Los 7 mejores momentos de Nacidos de la Bruma (Era 1), la saga de Brandon Sanderson

Nacidos de la Bruma (Mistborn) es una de las sagas más recomendadas para iniciarse en el Cosmere, el universo literario del escritor Brandon Sanderson, y tiene algunos momentos que se graban para siempre en la memoria.
Mi historia comienza con El Imperio Final. Fue mi primera incursión en las novelas de Brandon Sanderson siguiendo la recomendación de un amigo, y no tardé en descubrir que hay tantos órdenes de lectura del Cosmere como fans del autor.
Me bastó con unas pocas cientos de las más de 2.000 páginas que componen la Era 1 para empezar a disfrutar de ese aroma literario tan embriagador, mágico y único que transmiten los mundos de Sanderson. Poco sabía entonces de lo que me esperaba; años dedicados a llenar mis estanterías con novelas del Cosmere.
Sanderson no es el mayor adalid de la lírica, pero su capacidad para construir sistemas y personajes poderosos —también su compromiso y fidelidad con los fans, te miro a ti Rothfuss— lo han convertido en el mayor fenómeno de masas de la literatura fantástica moderna.
Esta lista podría tener una recomendación típica basada en la sorpresa de los giros narrativos, incluso de frases célebres de sus personajes; no voy a ir por ahí. Hoy hablo desde mi propia experiencia como lector de fantasía rendido a la alomancia. Es una lista personal.
Estos son, para mí, como ese neófito que se adentraba en el Cosmere con la primera saga de Mistborn, los momentos desordenados que recuerdo con ensoñación. Los que consiguieron que Sanderson me convirtiese a su ejército de seguidores atrapado por su capacidad para crear mundos. Los momentos que voy a recordar para siempre de Nacidos de la Bruma.
⚠️ Se viene perogrullada: no sigas leyendo si no quieres zambullirte en spoilers salvajes.

Marsh el Inquisidor de Acero
Marsh es el último heredero de la sangre de Kelsier. Su hermano, una figura interesante por pura ofuscación de su carácter y sus intenciones, termina siendo uno de los personajes con más capacidad para helar la sangre de todo Mistborn.
Su aire de seriedad y estoicidad contrastan con la energía y el optimismo de Kelsier. Así que su desaparición, aunque misteriosa, pasa casi desapercibida cuando se infiltra en el Ministerio de Acero... para volver a ser protagonista cuando ya no es él.
Vin intenta enfrentarse al Lord Legislador en el Capítulo 38 de El Imperio Final, pero termina sucumbiendo al poder del Inquisidor Kar. Cuando la tiene agarrada incapaz de seguir luchando, otro Inquisidor arranca el clavo central de su espalda, matándolo inmediatamente y salvando a Vin.
«¿Qué? ¡Traición! ¡De uno de los míos!», grita el Lord Legislador. Es entonces cuando Vin puede ver el rostro de su salvador. Una cara familiar, a pesar de los clavos que salen de sus ojos. Extrañamente familiar... ¿a Kelsier? «No, a Kelsier no», comprende Vin. «Marsh era un inquisidor».
«Tus obligadores te olvidarán. Yo me encargaré de eso. Los otros inquisidores han muerto por mi propia mano. Sin embargo, los prelados congregados te han visto transferer el poder al Cantón de la Inquisición. Soy el único inquisidor que queda en Luthadel. Ahora soy yo el que gobierna tu Iglesia.»
~Marsh al Lord Legislador.
La gran victoria de la banda contra el Lord Legislador acaba dependiendo, una vez más, de la sangre de Kelsier. No sólo acaba con Kar, sino que elimina a todos los inquisidores para dar vía libre al enfrentamiento final con el Lord Legislador.
Marsh, como su hermano, sacrifica su propia integridad para alcanzar el fin mayor. Su personaje se convierte en una de las grandes incógnitas de la Era 1; a veces villano, a veces víctima, a veces peón en manos de Ruina. Su evolución como arma de ambos bandos es trágica y ambigua hasta llevarnos a un final devastador.
El Superviviente de las Llamas
Todas las historias suelen tener un tímido. Ese personaje que acaba convirtiéndose en alguien especial por su propia invisibilidad social, como un ejemplo de que todos guardamos grandes destinos en nuestro interior. En Nacidos de la Bruma Era 1 es Lestibournes. El legendario Fantasma.
Uno de los originales de la banda de Kelsier gracias a su parentesco con Clubs; un chaval de quince años cuando cae el Lord Legislador. Un pobre avergonzado que siguió las órdenes de su tío al huir de la Batalla de Luthadel y que sería imprescindible en el final de la Era 1.
«Lestibournes. En marchando nazco.»
~Fantasma explicando en argot callejero su nombre, que significa "Me han abandonado".
Una vez más, no se trata tanto de un momento concreto, aunque lo hay. El desarrollo de Fantasma desde su llegada a Urteau es una delicia. Desde su penitencia quemando Peltre hasta quebrarse a sí mismo hasta ser absorbido por el sueño de fama y poder que tanto admiraba de Kelsier.
Pero su resurrección figurada llega en la rebelión de Urteau, cuando se convierte casi en nuevo líder de la banda con un plan para derrocar al Ciudadano y recuperar la ciudad. Después de descubrir cómo Ruina lo estaba manipulando y con la ciudad en llamas, Fantasma se enfrentó sin su poder al dolor, la fatiga y las llamas para devolver el agua a los canales y salvar la ciudad.
El origen de los Koloss
No hablo tanto de un pasaje en concreto, aunque está el capítulo 37 de El Héroe de las Eras. Es más el desarrollo de un elemento secundario de la trilogía y cómo a través de Humano descubres la oscura realidad detrás de los Koloss.
Humano, el Koloss que acaba siendo amigo de Vin, cuya capacidad para expresarse acaba demostrándolo casi más humano que los humanos.
Sus observaciones y razonamientos, sus valores y su moralidad, todos expresados de la forma más básica posible, guian a Vin hacia la realidad de los Koloss: son, sin mucha posibilidad de perderse, humanos.
El descubrimiento no podría ser más visceral. Vin utiliza la alomancia para empujar a Humano a enseñarle cómo se crean los Koloss, que arranca los clavos hemalúrgicos de otro Koloss muerto para intentar clavárselos a un humano herido antes de que Vin eche el freno.
Yo soy la esperanza
Este momento se grabó en mi mente como en un trozo de metal. Mi favorito. Un poco típico, lo sé, y no por ello se vuelve menos especial. Es el clímax para uno de los mejores personajes del Cosmere, el que da sentido a su historia y da comienzo a su legado. Es la muerte de Kelsier.
«Pero no puedes matarme, lord Tirano. Represento aquello que nunca has podido matar, no importa cuánto lo hayas intentado. Yo soy la esperanza.»
~Kelsier al Lord Legislador.
Todavía tengo la página subrayada y marcada en El Imperio Final, el primer libro. Lo veía venir, pero no esperaba lo necesaria que sería su pérdida con la llegada del capítulo 34. Así se lo decía a un amigo cuando lo leyó por primera vez después de recomendárselo: ahora conoces el dolor.
Sin su sacrificio, el Cosmere no podría ser. El golpe emocional va a acompañado de una reconfiguración absoluta del mundo y de sus personajes. También lo fue para mí, como lector, abrazando el duelo desde los voces de sus amigos que ahora lo convertirían en leyenda.
Sazed, el Héroe de Vin
Sazed, el educado mayordomo que empezó instruyendo a Vin en las maneras y los modales nobles, el verdadero Héroe de las Eras. Poco puedes imaginarte viendo la espectacularidad en los actos de Kelsier, Vin o Elend. Pero los verdaderos actos de nobleza y heroicidad siempre son los que pasan desapercibidos.
No he podido elegir un momento porque los tiene todos, así que voy a repasar uno por cada libro: la salvación de Vin en El Imperio Final, la protección de Luthadel en El Pozo de la Ascensión y su trascendencia final en El Héroe de las Eras.

Conocer a Vin sin Elend, sin Kelsier, incluso sin TenSoon parece imposible. Pero lo que es inconcebible es conocer a Vin sin Sazed. Salvaguarda de su integridad y una pieza imprescindible en el desarrollo de su personaje, Sazed también es la razón de que Vin siga con vida en El Imperio Final.
Cuando Kelsier decide colarse en Kredik Shaw para robar el alijo del Lord Legislador, Vin se escapa para seguirle y acabar entorpeciendo a Kelsier en una emboscada de los Inquisidores de Acero. Vin acaba encerrada en un callejón sin salida mirando a la muerte con clavos en los ojos.
Pero una figura acaba con el Inquisidor que está a punto de matarla y la rescata. Al principio no sabes quién lo ha hecho, y ahí está el momento: agotando todo el contenido de una de sus Mentes de metal, Sazed potencia todas sus capacidades para salvar a la inocente Vin.
Sazed, el Héroe de Luthadel
El mismo despliegue de poder que lo hace protagonizar otro de los pasajes más épicos de El pozo de la Ascensión: la protección de la puerta en la Batalla de Luthadel. Desesperado por proteger a los habitantes de la ciudad, quemó sus Mentes de metal para convertirse en una absoluta bestia sobrehumana.
«La fe no es solo para los bellos momentos y los días felices. ¿Qué es la fe, qué es creer si no continúas en ella después del fracaso? Cualquiera puede creer en alguien, o en algo, que siempre tiene éxito, señora. Pero en el fracaso... Ah, en eso sí es difícil creer, con certeza y confianza. Es muy difícil tener valor.»
~Sazed hablando con Vin.
Con sus músculos aumentados como si fuese Hulk, se enfrenta durante horas él solo contra todos los Koloss que entraban por su puerta hasta que consigue atrancarla con la ayuda de varios soldados.
Agotado todo su poder, decide afrontar la muerte ante la implacable espada de un Koloss. Reflexiona sobre el mundo, sobre su sacrificio, sobre su necesidad. Pero Vin, esa niña reconvertida en un ejército-de-una-sola-mujer, devuelve el favor de El Imperio Final y lo salva en el último momento.
Sazed, el Héroe de las Eras
Toda la historia de Sazed, incluso de la banda de Kelsier, converge en su ascensión final. Como último feruquimista tras la práctica destrucción de Terris por los Inquisidores de Acero, Sazed se rinde. La pérdida de Tindwyl le arrebató su fe en el conocimiento y predicación de las religiones y se abandona a la depresión.
Es TenSoon quien termina dándole el empujón necesario cuando comparte con él sus conocimientos sobre la profecía terrisana sobre el Héroe de las Eras. En medio de la batalla de Hathsin, cuando todo parece perdido con Elend muerto a manos de Marsh, Sazed descubre la verdad:
«Yo soy, desgraciadamente, el Héroe de las Eras.»
~Sazed.
Un momento que hace que todos los capítulos volcados en repasar los cientos de religiones almacenadas en las mentecobres de Sazed cobren sentido. Porque ninguna religión es cierta, pero todas poseen verdad.
Su guía le permitió utilizar sus nuevos poderes para crear el mundo con el que soñaba Mare y pronunciar con su característica renuencia la frase más mítica de la saga. Qué mejor forma de despedirse de una de las sagas más poderosas de la literatura fantástica actual.