Reportaje

Impresiones de Dragon Quest Builders para Nintendo Switch

Por David Martínez
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Dragon Quest Builders aprovecha el universo creado por Enix (ahora Square-Enix) y transforma su tradicional mecánica de JRPG con elementos de construcción, en la línea de Minecraft. El juego que apareció hace unos meses en PS4 llega ahora a Nintendo Switch.

Por fin hemos podido probar la versión de Nintendo Switch de Dragon Quest Builders, un juego que ya disfrutamos hace meses en PS4 (en digital en PSVita) y que consigue aunar los mejores elementos de esta saga de juegos de rol (el argumento épico, los combates y los diseños de Akira Toriyama -creador de Dragon Ball-) con una mecánica de construcción inspirada en Minecraft. ¿Que si funciona la mezcla? Podéis verlo por vosotros mismos en nuestro análisis de Dragon Quest Builders para PS4

En este caso, retomamos un momento clave del primer juego (el cartucho de NES de 1986): Dragonlord -el malvado de turno´ tiende una trampa a nuestro héroe (también podemos escoger una heroína)  y destruye Alefgard, el país en que se desarrollaba el juego. Y aquí es donde las cosas van a empezar a cambiar, porque cuando despertamos, nos hemos convertido en el constructor. Somos el único humano en todo el mundo con la capacidad de construir objetos. Y por tanto, de reconstruir el mundo y conseguir que vuelvan tiempos mejores.  

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Construir una ciudad

Pero nada se consigue sin esfuerzo, ¿verdad? Por eso Dragon Quest Builders pondrá a nuestra disposición un sistema que sonará a cualquier jugador de Minecraft.  Podemos utilizar martillos, porras o nuestras propias manos para extraer materiales. Desde los bloques de tierra que forman el suelo, a la madera de los árboles, las rocas o el aceite que sueltan algunas criaturas al morir. Esos materiales se pueden convertir en objetos o en bloques de construcción, con los que vamos a ir devolviendo el esplendor a las ruinas de una ciudad. 

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Poco a poco nuestro asentamiento irá creciendo. Después de construir un refugio, nuevos habitantes comenzarán a llegar a nuestra ciudad (encabezados por la simpática Pam) y tendremos que construir nuevos dormitorios, cocinas, talleres... además de objetos decorativos. Cuantos más recursos recogemos, más posibilidades de construcción... y así hasta que tengamos todo un arsenal de herramientas y objetos a nuestros pies.  

Cuanto más fabriquemos, mejor será el nivel de la ciudad, y más habitantes se unirán a nuestro grupo. Cada uno de ellos llegará con nuevas peticiones y encargos bajo el brazo (y con recompensas si les hacemos caso). 

Mucho más que Minecraft

Este planteamiento no es lo único que recuerda a Minecraft; los bloques que conforman el escenario también se parecen mucho. Aunque en Dragon Quest Builders nos vamos a encontrar una carga argumental mucho mayor. Por un lado tendremos que ir cumpliendo misiones para avanzar en la historia, mejorar el nivel de nuestra ciudad y leer mensajes de caballeros que pasaron por Canteria antes que nosotros. Bueno, Canteria es sólo el mundo inicial, porque también podremos crear portales de teletransporte para acceder a otros mundos, con nuevos materiales. 

Por la noche nos enfrentaremos al ataque de los monstruos (los típicos de la saga, como limos, esqueletos o golem) e incluso llegará el momento de vernos las caras con enemigos finales. Y, aunque nuestras habilidades no mejorarán con la experiencia, como es habitual en los J-RPG, sí que podremos conseguir piezas de equipo cada vez más sofisticados, que nos mejorarán nuestras estadísticas. La parte de construcción "pesa" un poco más que la de rol, pero ambas están presentes. 

Un juego gigantesco

Por si no os ha quedado claro con las "pistas" que hemos ido dejando en el texto, Dragon Quest Builders es un juego enorme. Y además, en nuestras primeras horas de juego, nos ha resultado increíblemente divertido. Casi sin darnos cuenta nos hemos enganchado a esta mecánica de explorar, recoger materiales, construir y pelear... como ya nos ocurrió hace unos meses con Dragon Quest Heroes II, este spin-off está a la altura de la saga (y es el mejor modo de pasar el rato hasta que aparezca la siguiente entrega numérica de la saga, Dragon Quest XI, cuyo lanzamiento está previsto para 2018).

Dentro de muy poco os ofreceremos un completo análisis, con todo lo que ofrece este título, que llegará a Nintendo Switch (con funciones adicionales) el próximo mes de febrero. 

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