Reportaje

El juego de Street Fighter: La última batalla, la película de Van Damme

Por Daniel Quesada

Capcom se ganó un puesto de honor como creadora de juegos de lucha, allá por los locos años 90. Sin duda, su título estrella fue Street Fighter II, al que siguieron infinidad de secuelas, revisiones, merchandising... Y sí, también una película. ¿Quién no recuerda Street Fighter II: La última batalla, esa casposa película de acción protagonizada por Jean Claude Van Damme?

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La cuestión es que a Capcom le debió de hacer gracia el asunto, por lo que decidieron lanzar un juego de lucha en el que los actores de esa película (¿cómo olvidar a Kylie Minogue haciendo de una Cammy que no tenía nada que ver con la original o al imponente Wes Studi como Sagat?) se convertían en los luchadores. Así pues, estábamos ante un juego basado en una película, que a su vez se basaba en un juego. ¡Vaya cacao! El videojuego Street Fighter: The Movie se lanzó para máquinas recreativas, pero también llegó una versión diferente (que usaba los mismos sprites digitalizados, pero se jugaba de una forma más clásica) a PlayStation y Saturn. Esa última es la que os mostramos en el vídeo que encabeza este texto.

Como podréis suponer, Street Fighter: The Movie, que se fijaba en las bases del imponente Super Street Fighter II Turbo, fue un tremendo jarro de agua fría tanto para la prensa como para los fans, que veían unos sprites muy artificiales y torpemente animados después de que la propia Capcom hubiera presentado luchas cada vez más refinadas en su línea tradicional. Aún así, Street Fighter: The Movie sirvió para presentar los ataques EX (algo que luego se volvería común en la franquicia) y, más o menos, se dejaba jugar, así que le guardamos cierto cariño... Y como para decir lo contrario, que Jean Claude todavía pega unos patadones de aúpa. Por cierto, aquí puedes leer nuestra crítica de Street Fighter: La última batalla.

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