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TIO BRUNO VIRTUAL BOY
Reportaje

Probamos una Virtual Boy única y artesana - Historias del Tío Bruno

Un misterioso coleccionista nos ha prestado una Virtual Boy ¡que se conecta al televisor!. Damos buena cuenta de ella y de algunos de los mejores juegos del catálogo.

Todos conocemos la historia de la Virtual Boy, el mayor fracaso de la historia de Nintendo y una de las piezas más codiciadas por coleccionistas. A pesar de su ambiciosa tecnología y de contar con unos cuantos juegos geniales en su catálogo, el público no respondió como el gigante japonés esperaba, ni en su país natal ni en el mercado norteamericano. Y de hecho, ni siquiera llegó a ser comercializada en el territorio europeo.

Servidor no llegó a conseguir ninguna unidad en los tiempos en los que tuve la oportunidad de viajar a Japón y Estados Unidos, algo que sí logró Mr. Quesada, aunque la estrella de este vídeo no es el modelo comercializado originalmente por Nintendo, sino una versión “consolizada” creada artesanalmente por un misterioso coleccionista, al que hemos llamado “Santa Claus Jr”, y que ha preferido mantenerse en el anonimato. Este titán ha fabricado una Virtual Boy que se conecta al televisor, una auténtica maravilla que os enseñamos en el siguiente vídeo.

¿Alucinante, verdad? Esta espectacular variante “casera” permite disfrutar desde el televisor con todos los títulos del catálogo de Virtual Boy, aunque se pierda con ello el efecto 3D que ofrecía la tecnología original. A cambio ofrece largas sesiones de juego sin provocar cansancio a los ojos del jugador, uno de los efectos secundarios de la consola de Nintendo que más críticas provocó en el momento de su lanzamiento.

El desarrollo de esta consola de 32 bits arrancó a principios de los 90, a partir de la tecnología de una empresa norteamericana llamada Reflection Technology, que Nintendo licenció para crear un proyecto, bautizado como VR32, liderado por el ingeniero estrella de la casa, Gunpei Yokoi, el creador de las Game & Watch y la Game Boy.

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A mediados de los 90 la Realidad Virtual parecía que iba a ser el futuro del entretenimiento, aunque aún distaban bastantes años para que dicha tecnología fuera viable tanto a nivel técnico como económico. Aún así Yokoi y su equipo se enfrascaron en la misión de crear una experiencia jamás vista hasta la fecha, aunque por una cuestión de costes, y en aras de la seguridad de los jugadores, tuvieron que prescindir de la libertad de movimientos para anclar la experiencia de juego a un visor sustentado por un trípode.

Los costes (al fin y al cabo el objetivo era lanzar la consola a un precio competitivo) también afectaron a las dos pantallas que incorporaba el visor de la Virtual Boy. Nintendo apostó por utilizar LEDs rojos, una tecnología bastante más económica que los paneles LCD en color, lo que hizo que los juegos tuvieran un aspecto monocromático (en negro y rojo).

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En plena fiebre por las VR, el público esperaba que una consola llamada Virtual Boy ofrecería una experiencia de Realidad Virtual, pero se encontró con un sistema que no era portátil (no al menos de la misma manera que la Game Boy), que exigía jugar encorvado sobre el visor y ofrecía gráficos monocromo. Además, se temía que una sesión prolongada de juego podría dañar la visión de los jugadores más jóvenes. Algo que era una simple precaución (de hecho se podía activar un modo que obligaba al jugador a tomarse descansos) acabó perjudicando seriamente a la reputación de la nueva consola, y con ello a sus ventas.

Aunque Nintendo hizo una gran inversión en marketing para promocionar su nueva máquina, sobre todo en Estados Unidos, Virtual Boy apenas logró vender 770.000 unidades a lo largo de toda su cortísima vida comercial. La consola se lanzó en Japón en julio de 1995 y en Estados Unidos lo hizo el 16 de agosto de aquel mismo año, para acabar siendo descatalogada en tierras japonesas en diciembre de 1995 (apenas seis meses después de su lanzamiento) y en EE.UU. haría lo propio en marzo de 1996, tras saldar las unidades que quedaban en los almacenes.

A pesar de este fracaso comercial, que acabó provocando que Gunpei Yokoi abandonara Nintendo, Virtual Boy no tardó en convertirse en una consola de culto entre coleccionistas. Tanto por su curiosa tecnología como por su pequeño catálogo (de apenas 22 títulos, algunos de ellos exclusivos para EE.UU.), lo que hacía bastante factible poder reunir todo el set list de juegos. Al menos en su momento, porque en los años posteriores el precio de algunos de sus cartuchos acabaría alcanzando precios bastante elevados.

Poseer una Virtual Boy es todo un orgullo, pero tener una versión “consolizada” para jugar en el televisor es algo que solo está al alcance muy pocos. Desde aquí queremos dar las gracias a “Santa Claus Jr.” por la oportunidad de probar su criatura y su impresionante colección de juegos. Nos veremos el próximo sábado en un nuevo vídeo. Cuidaros mucho y disfrutad de las vacaciones.

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