Ese formato hace que jugarlo sea una experiencia bastante original, porque cada capítulo tiene reglas ligeramente distintas, ritmos distintos y da la sensación de estar jugando pequeñas historias autoconclusivas que, poco a poco, van construyendo algo más grande.

Y eso le da muchísimo encanto. Porque donde otros RPG pueden hacerse bola a las diez horas si no conectas del todo con la historia principal, aquí siempre estás a una historia nueva de encontrar algo que te enganche más. 

Hay capítulos más centrados en la infiltración, otros que juegan con la comedia, algunos que tiran hacia la ciencia ficción y otros que abrazan de lleno la épica de fantasía clásica, así que el juego cambia de registro constantemente. Esa variedad, de hecho, es una de las razones por las que me parece una compra tan buena: no estás pagando solo por un RPG bonito, sino por una antología de ideas muy distintas dentro del mismo envoltorio.

En lo jugable, además, tiene mucho más de lo que parece. Live A Live apuesta por el combate por turnos, sí, pero no por el turno estático clásico de seleccionar comando y esperar, sino por un sistema en cuadrícula donde el posicionamiento importa bastante

Los personajes se mueven por casillas, los ataques tienen alcance y áreas concretas, y la orientación también cuenta, de modo que cada enfrentamiento tiene un punto táctico muy interesante sin llegar a ser abrumador. 

No es el RPG más profundo del mundo, pero precisamente esa sencillez juega a su favor si lo que buscas es un juego cómodo, agradecido y fácil de disfrutar sin necesidad de dedicarte a estudiar estadísticas durante horas. Además, el remake añade varias mejoras de calidad de vida, como guardado automático, gestión más cómoda del equipo y textos en castellano, que ayudan bastante a que todo se sienta mucho más amable hoy de lo que habría sido en los noventa.

A nivel argumental, también tiene algo muy especial. No es un RPG de “vamos al castillo, derrotamos al malo y salvamos el mundo” desde el minuto uno, aunque por debajo sí hay una idea común que termina conectando todos los relatos. 

La gracia está en descubrir cómo dialogan entre sí esas historias tan separadas en apariencia, cómo ciertos temas se repiten y cómo el juego va dejándote pistas sobre una amenaza o una figura que sobrevuela distintas épocas.

También merece la pena por duración y ritmo. No es un JRPG de cien horas que te exige semanas enteras de dedicación, sino ante una aventura más contenida, de unas veinte horas o algo más según cómo juegues, lo bastante larga para dejar huella y lo bastante medida como para no agotarte.

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