Corrección política
En 2020 estamos asistiendo a un revisionismo extremo que ha eliminado de las parrillas episodios de series de humor magistrales: os hablamos del daño que hace la corrección política.

Vivimos tiempos extraños y la ultracorrección política nos pasa factura siempre que intentamos mirar al pasado con las gafas de 2020. A día de hoy nos parece de un mal gusto increíble ver cómo trataban a las mujeres en los años 40, ciertos sketches y bromas han perdido la gracia (que se lo digan a Martes y 13 y su sketch sobre el maltrato a la mujer) y otras, basadas en la sátira, son más acertadas que nunca, pero ofenden al público actual que no sabe leer sus códigos.

¡Hasta se ha censurado una serie tan inocente en su humor como Las chicas de oro! El capítulo 23 de su tercera temporada se ha retirado por un gag en el que Rose y Blanch se ponen una mascarilla de barro cuando entra una familia negra y ante la confusión ellas dicen: "Esto que llevamos en la cara es barro, no es que seamos realmente negras". ¿De verdad es una situación tan hiriente hasta el punto de que sea necesario cortarlo?

Entran en juego muchos factores. Por ejemplo, no es lo mismo el caso que acabamos de contaros que el que relatamos a continuación, en el cual los propios creadores de la serie han reconocido no sentirse satisfechos con su trabajo y comprender que puede haber sido hiriente el uso de blackface (actores blancos con la cara pintada de negro, algo extremadamente ofensivo) para crear una serie de sketches poco o nada acertados. Little Britain, la serie creada por Matt Lucas y David Walliams se ha retirado entera de Netflix y BBC por contener chistes racistas. Como decíamos ellos mismos se han retractado reconociendo que si hicieran la serie actualmente no harían este tipo de bromas. El mismo destino para Precius Litte, de los mismos creadores.

Algo similar ha ocurrido con cuatro episodios de la serie 30 rock creada por Tina Fey se han retirado (en España no se encuentra actualmente en ninguna plataforma). En este caso han sido los propios creadores los que han pedido que se quitaran por pintar a sus actores de negro y hacer humor con ello.

Y también la serie The League of Gentlemen ha desaparecido por tener a un personaje, Papa Lazarou, interpretado por el actor blanco Reece Shearsmith.

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La corrección política en el cine y la televisión y el fin del humor


Otras series de humor se han visto afectadas: Community ha retirado un episodio en el que el señor Chang se pintaba de negro y The Office ha eliminado una escena del capítulo navideño de la novena temporada en la que el personaje de Dwight tiene la tarea de organizar la celebración de Navidad en la oficina y entre las celebraciones se muestra a Nate como Black Peter, un esclavo con el rostro pintado de negro.

Estamos hablando de dos series que están permanentemente navegando en el terreno de lo políticamente incorrecto, que está en su ADN desde el primer episodio. Así que, como sigamos con esta deriva, entre la perspectiva de género, el body shaming, el acoso laboral, etc. no se va a salvar ni un solo episodio. Espera, ¿pero estas series no se dedican a denunciar a través de su humor todas esas cosas? Mmmm...

En las antípodas tenemos la serie británica Hotel Fawlty. La BBC anunció la retirada de un episodio en el que un personaje decía cuatro veces la palabra "nigger" (forma despectiva de referirse a una persona negra, equiparable a un insulto) y se comportaba de forma racista. Pero la ira de John Cleese, miembro de los Monthy Python y uno de sus creadores, han hecho que rectifiquen. Representar a personajes racistas no implica que una obra sea racista, ¡ojo!

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Top 10 de los personajes odiosos de series de TV

Todo empezó cuando HBO Max retiró de su catálogo la película Lo que el viento se llevó para devolverla después con un letrero previo en el que se advertía de que su contenido podría herir sensibilidades. Pero, ¿de verdad la audiencia necesita esa advertencia para saber que el retrato que se hace de los esclavos negros del sur no es fiel a la realidad? ¿Que la visión de una película de finales de los años 30 está condicionada por múltiples factores como los propios tópicos del imaginario colectivo de la época? ¿Hasta ese punto se infravalora al público? ¿Necesitamos censores? ¿Quién los legimita para tomar este tipo de decisiones?

HBO Max volvió a pasar la tijera eretirando de su catálogo cinco episodios de South Park por las burlas hacia la figura de Mahoma, entre los que se incluyen los episodios 200 y 201 de la temporada 14 y los dos episodios de la temporada 5 Súper Mejores Amigos. Y aquí entra el factor más preocupante de todos: la autocensura. Si bien es una serie que nunca ha tenido medias tintas a la hora de parodiar y criticar los temas más candentes y controvertidos de la sociedad, parece que desde la plataforma de WarnerMedia no han querido arriesgarse a que esos episodios generen controversia. Recordemos que los creadores de South Park Matt Stone y Trey Parker sufrieron en 2010 diversas amenazas por las representaciones que hicieron de Mahoma.

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En fin, la corrección política mal entendida está haciendo que incluso haya actores y actrices que se disculpen de forma pública por haberles prestado su voz a personajes transgénero, por haberse "atrevido" a pensar en interpretarlos o haber hecho audiciones a tal fin. Nos estamos volviendo locos. Y como le pongamos fin a este tipo de prácticas, no tendrán un final. Ser intérprete implica hacerte pasar por lo que no eres y eso no te convierte en una persona tránsfoba o intolerante.

Proteger la diversidad, buscar que todos los colectivos estén representados y evitar estereotipos dañinos en las obras que se están haciendo a día de hoy es algo legítimo y deseable. Pretender hacer pasar por el mismo aro todo lo que se ha hecho antes, pernicioso y devastador. E imponer que la sátira pierda su acidez, una soberana memez que la desnaturaliza y la vacía de contenido. ¿Qué será de nosotros dentro de diez años?

¿Qué tal si hacemos una lectura comprensiva de las obras, que son hijas de su tiempo, poniéndolas en su contexto en lugar de pretender disfrazarlas o cercenarlas? ¿Qué tal si nos devanamos un poco los sesos para darnos cuenta de que es algo positivo que no nos parezcan perfectas, que sean infantiles incluso y que tengamos ahora la madurez de analizarlas desde una óptica no castradora? ¿Qué tal si evitamos repartir carnets de identidad de género y nos basamos en otros factores para valorar el trabajo de las personas que se ponen delante de la cámara?

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