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Análisis HP OMEN 15 2017
Reportaje

Análisis del portátil gaming HP Omen 15 de 2017

Hemos pasado unas semanas con el portátil HP Omen 15 de 2017, y os ofrecemos nuestro análisis del último portátil gaming de la familia Omen.

HP tardó en aparecer en el mercado de los portátiles gaming con tarjetas gráficas de la familia GTX 10, las que eliminaron la brecha entre la potencia de portátiles y de sobremesa, pero lo hizo siguiendo los cánones de su marca.

Omen es la familia ''gaming'' de HP que ya ha pasado por esta redacción en su primera versión y, ahora, veremos qué tal se porta uno de los modelos de la segunda generación en este análisis del HP Omen 15 de 2017.

Especificaciones técnicas y diseño

Antes de hablar del diseño, dejaremos sobre la mesa las especificaciones técnicas del Omen 15 de 2017. Esto es lo que monta el modelo que hemos podido probar (el HP Omen ce-018ns), que cuesta 1.799€:

  • CPU: i7 7700 HQ
  • GPU: GTX 1060 de 6 GB
  • RAM: 16 GB DDR4 a 2400 MHz
  • Almacenamiento: SSD M.2 de 256 GB y HDD de 1 TB a 7.200 rpm
  • Pantalla: 15,6'' WLED FullHD, G-Sync y refresco de 120 Hz

Una vez vistas las entrañas del Omen 15 de 2017, vayamos con el diseño. En 2016, HP entró en el mundo del gaming con su familia Omen. Lo hizoo con una serie de portátiles que mantenían una buena relación calidad/precio gracias a un diseño nada artificioso, pero potencia de sobra como para mover juegos exigentes.

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Análisis HP OMEN 15 2017

Sin embargo, había algunos elementos que había que retocar y HP se apuntó varias sugerencias de los análisis del Omen y de las opiniones de usuarios. Las diferencias más evidentes, saltan a la vista. El diseño del portátil se ciñe a los estándares de este tipo de dispositivos. Menos líneas redondeadas, más ángulos y, sobre todo, elementos que den la sensación de estar ante un producto ''premium''.

Esto último lo consigue gracias a una enorme equis en la tapa del portátil, que limita diferentes diseños de la carcasa de fibra de carbono. También lo logra gracias a las dos vías de escape de los dos ventiladores (el de la CPU y el de la GPU) que, precisamente, emulan los tubos de escape de un coche deportivo. 

Impresiones del espectacular Omen X

Por lo demás, tenemos un portátil con todas las conexiones necesarias hoy día (un RJ45 para jugar online, un Thunderbolt 3, tres USB 3.1, entrada de micrófono, salida de audio, HDMI y lector de tarjetas). Sin embargo, lo importante es cómo es la experiencia de juego, algo que depende de su pantalla y de la unión entre GPU, CPU y RAM.

Análisis HP OMEN 15 2017

Pantalla brillante

La pantalla del HP Omen 15 de 2017 es algo a lo que se le puede poner pocas pegas. Se trata de un panel que se deja cosas por el camino, como el ser IPS, algo quue sí montaban modelos de la generación anterior, pero cuenta con unos buenos niveles de brillo y ángulo de visionado.

Se trata de un panel WLED con resolución FullHD que, vale, no llama la atención, pero cuenta con una tasa de refresco de 120 Hz y tecnología G-Sync. HP quiere que los jugadores de eSports se lleven este portátil a las competiciones y, aunque la intención está bien, el límite lo pone la tarjeta gráfica, pero eso lo veremos más adelante.

Análisis HP OMEN 15 2017

Cuando el juego funciona a la tasa de frames que admite el panel, es una auténtica gozada, aunque para aprovechar esa tasa de refresco hay que juguetear bastante con las opciones gráficas, sacrificando elementos como las texturas por el camino. Poder, se puede, pero con una GTX 1060, esa posibilidad tiene un precio.

Además de una gran tasa de frames por segundo, el panel cuenta con tecnología G-Sync, una tecnología propietaria de Nvidia que nos permite jugar sin VSYNC y, aún así, no ver el molesto tearing.

Rendimiento de la tarjeta gráfica

Con una pantalla FullHD y 120 Hz, teníamos ganas de ver qué tal la combinación entre un procesador muy potente, 16 GB de RAM y la GTX 1060 de 6 GB se portan en juegos. A priori, parece que la gráfica se queda corta para aprovechar esa tasa de refresco y, tras las pruebas, hemos podido comprobar que así es. 

La GTX 1060 está en ese punto en el que alcanza los 60 frames por segundo sin ningún problema, pero que en Overwatch en configuración alta (estarían la ultra y la épica por delante) se queda corta y no logra los 120 fps. Eso sí, toqueteando diferentes opciones, sí conseguiremos esa tasa, además de un gran rendimiento en juegos como League of Legends y Counter Strike: Global Offensive, además de en StarCraft II si bajamos algunos parámetros gráficos.

Los juegos que hemos utilizado para esta prueba del Omen 15 2017, aunque los habéis ido viendo en los vídeos que acompañan este análisis, son los siguientes:

  • Overwatch: Configuración alta sin límite de fps.
  • DOOM: Configuración máxima sin límite de fps.
  • StarCraft II: Configuración máxima sin V-Sync ni límite de fps.
  • Crysis 2: Configuración máxima, texturas incluidas.
  • The Witcher 3: Configuración máxima.
  • Gears of War 4: Diferentes valores alternando entre media y ultra con V-Sync.

Todos los juegos se mantienen sin problema por encima de los 60 frames por segundo con las configuraciones gráficas que hemos detallado. Overwatch ronda los 102 fps, DOOM en la configuración máxima se mantiene a la perfección sobre los 85 frames por segundo, Crysis 2 se puede jugar, incluso con las texturas al máximo, por encima de los 60fps y StarCraft II se mantiene por encima de los 100 fps. El único que baja de los 60 frames es The Witcher 3. Con Hairworks activado, una de las tecnologías de las tarjetas gráficas Nvidia, se juega a 30 frames por segundo. Sin esta tecnología, por encima de los 40.

El caso de Gears of War 4, un juego que utiliza DirectX12, es el más claro, ya que tiene un benchmark dentro del juego que nos da muchísimos detalles sobre la configuración elegida y el rendimiento del procesador, la gráfica y ambos elementos combinados. Os lo dejamos a continuación:

Temperaturas preocupantes

Donde el portátil nos ha dejado sensaciones más agrias que dulces, es en la gestión de la temperatura. En los diferentes vídeos que acompañan este análisis del HP Omen 15 de 2017, si os fijáis en la esquina superior izquierda veréis diferentes cifras. Una de ellas nos permite ver la temperatura tanto de la GPU, como de la CPU.

Mientras que la GTX 10600 de 6 GB se comporta realmente bien a la hora de gestionar la temperatura, el calor que alcanza la CPU puede ser preocupante. En todos los juegos, las temperaturas son bastante altas, siendo StarCraft II el que mejor se mantiene (y eso que se mueve entorno a los 80º, que no es poco), pero en The Witcher 3 se alcanzan los 97º y en Overwatch, como veréis a continuación, es muy alta durante toda la partida:

Habría que ver cómo afecta esto al portátil con el paso de los años, ya que son temperaturas que no son normales, pero, desde luego, que un procesador alcance picos de 9º no es bueno, pero que se mantenga entorno a los 90º en casi todas las pruebas, también es preocupante. Eso sí, no aparece en ningún momento el temido throttling que baja la frecuencia del procesador para que rinda peor, pero también se caliente menos.

Teclado ''rojo dragón''

En el apartado de teclado y touchpad, poco hay que decir. HP demuestra que, al igual que en el diseño general del portátil, aprendió de la generación anterior. La barra espaciadora es más grande y las teclas de dirección ahora tienen un tamaño completo, además de estar separado del resto del teclado. El tacto es bueno y la sensación de teclear es muy satisfactoria gracias a un pequeño rebote muy agradable. La retroiluminación es en color rojo (algo molesto en situaciones de poca luz) que cambia en las teclas WASD, con una retroiluminación en blanco.

Por otro lado, el touchpad sigue sin ser tan satisfactorio como el de cualquier MacBook. Cumple, pero sin más. Siempre que estemos encima de un escritorio, conviene conectar un ratón externo. Además de para jugar, claro está.

Análisis HP OMEN 15 2017

Conclusión

Como habéis visto en este análisis del Omen 15 de 2017, las sensaciones son buenas tanto a nivel de diseño, como de rendimiento. La batería, un punto importante, dura unas cuatro horas consumiendo contenido y algo más de dos jugando. Esta cifra es algo que no importa demasiado en un portátil de estas características, ya que esas dos horas nos vale para muchos trayectos en tren y, cuando estemos en casa, lo mejor es jugar conectados a la corriente, lo que nos permite conectar un ratón externo. Eso sí, el cargador es capaz de suministrar carga rápida, lo que regenera el 90% de la batería en hora y media.

El teclado responde a la perfección, la pantalla no tiene fugas de luz y cuenta con ángulos de visionado muy correctos y el rendimiento en juegos es francamente bueno. Sin embargo, es imposible no pasar por alto la elevadísima temperatura que coge la CPU, no así la GPU, que con su diseño Max-Q de Nvidia no sólo rinde bien, sino que se mantiene fresca. El calor de la CPU no se traspasa en ningún momento al chasis, molestando al tacto, pero esa temperatura es demasiado elevada.

Por lo demás, estamos ante un portátil gaming elegante, con líneas que sí, dejan claro que es un portátil para jugar, pero que no es tan estrambótico como otros modelos de esta gama. El rendimiento es muy bueno y para jugar, ya sea ocasionalmente o de forma regular, y trabajar, se trata de un portátil muy recomendado.

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