Diablo IV
Reportaje

Impresiones de Diablo IV desde la Blizzcon 2019

Por David Rodríguez
La Blizzcon 2019 ya se está celebrando y ha llegado cargada de muchas novedades. La más importante ha sido el anuncio del esperado Diablo IV y nosotros hemos podido probarlo en PC. No os perdáis nuestras primeras impresiones sobre esta esperada entrega.

Había mucha expectación por ver todo lo que tenía que presentar Blizzard para su gran evento del año, y con la inauguración ya superada, no ha decepcionado. Y dadas las filtraciones, estaba claro que Diablo IV iba a ser una de las estrellas. Nosotros ya hemos jugado la demo disponible en el evento, y os contamos nuestras impresiones de Diablo IV para PC aquí mismo.

Pero estamos aquí para hablar del que, casi sin dudar, se ha convertido en el proyecto insignia de la compañía para su futuro próximo. Diablo vuelve y lo hace como solo una saga de su renombre puede hacerlo. Diablo IV ha sido anunciado para PC, PS4 y Xbox One y nosotros lo hemos podido probar in situ. Vamos al lío.

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Como habéis podido ver en la espectacular cinemática que ha acompañado al anuncio de Diablo IV, esto promete y después de haberlo jugado podemos decir que, su director, Luis Barriga no ha mentido cuando ha dicho que el legado de la saga se podría ver de primera mano en esta cuarta entrega. Podríamos aplicar varios refranes a estas impresiones, pero hemos decidido quedarnos con uno en particular: Más sabe el Diablo por viejo que por Diablo.

Breve pero muy revelador

Hemos podido jugar una demo de unos 15 minutos de duración en la que, pese a no haber profundizado mucho en los aspectos más intrincados, si que se ha podido ver claramente las intenciones que tiene Blizzard para con Diablo IV.

La demo nos permitía elegir entre tres clases ya muy conocidas: Bárbaro, Hechicera y Druida. En la primera ocasión nos hemos decantado con el poder desatado que mostraba el druida y tras una pequeña mazmorra que hacía de rápido tutorial, se nos ha mostrado una escena cinemática muy cuidada tras la cual hemos emergido a la superficie para descubrir una extensa área. Tras explorar un poco el entorno y seguir tanteando nuestras habilidades, hemos llegado a una aldea donde una misión nos mandaba directamente a una buena mazmorra, no podía ser de otra manera. No han faltado las habituales y diversas tareas de "exploración" que nos llevaban a otros lugares del mapeado. En este entorno abierto hemos contado con la ayuda de otros jugadores que, como nosotros, deambulaban de aquí para allá acabando con todo tipo de criaturas (demasiadas para contarlas). Diablo IV requerirá conexión constante.

Diablo IV

No entraremos en muchos detalles de la historia, porque apenas hemos descubierto nada de la trama. Aquí la chicha está en repartir estopa contra cientos de monstruos mosqueados y en este aspecto, Diablo IV vuelve a ser tremendamente adictivo. 

Diablo IV y el legado de la saga

Con lo que hemos visto de esta entrega, Blizzard ha sabido plasmar lo que los jugadores más aman de esta saga de rol de acción. Han conseguido aunar en un solo título todas las grandes cosas que han definido a esta franquicia. Para empezar tenemos una estética más lúgubre, más oscura y triste que nos recuerda a ese Diablo II que siempre nos hacía estar pendientes de todo y sentirnos incómodos (en el buen sentido de la palabra). Atrás han quedado esos tonos más saturados de Diablo III.

Diablo IV

Sin embargo, hemos notado que el combate de Diablo IV tiene mucho más en común con Diablo III de lo que se podríamos llegar a esperar. La lucha es frenética, especialmente si elegimos al bárbaro o al druida, cuyas habilidades buscan un combate cuerpo a cuerpo más agresivo. Acabar con nuestros enemigos se convierte en una combinación de ataques básicos, ataques potentes y el uso de diferentes habilidades que tienen un tiempo de recarga o consumen determinado maná o espíritu. La posibilidad de esquivar también nos hace desplazarnos por el escenario rápidamente mientras evitamos las embestidas y ataques de nuestros enemigos. Durante gran parte de la demo, los monstruos y demonios emergían por todas partes y en gran cantidad, por lo que el combate casa a la perfección con esa rapidez que, volvemos a añadir, resulta realmente adictiva.

Personajes, habilidades y más

Hemos podido jugar con la hechicera y el druida. Ambas clases regresan junto al icónico bárbaro. Todos ellos presentaban unas pequeñas opciones de personalización (cambiar el peinado o la barba) que suponemos, se verán más desarrolladas en la versión final del juego. Los estilos de estos dos personajes difieren mucho el uno del otro y representan esa más que probable variedad que encontraremos más adelante con el lanzamiento del título completo. El druida es salvaje y brutal y sus habilidades están enfocadas a arrasar con todo lo que encuentra a su paso. Podremos convertirnos en oso y hombre lobo mientras arrojamos grandes rocas, placamos a quien se interponga en nuestro camino o invocamos una tormenta en toda regla.

Diablo IV

Por otra parte, la hechicera es más técnica. Precisión y previsión son los aspectos más importantes a tener en cuenta cuando juguemos con ella. Dependemos del maná para lanzar nuestras habilidades y en el repertorio con el que disponíamos hemos encontrado un poco de todo: rayos que atraviesan a diferentes enemigos, meteoritos, lluvia de granizo o una bola de electricidad pura que nos ha erizado los pelillos de la nuca, literalmente. 

Todos los personajes cuentan con su ranura de inventario tan común. Toca sacar la red para "pescar" todo aquello que vayamos encontrando en las mazmorras o vayan dropeando los enemigos. Las piezas de armadura, amuletos y demás items siguen teniendo una importancia capital. También hemos podido acceder a las ranuras de habilidades y progreso, pero no teníamos a nuestra disposición la posibilidad de cambiar a otros movimientos o mejorar el árbol de habilidades, por lo que tendremos que descubrir esto cuando el título completo salga. Más o menos cada ranura de habilidad contaba con cuatro hechizos o movimientos distintos. 

Veremos Diablo con otros ojos

La oscuridad va a predominar en esta entrega, ya lo hemos podido ver con la impactante cinemática que daba inicio a la ceremonia de apertura. Sin embargo, este tenebrismo no afectará a la calidad gráfica del título. Diablo IV se ve muy bien, francamente bien y Blizzard ha sabido plasmar la potencia de los últimos coletazos de la actual generación para dar esa pincelada final a la saga antes de la llegada de las nuevas consolas, de las que no se ha comentado nada en ningún anuncio. 

Diablo IV

Es cierto que nosotros lo hemos jugado en PC con una tarjeta gráfica gráfica NVIDIA GeForce RTX 2080 y eso siempre ayuda a valorar un título de acuerdo a sus gráficos, pero nos ha dejado francamente sorprendidos. La cinemática que ha servido de nexo entre tutorial y mapeado completo y que abandonaba la perspectiva isométrica ha estado fantásticamente lograda. La hechicera nos ha permitido ver el potencial visual de sus hechizos, algo que tampoco ha defraudado y en ningún momento hemos notado caídas de frames ni otros problemas técnicos. Es cierto que no es el título más puntero que vayamos a encontrar en este aspecto, pero lo que ofrece es de sobra bien acogido.

¿Es Diablo IV más de lo mismo?

Si tuviésemos que decir algo negativo, sinceramente tampoco hemos visto una innovación que nos haya llamado la atención de un gran modo, pero, no es algo que necesitemos de momento. Diablo IV es un juego con vista isométrica que nunca cansará a aquellos que disfrutaron con alguna de sus entregas. El juego forja su propio estilo, pero no renuncia a sus raíces y es perfectamente consciente de que es lo que ha hecho que llegue hasta donde está. Este juego va a gustar a los fans de la saga y su accesibilidad lo hace muy intuitivo para aquellos que nunca han probado ninguno de los títulos de la franquicia de rol.

Esperamos grandes cosas de este Diablo IV y permaneceremos atentos a todo lo nuevo que vaya llegando conforme las semanas pasen y se acerque a esa fecha de lanzamiento indefinida que Blizzard no ha revelado. Hemos vivido todo un infierno, pero uno en el que lo hemos pasado muy bien. Más rol, más sangre, más combate visceral, más fantasía... En definitiva, más Diablo y eso siempre es de agradecer.

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