Cuphead
Análisis

Análisis de Cuphead, hoy disponible para Xbox One y PC

Por Daniel Quesada

Versión comentada: Xbox One

Si pensaste que Chip de La bella y la Bestia era la taza con la mayor personalidad... ¡Estabas muy confundido! Conoce a Cuphead y Mugman, los héroes de uno de los juegos con más personalidad de Xbox One y Windows. Eso sí... ¿Estarás a la altura del reto?

Qué gusto da cuando recibimos un juego tan plagado de personalidad de Cuphead, lo nuevo de Studio MDHR para Xbox One y PC. Su gestación ha llevado muchos años y ha tenido expectantes a los usuarios de Xbox One debido a sus numerosos retrasos, pero sobre todo a que cada vez tenía una pinta mejor y mejor. Nos llena de orgullo y satisfacción confirmar que el juego finalmente está a la altura de las expectativas, tanto en lo audiovisual como en la jugabilidad... O su endiablada dificultad. Pero vayamos por partes...

Cuphead y Mugman han sido engañados por el diablo: se han jugado sus almas a los dados y han perdido, por lo que ahora deben eliminar a varios "deudores" de este para que los perdone. ¿Y cómo haremos eso? Básicamente, en 3 tipos de retos. Por un lado, hay niveles "run and gun" en los que, al estilo Contra, debemos superar muchos saltos a la vez que disparos a la lluvia de enemigos que nos asaltan. Antes de acabar suele haber un "minijefe" relativamente sencillo. También hay algunos niveles en los que Cuphead y Mugman se suben a un avión y nos toca superar retos tipo shooter de scroll lateral. El matiz está en que, nada más empezar, hemos de enfrentarnos a un jefe final. Al derrotarlo, superamos el reto. Suena más sencillo de lo que es, ya que cada jefe se va transformado varias veces y, con ello, altera sus rutinas de ataque.

Cuphead en Xbox One

Eso, precisamente, es lo que pasa en el resto de retos del juego, solo que los superamos a pie en vez de montados en un avión. Vamos, que el 75% del desarrollo de Cuphead se basa en derrotar a jefes finales, por lo que todo es un gigantesco "Boss Rush" en el que hemos de dominar las rutinas de ataque de cada enemigo con precisión de cirujano. Cada duelo suele durar entre un minuto y medio y dos minutos... Pero en realidad les dedicaréis mucho más tiempo ya que, a no ser que seáis verdaderos niños prodigio de los videojuegos, moriréis MUCHAS veces antes de superar cada duelo. Los jefes van cambiando con mucha velocidad sus ataques y cada uno de ellos requiere que "cambiemos el chip" a la hora de esquivar o atacar.

Entiende mejor cómo funciona la animación tradicional con este libro.

Un aspecto importante a tener en cuenta es que no sabemos cuánto daño hacemos al enemigo con cada ataque, ni disponemos de una barra de salud que nos diga cuánto nos queda para derrotarlo. La única pista que recibimos llega cuando nos matan, momento en el que aparece un esquema horizontal en el que vemos cuánto nos llega para llegar a la "meta" (para vencer, vaya) y cuántos cambios relevantes quedan al jefe. A partir de ahí, deberemos estimar nuestro avance basándonos en la intuición y la experiencia acumulada. ¡Ah! Aunque podemos recibir tres impactos (4, si compramos el item adecuado) y tenemos vidas infinitas no existen los checkpoints, por lo que cada vez que muramos tendremos que empezar desde cero el reto.

En los duelos con jefes existe la opción de bajar la dificultad a un nivel algo más asequible, pero uno acaba tan picado que por lo general se prefiere la dificultad estándar... Aunque sea por amor propio. Además, es necesario vencer a todos los jefes en la dificultad estándar para acceder al duelo final.

Dicho esto... ¿Resulta satisfactoria la experiencia? Muchísimo, os lo aseguramos. El juego es tan, tan, tan difícil que espantará a los jugadores menos habilidosos o pacientes, pero en realidad el reto nunca parece injusto. Al revés, simplemente tenemos la sensación de que nos falta mejorar a nosotros, con lo que constantemente estamos picados para intentarlo de nuevo o, incluso, para ir a por el siguiente rato después de ganar. Y es que, amigos, cada victoria se siente como si termináramos una carrera universitaria, con máster y cum laude.

No solo mejoramos poco a poco nosotros como jugadores, sino que también podemos adquirir más habilidades para Cuphead y Mugman. Mientras superamos los niveles Run and Gun podemos encontrar monedas, que nos servirán después en tiendas donde es posible comprar mejoras. Algunas de estas mejoras son nuevos disparos para el personaje, mientras que otras pueden ser ventajas pasivas como no ser heridos en determinados movimientos. 

Cuphead en Xbox One
¿Alguien dijo Wonder Boy III? Cuphead también esconde más de un homenaje a videojuegos clásicos.

Salvo en las fases de vuelo, en el resto de niveles siempre disponemos de dos disparos, que podemos alternar en cualquier momento. Cada disparo, además, tiene una versión más potente que usamos al pulsar B, siempre que hayamos acumulado la energía sufciente (a base de disparar a los enemigos). Esa energía se mide en naipes con un as. Cuando conseguimos acumular un póker de ases, podemos ejecutar un ataque definitivo llamado Super Art, mucho más efectivo que los otros. Hay 3 Super Arts (uno defensivo y dos ofensivos), que se desbloquean al superar unos minijuegos en los que hay que evitar que unos fantasmas toquen una urna. Los Super Arts tienen una pega: cuando tenemos acumulados los 5 naipes no podemos optar por lanzar los "ataques potentes" que mencionábamos antes, sino que directamente hay que usar el Super Art y, con ello, gastar toda la energía acumulada.

En cuanto a los tipos de ataque normales, hay 6 diferentes (como decíamos, hay que irlos comprando con las monedas adquiridas). El inicial es el más equilibrado: unos proyectiles horizontales que causan daño medio. Pero también uno que causa menos daño y se dirige solo al objetivo, otro triple con mucho daño pero poco alcance... Antes de entrar al reto podéis seleccionar qué ataque usar, así que pensad bien qué estrategia se adaptará mejor a vuestras necesidades. Briconsejo: casi siempre conviene tener el disparo "tracer", el que persigue a los enemigos.

Además de atacar, podemos saltar y ejecutar un "dash" o barrido hacia delante, muy útil en las zonas plataformeras o en los duelos más frenéticos. Por último, cuando estemos saltando y toquemos un enemigo o proyectil rosa podemos ejecutar un parry (sí, a lo Street Fighter III), una especie de anulación temporal de ese objeto que evita que seamos dañados y, de propina, aumenta un poco nuestro medidor de ataques especiales. Dominar los parry es crucial para ganar, no tanto por esquivar objetos como porque nos sirven en mucha medida para ganar energía y, a la postre, lanzar más ataques especiales. Quizá al principio no os salgan por instinto, pero os aconsejamos que aprendáis a aprovecharlos lo antes posible.

Cuphead en Xbox One

Para acceder tanto a los retos como a las tiendas y a personajes con los que conversar, desplazamos a nuestro personaje por una especie de mapa del mundo, lo que nos permite acceder a los niveles en el orden que queramos. Eso sí, algunas rutas quedan bloqueadas hasta que superamos un reto concreto... Pero ojo, que también existen caminos secretos. El mapa total se divide en 3 mundos (en total, hay más de una veintena de jefes, además de los otros retos) más un "finale" en el que abordamos el reto definitivo. Para acceder a cada uno de los mundos hemos de vencer a todos los jefes del anterior. Vamos, que os espera un duro trabajo por delante...

Por suerte, todo se lleva mejor gracias al exquisito trabajo audiovisual que hay detrás de Cuphead. Sus creadores se han inspirado en los dibujos animados de los años 30 (en Disney, pero sobre todo en Max Fleischer, el creador de Betty Boop y los dibujos animados de Popeye) para la estética y, de hecho, se han comprometido tanto con ello que lo han transportado hasta la técnica de dibujo. Todos los personajes y objetos que vemos en pantalla se han dibujado y animado a mano (vale, el coloreado es en Photoshop) y todo el juego mantiene una estética "envejecida" con manchas en los fotogramas y grano. No se trata solo de que el aspecto sea muy convincente, sino que los dibujos parecen absolutamente llenos de vida y personalidad, sin escatimar en homenajes a clásicos como Tom y Jerry y en constantes golpes de humor que, por mucho que se nos aprieten las tuercas, nos harán soltar más de una sonrisa.

Cuphead en Xbox One
Si nuestro compi muere en el multijugador, podemos revivirlo con un parry a tiempo

Las frases que nos sueltan algunos personajes también están llenas de referencias a los dibujos de la época (con interjecciones del tipo "oh golly!") y juegos de palabras simpáticos. Aunque la verdad es que tiene todo el sentido leer y escuchar las frases así, hay que tener en cuenta que el juego no tiene opción de catellano. No es demasiado importante para la experiencia, en cualquier caso.

Si el apartado visual es una verdadera maravilla, el sonido no se queda atrás, con exquisitas composiciones de jazz grabadas en directo e incluso algún que otro tema cantado. Tanto esas voces como las de algunos efectos de sonido también se escuchan "enturbiadas" para que nos de la sensación de estar ante un cartoon estrenado en cine hace 80 años.

En definitiva, existen pocos títulos con más personalidad audiovisual ni más divertidos en ese sentido. ¡Da gusto ver hasta el relojito de arena de los tiempos de carga! A ello hay que añadir que todo se mueve con absoluta fluidez. Aunque la animación tradicional se basaba en 24 frames por segundo, aquí se ha decidido llegar a los 60 para que la experiencia no se resienta. A pesar de que la lluvia de proyectiles y personajes en movimiento (algunos, de tamaño descomunal) es constante, apenas hemos sufrido ralentizaciones más que en un par de ocasiones. Por lo general, la experiencia es de lo más fluída.

Cuphead en Xbox One

Lo mismo sucede con el control, que es preciso y cómodo, incluso en los momentos más apurados. En algún momento llegamos al punto de que hay tantos objetos en movimiento que nos perdemos un poco, pero si mantenemos la cabeza serena saldremos victoriosos. ¡Ah! Y es un juego Play Anywhere, así que podéis empezar en vuestra Xbox One y seguir con calma, en otro momento, desde un PC.

En definitiva, Cuphead es uno de los mejores juegos de Xbox One del año, una experiencia única, embriagadora y llena de carisma, que os mantendrá enganchados de principio a fin. Hay que jugarlo con paciencia y en dosis moderadas (os prometo que me va a salir un callo en el pulgar de tanto disparar), pero si no te asustan los retos más hardocre, vás a disfrutar de una taza cargada con la mejor jugabilidad.

Valoración

Un exquisito trabajo de artesanía en prácticamente cualquier aspecto. Te devolverá la fe en la jugabilidad clásica... Pero ojo, no es para los jugadores menos pacientes.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

Su personalidad gráfica y sonora es sencillamente genial. Sabe picarte para que no dejes de jugar. Es Play Anywhere.

Lo peor

No es algo negativo per se, pero tened en cuenta que no es para todo el mundo. Un multijugador online le vendría de perlas. Solo está en inglés.