Análisis de Forza Motorsport 7
Análisis

Análisis de Forza Motorsport 7 para Xbox One y PC Windows 10

Por Rafael Aznar
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Versión comentada: Xbox One

Un análisis de Forza Motorsport 7 es la mejor forma de calmar la espera hasta la llegada de Xbox One X. De momento, Turn 10 Studios le ha asfaltado el camino a la consola con un juegazo de coches que, si bien no arriesga en cuanto a contenido, es una bestia en lo técnico y en lo jugable.

Puede que la velocidad virtual haya perdido seguidores respecto a generaciones anteriores, pero está en el mejor momento de su historia en cuanto a calidad, pues pocos géneros dependen tanto de los avances tecnológicos. En los últimos años, sagas como Forza Horizon, DriveClub, DiRT o F1 han hecho las delicias de los apasionados de la conducción. Además, han llegado a las consolas simuladores exigentes más propios del PC, de ésos que, para disfrutarlos de verdad, hay que jugar con volante, como Project CARS y Assetto Corsa.

Curiosamente, la batalla de exclusivas entre Microsoft y Sony de este otoño se va a escribir con gasolina. La compañía estadounidense ha puesto ya sobre el asfalto Forza Motorsport 7, mientras que la japonesa intentará plantar cara desde el 18 de octubre con Gran Turismo Sport. Eso, sin olvidar que Project CARS 2 y F1 2017 salieron hace poco, y que también vamos a tener Need for Speed Payback en noviembre. Así se las gastan los coches de gran cilindrada. Por lo pronto, vamos con el análisis del juego de Turn 10 Studios, una buena bestia que servirá como abanderada de Xbox One X, pero que, de momento, ya puede disfrutar quien tenga una One estándar, donde rinde de lujo, o un PC con Windows 10, con el añadido de tener compra compartida entre las dos plataformas con Xbox Play Anywhere.

Aceleración progresiva

Hoy por hoy, Forza es el buque insignia de Xbox, incluso por delante de Halo o Gears of War. No en vano, desde que One se estrenara en 2013, hemos ido a entrega por año, con tres ediciones de la vertiente Motorsport y dos del spin-off Horizon. Eso ha contribuido a que haya un poco de sensación de sobreexplotación. De hecho, no estaría mal que quizá, para 2018, se la dejara descansar un poco y a Playground Games se le encargara una potencial entrega de Project Gotham Racing, la otra gran saga de velocidad de Microsoft, cuyas carreras urbanas fueron injustamente aparcadas. En cualquier caso, la calidad de la saga es indudable y va siempre en continua progresión. Es verdad que esperábamos un acelerón mayor en cuanto a circuitos y condiciones atmosféricas respecto a la sexta entrega, pero FM7 es el simulador más completo que ha hecho nunca y otro título más que sumar a la interminable lista de compras obligadas de 2017.

Análisis de Forza Motorsport 7

Turn 10 desprende pasión por el automovilismo, y eso se traduce en que Forza Motorsport 7 sea el juego reciente que más coches incluye, cerca de 700 de 86 marcas (frente a los 460 de FM6), muy por encima de los 189 de Project CARS 2 o los 200 que tendrá Gran Turismo Sport. Todos han sido recreados con todo lujo de detalles y compatibilidad con Forzavista, una opción que permite recrearse tanto con sus detalles exteriores como con los interiores, aunque no todos permiten echarle un vistazo al motor. Como novedad, debutan los pesados camiones, que se unen a las múltiples disciplinas preexistentes: coches de calle, GT, prototipos, Nascar, IndyCar, Fórmula E, bólidos clásicos, muscle cars… El karting es prácticamente el único ámbito que no forma parte del elenco. Así, el juego tiene un fuerte componente de coleccionismo, pues debemos comprar los coches para poder usarlos (en el modo libre, se pueden alquilar gratis, pero a costa de no recibir recompensas). Además de los concesionarios (con algunos precios prohibitivos que obligan a echar muchas horas), está la casa de subastas, y muchos coches se obtienen también en forma de premios a medida que jugamos, lo cual se agradece. Todo eso contribuye a aumentar la llamada puntuación de coleccionista.

Como contrapunto a ese inmenso garaje, el número de circuitos no se ha ampliado todo lo que nos gustaría, y es algo que debería haber sido prioritario. Hay 32 localizaciones, una cifra notable por sí sola, pero alejada de las 53 de Project CARS 2. El problema es que FM6 tenía ya veintiséis enclaves, así que, durante un desarrollo de dos años, sólo se han agregado seis adicionales: Mugello, Suzuka, Maple Valley, Virginia International Raceway, Homestead y Dubái (un espectacular circuito creado para la ocasión y que atraviesa una zona desértica). Si sois veteranos de la saga, sabréis que los tres primeros ya estaban en FM4, la última entrega de la saga para Xbox 360, así que no son del todo nuevos. El resto son los siguientes: Aeródromo, Alpes berneses, Bathurst, Brands Hatch, Circuito de las Américas, Daytona, Hockenheim, Indianapolis, Laguna Seca, Le Mans, Lime Rock, Long Beach, Montmeló, Monza, Nurburgring, Praga, Road America, Road Atlanta, Río de Janeiro, Sebring, Silverstone, Sonoma Raceway, Spa-Francorchamps, Watkins Glen, Yas Marina y el circuito de pruebas de Top Gear.

Análisis de Forza Motorsport 7

El juego cuenta con efectos de lluvia y con conducción nocturna, pero son parciales. Hay precipitaciones en sólo doce circuitos y oscuridad en ocho, con la novedad de que, esta vez, sí hay cierta progresión horaria. De nuevo, es inevitable la comparación con Project CARS 2, que sacrifica algo de rendimiento técnico a cambio de ofrecer meteorología y ciclo día-noche dinámicos en todos sus circuitos, o incluso con Forza Horizon 2 y 3, en los que Turn 10 ha colaborado activamente y que tienen la dificultad añadida de ser de mundo abierto…

Un volante con forma de mando

Cuando se juega a simuladores de conducción, lo normal es que el control con volante sea mucho mejor que con mando… pero no es el caso aquí. No hace falta tener un periférico caro para disfrutar al máximo de FM7 (cosa que sí pasa con Project CARS 2 o Assetto Corsa), y la razón es que Turn 10 es, sin lugar a dudas, el estudio que mejor ha sabido entender las bondades de los gatillos de impulsos del mando de Xbox One. Es una auténtica maravilla sentir cómo el acelerador y el freno nos transmiten las físicas del coche en forma de vibración.

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Por supuesto, a esta satisfacción contribuye la maniobrabilidad de los coches, que varía notablemente según la categoría. Por ejemplo, los nuevos camiones se sienten muy pesados, frente a la agilidad de los GT. El control es muy configurable, desde el frenado automático o la trazada óptima hasta el sistema de daños, por lo que se ajusta a todo tipo de usuarios. Además, existe la opción del rebobinado, por si se cometen errores. Los reglajes también admiten cambios bastante generales e intuitivos, sin meterse en la minuciosidad de los simuladores más realistas, lo que se une a la posibilidad de adquirir mejoras para los coches.

Lógicamente, como más se disfruta del juego es suprimiendo el mayor número posible de ayudas, en especial el control de tracción y el control de estabilidad. Sin ellos, la conducción es verdaderamente deliciosa, pues se puede hacer derrapar el coche a placer, hay que contravolantear con mucho tiento a la salida de las curvas… A eso, hay que sumar la conducción en lluvia, probablemente la más trabajada que hemos visto, merced a la física de los charcos, que provocan aquaplaning. A diferencia de otros juegos, el coche no 'naufraga' porque sí: hay agarre, y sólo hay que saber encontrarlo. En esa línea, también hay circuitos, como el de Dubái, en los que se acumula arena en la calzada, lo que también conlleva riesgo de deslizamiento. Puede que la simulación no sea tan pura como la de otros títulos y que se pueda considerar un 'simcade', pero no importa: no querréis soltar el mando. Si sois de los que juegan sin volante, no hay un juego de carreras en circuito que tenga un control mejor.

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En cuanto a la IA, Turn 10 continúa con su ambiciosa apuesta por los drivatares, es decir, rivales basados en la forma de jugar de otros usuarios. La dificultad se puede configurar entre ocho niveles, y lo único que se le puede reprochar es que, como en prácticamente todos los juegos de coches, se deja adelantar con bastante facilidad en los compases iniciales de las carreras.

Quizá el mayor pero que podemos poner en lo jugable es que ya no se premia a quien le echa valor y juega sin ayudas. Antes, por quitar el rebobinado, activar el sistema de daños o jugar sin control de tracción, se nos premiaba con más créditos; ahora, da igual. La culpa la tienen los mods, unas cartas especiales que modifican algunas condiciones de la carrera o añaden desafíos extra, lo que propicia la multiplicación del número de créditos. Así, se nos puede pedir hacer adelantamientos perfectos, conducir sólo con la cámara de cabina, prescindir del control de estabilidad... La forma más fácil de obtener esos modificadores consumibles es comprando cajas de premios, con créditos o, suponemos, micropagos, una vez que el bazar integrado en el juego esté abierto.

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Consigue con honor las copas de Forza

El corazón del juego está conformado por el modo Forza Driver’s Cup, que consta de seis grandes bloques de campeonatos, que hay que desbloquear progresivamente, obteniendo puntos de experiencia. En total, hay 57 copas y veinte eventos de exhibición. Las copas son, por lo general, campeonatos de seis pruebas para las diferentes disciplinas, mientras que las exhibiciones son pequeños desafíos: adelantar a más de 38 coches que circulan mucho más lento, hacer eslalon entre conos, derribar bolos con una limusina… Hay también alguna que otra prueba de resistencia, en las que entra en juego el factor del desgaste de los neumáticos. Eso sí, la caída de rendimiento de la goma resulta un poco abrupta y no se ve venir, por lo que una vuelta de más en pista puede ser fatal. Al margen de ese modo, contamos con Rivales, que ofrece diversos desafíos, Pantalla dividida para dos jugadores y Rivales, que consta de una serie de eventos independientes.

Nos gusta que no esté todo desbloqueado desde el principio, pues eso da una sensación de progresión e invita a seguir jugando, a lo que se añade el componente de coleccionismo de coches. Como novedad, el piloto es muy personalizable. Podemos elegir su sexo y, posteriormente, cambiarle el casco o el mono entre decenas de diseños, muchos de ellos realmente estrambóticos: médico, enfermero, ninja, caballero medieval, payaso… Es la única licencia simpática que se ha tomado Turn 10 dentro del tono serio del juego.

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En cuanto al multijugador, podemos competir en carreras sueltas o en ligas, algo que agradecerán los que jueguen con grandes comunidades, para no tener que andar haciendo cuentas fuera del propio juego. Además, está el modo Forza TV, que permite ver carreras de otros y que entronca con la intención de darles cabida a los eSports en la saga. Los servidores funcionan bien y se encuentra partida con facilidad, pero hay un problema: no hay sanciones. Como consecuencia, las montoneras en las arrancadas son de aúpa, con la gente tan nerviosa como en una 'Operación Salida'. Además, no serán pocas las veces que tengamos que lidiar con toques en las curvas...

En la pole position técnica

Forza Motorsport 7 hace gala de un apartado técnico superlativo. Si sólo miramos la potencia bruta que entrega su motor, podemos estar, fácilmente, ante el juego de coches más espectacular que se haya hecho. No en vano, está llamado a ser el primer estandarte de Xbox One X cuando ésta se ponga a la venta el 7 de noviembre. Por lo pronto, en la versión estándar de la consola, corre a 1080p y 60 fps, con un despliegue audiovisual fotorrealista.

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La pasión de Turn 10 por la automoción se observa en el hecho de que se hayan recreado 700 coches con todo lujo de detalles, incluido el interior. Nadie ha hecho nunca nada parecido, pues, por ejemplo, muchos de los 1.200 de Gran Turismo 6 tenían la engañifa de que estaban reciclados de PS2 y ni siquiera contaban con salpicadero. Así pues, gracias al modo Forzavista, podemos caminar alrededor de esos coches o meternos en el habitáculo para, en primera persona, deslumbrarnos con su recreación. Además, vuelve el sempiterno editor de diseños, que permite crear cualquier virguería y ponerla como decoración. Hacer un buen estampado puede llevar mucho tiempo, pero, por suerte, podemos descargarnos los que hayan creado otros usuarios. Ninguna otra saga ofrece tal libertad para que el consumidor pinte la carrocería a su antojo.

Que los coches estén tan bien recreados es algo que repercute muy positivamente en la jugabilidad, pues, al margen de las dos cámaras exteriores, la del parachoques y la del capó, hay dos vistas internas que son brutales y que contentarán a todo tipo de usuarios. Una de ellas muestra el volante en su totalidad, para quien juegue con mando; la otra, está colocada justo detrás del volante, para que quien emplee el periférico de rigor no sienta una duplicidad visual. Esto es algo que, por ejemplo, Project CARS 2 no ha sabido resolver. Aquí, la cámara es comodísima con prácticamente todos los coches. Aunque la resolución se resiente ligeramente, el retrovisor es perfectamente funcional, pero lo mejor está en los detalles, como el traqueteo de circular a más de 300 km/h, que hace que el retrovisor o la palanca de cambios vibren en consonancia, los reflejos de las manos en la luna delantera o la suciedad que se acumula sobre el cristal. Es, sencillamente, impresionante.

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Los circuitos tampoco se quedan atrás. Todos son la viva imagen de sus homónimos reales, merced a su escaneo láser, pero se han llenado con detalles muy vistosos, como el helicóptero de televisión revoloteando por el cielo, aviones despegando a escasos metros de la pista o arena recorriendo la calzada movida por el viento, junto con la presencia de hasta veinticuatro coches en pista. Eso sí, no se aprecia sensación de gran premio, pues no hay formación de la parrilla ni podio.

Las condiciones atmosféricas dan una de cal y otra de arena. Tras su debut en FM6, vuelven la lluvia y la noche, esta vez con progresión dinámica. Así, es un espectáculo ver cómo se desata una tormenta poco a poco y la pista queda anegada, lo que influye doblemente en la conducción: por el aquaplaning de los charcos y por el spray, que dificulta enormemente la visión. Del mismo modo, correr en la oscuridad es toda una experiencia, y podemos llegar a ver cómo cae la noche del todo o cómo empieza a clarear. Incluso de día, es un espectáculo ver la dispersión de las nubes por el cielo, los efectos lumínicos del sol o hasta la niebla. Sin embargo, Turn 10 Studios no se ha atrevido a dar el paso definitivo y más de la mitad de los circuitos no son compatibles con esas peculiaridades ambientales, como decíamos anteriormente.

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En lo sonoro, los motores de los coches son música para los oídos. Turn 10 vuelve a demostrar su maestría para que los coches sean tan fieles en ese sentido como lo son en el visual. Mención especial merece el estallido de los truenos cuando hay temporal. Ahora bien, echamos en falta que haya un ingeniero de pista que dé referencias sobre la carrera, en especial las diferencias de tiempo respecto a los rivales. Aparte, aunque no tienen gran relevancia, las voces que presentan las diferentes copas, entre las que se cuentan la de Charlie Turner, de Top Gear, o la del piloto Ken Block, están en inglés. Otro aspecto residual que hay que criticar son las largas secuencias de carga antes de las carreras, bastante considerables para los tiempos que corren.

Inyección de gasolina

Por concluir este análisis de Forza Motorsport 7, sólo se puede decir que Turn 10 Studios ha vuelto a demostrar, por enésima vez, su maestría en el género de la velocidad. Un garaje inmenso, un control impecable y un apartado técnico sin fisuras convierten a esta exclusiva de Microsoft en uno de los títulos más interesantes de este otoño, si bien la cantidad de circuitos o el tratamiento de la lluvia y el ciclo día-noche no han avanzado demasiado respecto a la anterior entrega. Esta inyección de gasolina debería ser obligatoria en la cartilla de exclusivas de toda Xbox One, sea la veterana o sea la joven X.

Valoración

Un análisis de Forza Motorsport 7 es la mejor manera de calmar la espera hasta la llegada de Xbox One X. Por lo pronto, Turn 10 Studios le ha asfaltado el camino a la consola con un juegazo de coches que, si bien no arriesga en cuanto a contenido, es una bestia en lo técnico y en lo jugable.

Hobby

89

Muy bueno

Lo mejor

El control con mando y sin ayudas es glorioso. Sus 700 coches, recreados con mimo. La comodidad de las cámaras internas. La incidencia de la lluvia.

Lo peor

Sólo seis circuitos nuevos son pocos, y la mayoría sin lluvia ni ciclo día-noche. La ausencia de sanciones, sobre todo online. Los tiempos de carga.

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