Jugamos a Dune Spice Wars, la estrategia debe fluir

Ya hemos jugado a Dune Spice Wars en acceso anticipado. Impresiones del juego de estrategia ambientado en el universo de Frank Herbert, que rinde homenaje a los primeros juegos de la franquicia. 

Dune, la novela de Frank Herbert, no la película de Denis Villeneuve o la adaptación de David Lynch, es un caldo de cultivo extraordinario para desarrollar videojuegos. En el 92. la aventura gráfica de Cryo -que nos ponía en la piel de Paul Atreides- me voló la cabeza. Pero fue Dune II (el primer juego de estrategia en tiempo real) el que mejor supo aprovechar este universo. 

La fórmula se expandió en Dune 2000 y Emperor: Battle For Dune. Y ahora regresa, de mano de Shiro Games y Funcom con Dune: Spice Wars. En esta ocasión es un juego de estrategia 4X (abreviatura de explorar, expandirse, explotar y exterminar) que aprovecha las intrigas geopolíticas de la novela. 

Para quienes no conozcan este universo, Dune trata sobre la lucha entre diferentes casas nobles por el dominio de Arrakis, el único planeta del universo en que se produce la especia (una sustancia que hace posibles los viajes en el espacio). 

Los principales implicados son los Atreides (la casa nativa del planeta Caladan y protagonista de la saga) y los Harkonnen, enemigos jurados de los Atreides, con sede en Giedi Prime. Ambos se encuentran luchando por las arenas de Dune, bajo la mirada del Emperador Padishah.

Y a estas dos "potencias" hay que añadir a los Fremen, los nativos de Arrakis. En Dune Spice Wars nos encontramos con un cuarto bando que no tiene tanta presencia en los libros: los contrabandistas. Por el momento, ni la casa Corrino ni los Ordos aparecen en el juego.

Ahora que sabemos el punto de partida, podemos escoger nuestro bando -cada uno de ellos cuenta con una serie de fortalezas y debilidades únicas- y comenzar la conquista de Dune, porque "aquel que controla la especia, controla el universo".

Hemos tenido ocasión de jugar la versión de acceso anticipado, que no incluye la campaña ni el modo multijugador (el estudio mantiene que se añadirán más adelante), pero que nos permite experimentar las mecánicas principales.

Lo primero que queremos destacar es la estética del juego. Dune Spice Wars no cuenta con la licencia de las películas, y en su lugar apuesta por unos diseños animados que le sientan bastante bien. También se toma algunas licencias, como que el personaje de Liet Kynes -originalmente el padre de Chani- sea una mujer.

Igualmente se aleja de la historia del mesías Paul Atreides, aunque respeta a otros personajes como el duque Leto, Lady Jessica, Duncan Idaho o sus enemigos, como Vladimir Harkonnen, Feyd Rautha y la bestia Rabban. Cualquier fan de este universo se sentirá "como en casa" nada más empezar a jugar.

No dejéis que el miedo mate vuestra mente. ¿Cómo se juega a Dune Spice Wars? El juego de Shiro Games es una evolución de los clásicos. Los mapas están generados de forma procedimental, y tiene una secuencia de misiones que sonará a los veteranos: explorar la zona con ornitópteros, localizar los recursos (especia melange, viento, agua y materiales de construcción), y luchar por su control. 

Tenemos a nuestra disposición todas las opciones de un RTS (crear unidades y edificios, atacar asentamientos, recuperar cosechadoras abandonadas...) pero se desarrolla a un ritmo más lento. Gracias a ello, podemos entretenernos con funciones políticas. 

Estas funciones incluyen árboles de desarrollo (cultura y tecnología), votaciones del consejo y labores de espionaje. En general, tenemos esa sensación de estrategia global, pero sin complicarse demasiado. 

Aunque no seamos expertos en el género, es sencillo hacerse con los controles básicos. Para ello, Dune Spice Wars nos "ayuda" con una serie de objetivos como conseguir el dominio de varios poblados, iniciar la recolección de especia o alcanzar algún desbloqueo.

En general, parece que el planteamiento de Dune Spice Wars está pensado para los nostálgicos de los juegos anteriores. No se atreve a innovar demasiado, pero no nos parece que esto sea un inconveniente.

Por supuesto, el apartado técnico ha evolucionado mucho más. Los modelos 3D de edificios y unidades (y de los temibles gusanos de arena) están bastante bien ejecutados, se añaden cambios de iluminación día/noche, y la música ambiental cumple. Las voces de las unidades son otro detalle nostálgico, que nos ha recordado a aquellos "yessir" o "unable to comply" de los pioneros.

Aunque la franquicia se merece un juego más ambicioso -actualmente se encuentra en desarrollo un juego de supervivencia en un mundo persistente basado en el mismo universo, también a cargo de Funcom- la verdad es que hemos disfrutado bastante con nuestras primeras partidas a Spice Wars. 

Claro, el hecho de que seamos veteranos de los originales y que la ambientación nos haya cautivado "ayudan". Hay juegos de estrategia mucho más complejos, pero el desarrollo de Shiro Games parece perfecto para principiantes, y además es el único en que podemos ver unidades devoradas por gusanos de arena.

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