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TIO BRUNO DREAMCAST
Reportaje

Dreamcast, una consola de ensueño - Historias del Tío Bruno

¿Preparados para vernos jugar con nuestros juegos favoritos de Dreamcast? ¿Y para presenciar la peor partida de Metal Gear Solid de la historia? Era blanca, era robusta y siempre tendrá un sitio especial en nuestros corazones.

Intentar explicar en un único vídeo lo que significó Dreamcast para este par de veteranos redactores, y cualquier “seguero" en general, es una tarea imposible, a menos de que dicho vídeo fuera más largo que el Director’s Cut de Ben-Hur. Así que en esta ocasión nos hemos centrado en jugar a algunos de nuestros títulos favoritos, mostrar algunos periféricos y desafiar las leyes del universo (y algunas patentes) jugando al mismísimo Metal Gear Solid con la inolvidable consola de Sega.

La potente arquitectura de Dreamcast hizo posible el lanzamiento de auténticos juegazos que han aguantado el paso del tiempo estupendamente. Su catálogo estaba repleto de alucinantes adaptaciones domésticas de la placa recreativa NAOMI (con la que compartía la misma arquitectura), de las que damos buena cuenta en el siguiente vídeo. ¿Preparados para vernos hacer el manco?

Dreamcast era un auténtico maquinón, pero su vida comercial no cosechó las cifras que barajaba inicialmente Sega, vendiendo algo más de 9 millones de consolas en todo el mundo a lo largo de su ciclo de vida. Además de su innovador diseño, con un color blanco que rompió con la estética negra de sus predecesoras (Mega Drive y Saturn), Dreamcast hizo historia al incluir de serie un módem para conectar la consola a Internet e incorporar una pantalla LCD a las tarjetas de memoria (las Visual Memory Unit) lo que permitía usarlas como pequeñas miniconsolas con determinados juegos.

Los usuarios japoneses fueron los primeros en disfrutar de Dreamcast, concretamente a partir del 30 de julio de 1998, mientras que los europeos tuvimos que esperar hasta octubre de 1999 para hincarle el diente. En Estados Unidos tuvo que enfrentarse a un enorme handicap cuando Electronic Arts, socio emblemático de Sega desde los tiempo de Mega Drive, decidió no desarrollar juegos para la nueva consola, lo que obligó al gigante japonés a adquirir a los californianos Visual Concepts, dando el pistoletazo de salida a los títulos deportivos de la serie 2K. En 2005 Take-Two acabaría adquiriendo el estudio y la marca 2K, pero esa es otra historia.

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A pesar de no contar con el apoyo de EA, ni con el de Squaresoft (algo que también fue determinante, en este caso de cara al mercado japonés), Sega aún tenía un as en la manga gracias a sus exitosas recreativas, que fueron primorosamente adaptadas a DC. Además de un gran surtido de arcades irresistibles, Dreamcast contó con obras maestras del calibre de Skies of Arcadia, Jet Set Radio o el espectacular Sonic Adventure

Namco nos dejó atónitos con Soulcalibur, Treasure nos regaló el maravilloso Ikaruga y Capcom apostó por la nueva consola desarrollando para ella el esperadísimo Resident Evil Code: Veronica (que posteriormente sería adaptado a otros sistemas). Aun así, las mayores cotas de ambición y extravagancia seguían viniendo a manos de la propia Sega, desde aquella locura con maracas llamada Samba de Amigo al revolucionario y monumental Shenmue de Yu Suzuki.

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Dreamcast contó con su propio teclado y ratón, pistola óptica, un mando/caña de pescar para jugar con Sega Bass Fishing y hasta un micrófono que se acoplaba a uno de los dos puertos del pad, imprescindible para jugar al inclasificable Seaman creado por Yoot Saito.

En el vídeo podéis vernos hacer el ridículo con Virtua Tennis (un auténtico vicio que en su día me grabó con sangre el relieve del botón A en el pulgar derecho), y durante unos minutos volvemos a convertirnos en niños gracias a la espectacular adaptación de Los Autos Locos que firmó Infogrames, con una de las mejores localizaciones al castellano de todos los tiempos.

Hacemos el cabra con Dynamite Cop (la secuela de Dynamite Deka/Die Hard Arcade, de nuevo creado bajo la batuta de Makoto Uchida, el padre de Golden Axe), desafiamos el tráfico con el vertiginoso Crazy Taxi y volvemos a demostrar nuestra absoluta incapacidad para anotar goles con Virtua Striker 2.

Por supuesto, no dejamos pasar la oportunidad de picarnos entre nosotros con Soulcalibur y Dead or Alive 2, y rendimos el peor homenaje posible a Tokio 2021 con unas cuantas pruebas de Virtua Athlete 2K. Y como no todo iba a ser hacer el cafre al volante, David os muestra su pericia en el visionario y elegante Metropolis Street Racer, el simulador de conducción que acabaría siendo el germen de la serie Project Gotham.

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Y qué mejor forma de acabar que haciendo el ridículo con la peor partida de Metal Gear Solid de todos los tiempos. ¿MGS en Dreamcast? Este milagro (o sacrilegio, según se mire) fue posible gracias a Bleem!, un emulador de PlayStation para DC que llegó a comercializarse en formato físico y que permitía cargar el juego original de Konami en la consola de Sega, disfrutando además de texturas mejoradas.

Sabemos que nos hemos dejado muchos clásicos de Dreamcast, especialmente los arcades de pistola, pero nuestra intención es dedicar un próximo vídeo a los tiroteos, la pesca y joyazas del calibre de Sonic Adventure. Esperemos que os haya gustado el vídeo y nos veremos el próximo sábado en una nueva entrega, en la que posiblemente regresaremos a Eternia. ¡Cuidaros mucho!

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