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Assassin's Creed: Vuelta a casa
Análisis

Análisis de Assassin's Creed: Vuelta a casa, el nuevo cómic

La iconografía de los asesinos sigue creciendo con Assassin's Creed: Vuelta a casa, el tercero de una serie de cinco cómics centrados en la figura de Charlotte de la Cruz, un nuevo personaje.

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La historia continúa donde la dejamos: Charlotte sigue involucrada con Erudito en la búsqueda de respuestas, pero todo se viene abajo cuando los templarios descubren la ubicación de su base y se disponen a destruirla. La búsqueda del Fruto del Edén se acelera y ella deberá bucear en los recuerdos de su antepasado Hiram Stoddard en la Italia del siglo XV, mientras interactúa con Giovanni Borgia. Para los que no lo conozcáis, Giovanni apareció en el juego (ya extinto) de Facebook Assassin's Creed: Project Legacy.

Así pues, Assassin's Creed Vuelta a casa contiene un incentivo muy jugoso: volver a la época que disfrutamos junto a Ezio Auditore en Assassin's Creed II, La Hermandad y Revelations. Estamos en 1515, por lo que Ezio ya es un mentor maduro, así que no esperéis demasiadas referencias hacia él. Aquí, el protagonismo es para la tortuosa relación entre Hiram y Giovanni Borgia, que pondrá a prueba la percepción de Charlotte acerca de lo que es un recuerdo real y lo que no lo es. En un par de momentos presenciamos experimentos visuales que reflejan la "congelación" de los recuerdos, el déjà vu y, en definitiva el combate mental de Charlotte por separar la realidad de la invención generada por el trauma.

Aunque ello da pie a algún momento interesante, se nota que estamos en el cómic central de la historia: todos los cabos se quedan abiertos y tenemos la sensación de que, tanto en el pasado, como sobre todo en la historia del presente, estamos ante unas páginas de transición. Los diálogos de Anthony Del Col y Conor McCreery son algo más intensos e interesantes que en las dos historias anteriores, pero siguen reflejando cierto tufillo a "flipado" en los personajes secundarios, que declaman como si cada frase fuese un mantra. Queda poco natural.

Algo parecido sucede con el dibujo de Neil Edwards, que también repite en esta entrega. Tiene un estilo algo irregular, en el que suele exagerar las expresiones de los personajes: gritan cuando parecen estar solo ligeramente sorprendidos, adoptan algunas poses muy forzadas... A pesar de ello, Edwards hace un buen trabajo jugando con los encuadres, dando entidad propia a cada rostro y mostrando detalles de la arquitectura italiana del siglo XV.

En cuanto al ritmo de la narración, este se mantiene tan intenso como en las dos entregas anteriores, por lo que Assassin's Creed: Vuelta a Casa se lee del tirón incluso aunque estemos algo "oxidados" en nuestros recuerdos de la historia (ya hace seis meses que vimos el tomo número 2, nada menos). Eso, a pesar de los defectos, dice mucho a favor del trabajo de McCreery y Del Col. De hecho, hay un par de acontecimientos cruciales para el devenir de los Asesinos que es importante leer si queremos encarrilar el cierre que se avecina...

Por cierto, una pequeña crítica: resulta un tanto frustrante la elección de la portada en esta entrega (no es culpa de Panini, los editores en España, ya que es la misma portada que tenía el cómic original), puesto que refleja unos acontecimientos que no tienen nada que ver con lo mostrado en sus páginas. Vistoso, sí, pero algo engañoso, también. Tampoco es de recibo que no se muestre una numeración en la portada, ya que algún lector despistado podría pensar que este es un tomo autoconclusivo, en vez de uno de los 5 episodios en los que se compone la historia.

Assassin's Creed: Vuelta a casa
¡El mismísimo Ezio ha regresado! No sale mucho, pero...

En definitiva, la historia de Charlotte De la Cruz sigue avanzando con un ritmo sólido, que dista mucho de romper moldes (dudamos mucho que enganche a aquellos que no conozcan la saga por los videojuegos), pero que aporta su grano de arena por expandir el universo de la saga Assassin's Creed. Y no tenemos que aguantar los comentarios irritantes de Shaun...

Valoración

Cómic de transición que se percibe poco sólido, aunque experimenta con algunas ideas que resultarán interesantes a los fans.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

Los experimentos visuales con el Animus. Volver al arco más reconocible de la franquicia y ahondar en la historia de los Borgia.

Lo peor

Visualmente es muy irregular. La historia principal está en tierra de nadie.

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