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Análisis Flight Simulator
Análisis

Análisis de Microsoft Flight Simulator 2020, una experiencia de nueva generación

Por Alejandro Alcolea Huertos

Nos hemos sacado el carné de piloto para traeros el análisis de Flight Simulator 2020. Se trata de la nueva entrega del veteranísimo simulador de vuelo de Microsoft que llega con un apartado gráfico espectacular, multitud de aeropuertos que visitar y, sobre todo, la intención de conquistar a los que busquen un simulador con todas las letras.

Algo que siempre es fascinante, a veces porque encontramos lo que vamos buscando y otras porque podemos sorprendernos, y mucho, es ver qué estudio está detrás de cada juego. En este caso, Microsoft ha dejado la batuta en manos de Asobo Studio, una desarrolladora francesa que ha hecho muchos juegos licenciados de Disney, pero también títulos de velocidad como Fuel o los dos The Crew y esa joya llamada A Plague Tale que os recomendamos encarecidamente.

Viendo cómo salió A Plague Tale y cómo les ha quedado Flight Simulator, no dudo que a estos les das un juego de fútbol y te lo hacen medio apañado siendo el primero, pero vamos a lo que estamos, que es el análisis de Flight Simulator 2020.

¿Es un videojuego? ¿Es un simulador? La saga lleva en PC desde 1982 y es una franquicia que se toma su tiempo entre lanzamientos, pero que también tiene una legión de fans que ansían, precisamente, la complicada experiencia de controlar un avión.

Tiene su parte de videojuego debido a que cuenta con un número (muy limitado, eso sí) de una suerte de misiones que nos animan a aterrizar en sitios complicados o a hacer rutas que no son del todo sencillas, pero al final es un simulador que abruma tanto con su dificultad como por el número de variantes que podemos elegir a la hora de, precisamente, adaptar esa dificultad.

A Flight Simulator 2020 hay que venir con el chip cambiado, ya que lo más importante (además de un buen equipo ya que el juego ‘come’ lo suyo) son las ganas de aprender. Si no estáis dispuestos, el juego no es para vosotros, pero si tenéis los ojos abiertos y estáis dispuestos a aprender los básicos de la aviación, vais a disfrutar de lo lindo con este software.

Sensaciones a los mandos para un piloto que quiere ganarse las alas

Reconozco que la saga Flight Simulator no me ha llamado nunca la atención el suficiente tiempo como para animarme a jugar. He instalado varios a lo largo de los años, pero me frustraba enseguida. No era mi tipo de juego, no era lo que buscaba en un videojuego. Quería algo directo y no tener que tener una libreta al lado para apuntar los controles.

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Sin embargo, con esta nueva entrega (puede que atraído por el impecable apartado visual), la cosa ha cambiado. No he jugado en serio, como digo, a ningún Flight Simulator, por lo que los primeros minutos fueron de respeto al juego. Sabía que tenía que hacer el análisis, por lo que me lo tomé con ganas y abierto a aprender.

Tras configurar una serie de parámetros, opté por dejar el juego en modo medio. Aquí tenemos algunas asistencias, pero también tenemos el control manual total en ciertos aspectos, como el aterrizaje o el despegue, dos de los momentos críticos de la experiencia.

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Me pareció un buen punto de partida, mi muy fácil ni muy difícil, pero aun así, en esta dificultad, despegar con una avioneta por una pista muy corta en la que tienes vegetación a los dos lados y soplan rachas de viento es una experiencia que llega a desesperar.

Cuando lo conseguí, como os dejo en este vídeo, no podía disimular la sonrisa de la cara. Los cuatro intentos anteriores habían dado con la avioneta estrellada por no acelerar lo suficiente, por no controlar los flaps y caer nada más elevarme o por salirme de la pista.

Lo bueno de Flight Simulator 2020 (dos de sus cosas buenas, porque hay a montones) es que sabe guiarnos a los novatos en el género. Lo primero por esa cantidad de parámetros que tenemos para modificar las ayudas y porque conforme vamos progresando vamos desactivando más ayudas (ayudas que, realmente, se notan a la hora de hacer ciertas maniobras).

Lo segundo es porque los tutoriales son maravillosos. En ellos vamos a aprender los básicos de la navegación, así como algunos conceptos elementales como el estacionamiento, lo que debemos tener en cuenta al aterrizar o despegar y qué hacer en situaciones complejas. 

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El problema con estos tutoriales es que se centran en el manejo de una avioneta Cessna que solo se parece a un jet en que los dos vuelan. Cuando estamos en la cabina de uno con todos los instrumentos analógicos y en la cabina del otro en la que estamos rodeados por pantallas nos damos cuenta de que las cosas no son iguales.

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Los principios son los mismos, pero por ejemplo para el jet debemos tener en cuenta factores que no hay que contemplar para controlar la avioneta recreativa. Estos días he leído que faltan aviones en el juego porque tenemos una treintena (dependiendo de la versión que compremos) y bueno... no estoy conforme.

Aprender a pilotar todos los aviones del juego nos va a costar muchas, muchas horas. Ya digo que solo para despegar con un modelo concreto necesité cinco intentos para, además, hacerlo regular. Controlar todos los parámetros de cada uno de los modelos es una tarea que nos va a llevar tiempo.

Además, están la mayoría de modelos que se suelen pilotar actualmente y seguramente el programa de DLC añada más aviones con el tiempo.

Además, algo que me encanta es que pilotar un modelo u otro nos ofrece una experiencia totalmente diferente. Si elegimos el juego libre en el que podemos recorrer el globo, literalmente, debemos ir haciendo escalas y hay que tener en cuenta elementos no solo internos, sino externos.

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En los internos está dar la potencia justa a los motores para no recalentarlos y para ahorrar combustible, hacer la ruta óptima, responder a los mensajes de la torre y hacer caso a las indicaciones que nos dan, vigilar el tráfico aéreo y lidiar tanto con la llegada de las nubes como de la noche.

Por mi trabajo he tenido que coger muchos, muchos aviones, y algo que siempre me preguntaba era cómo verían en la noche. Al final, lo que he aprendido es que lo que menos haces es mirar por la ventanilla ya que los instrumentos nos dan la información que necesitamos.

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De hecho, es casi más videojuego mirar a través de los instrumentos de un Boeing 747, con su pantalla que nos da los ‘checkpoints’ en tiempo real en la ruta que el propio videojuego al que estoy jugando. Lo mismo pasa cuando atravesamos lluvia o una zona de nubes densas, donde debemos tener cuidado con los controles y, sobre todo, dejar de deleitarnos con el apartado gráfico para atender a las turbulencias, por ejemplo.

Y todo esto, en mi caso, con teclado y ratón.

¿Se puede jugar a Flight Simulator con mando?

Cuando hablamos de juegos en los que hay muchos botones los peceros pensamos en un MMORPG. Si eso os agobia, ánimo con Flight Simulator 2020 porque aquí no solo hay muchos, muchísimos botones, sino que hay combinaciones de dos y tres teclas para hacer algunas maniobras.

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En mi caso, he jugado con un teclado completo y ratón y es una buena forma de disfrutar la experiencia. Cada botón del panel del avión está representado en forma de tecla o de combinación, pero también podemos mirar directamente con el ratón para hacer las acciones.

Por ejemplo, podemos quitar el freno de mano con Control + Del Num., acelerar con F3, pulsar 2 cuando tengamos la velocidad justa para despegar e ir virando con 4-6 en función de la dirección deseada, recogiendo las ruedas (G o F8 en función del tipo de avión que tengamos), cambiando la posición de los flaps y todo eso solo con combinaciones de teclas.

También podemos hacerlo ‘manualmente’ mirando con la cámara del ratón y tirando de palancas/pulsando botones con el clic izquierdo. Es una opción que está ahí y que está porque podemos hacerlo, no es algo enfocado a la accesibilidad, pero a lo mejor así se os hace más fácil entrar en el juego ya que no tenéis que recordar tanto. 

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Otra opción es jugar con mandos adecuados, lo que cambia la experiencia de juego, o hacerlo con el mando de Xbox One. Cuando nos conectamos por primera vez al juego tenemos un panel en el que se reconoce el controlador utilizado. 

El mando es muy, muy limitado y para suplir esa limitación se opta por aun más combinaciones de botones. Realmente, es un control muy limitado y hemos tenido que ir con el ratón al lado para, en ciertas ocasiones, hacer acciones muy específicas, como toquetear los ángulos precisos de inclinación del avión, una opción que se encuentra en una palanquita dentro del volante de algunos modelos. 

Lo que me gusta del mando es que el control en ciertas situaciones con los gatillos y el stick es muy suave y preciso, más que con el teclado debido a que las teclas no tienen zonas de sensibilidad (o están pulsadas o no), pero en calidad de experiencia, diría que va de mando a teclado+ratón y, después, controladores específicos.

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Eso sí, una vez estamos volando, el mando es útil para el modo foto. Hay un modo dron que nos permite controlar uno de estos dispositivos alrededor del avión para gozar con el modelado tanto de la nave como del mundo.

Un deleite audiovisual

Y es que, Flight Simulator no es solo ambicioso a nivel de experiencia y simulación, sino a la hora de recrear el planeta. Tenemos el 100% de la Tierra en este videojuego y por eso se nos recomienda instalar el título en un SSD. Yo lo tengo en un SSD de última generación de Samsung con 3.000 MB/s de lectura y escritura y algunas cargas son de algún que otro minuto.

Además, debéis estar conectados a internet para tener la mejor experiencia. Y es que, cuando cargamos la partida el juego genera el mapa completo, pero la conexión a internet va descargando los modelos de la superficie terrestre, ciudades y carreteras en tiempo real gracias a la inteligencia artificial y la conexión con los mapas de Bing.

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Si no estamos conectados a internet tendremos texturas simples, pero si tenemos una buena conexión (importante lo de buena porque esto se hace en tiempo real a medida que navegamos), vamos viendo algunas ciudades con todo lujo de detalle. Hay 314 ciudades recreadas casi a la perfección y, además, en las carreteras y autovías que encontramos tenemos una simulación de tráfico bastante acertada.

Hablando de internet, la hora de día y la meteorología funcionan en tiempo real. Es decir, si salimos desde Barcelona y está lloviendo en la realidad, también lloverá con condiciones similares en el juego. Lo mismo pasa con el tiempo y con la hora del día. Estas condiciones, claro, se pueden modificar y podemos crear una sesión con climatología y hora personalizada, pero es un detalle más de la obsesión por la realidad que ha tenido el estudio.

Las físicas son perfectas (o lo que yo, sin ser piloto, imagino que es la perfección) y desde la lluvia hasta la más ligera ráfaga de aire tiene su reflejo en el control del avión. Eso por no decir que los aviones se controlan distinto no solo porque cada uno tiene un panel de control, sino porque el peso de los mismos influye muchísimo. 

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En un jet es muy fácil hacer maniobras e incluso fliparse en el vuelo libre haciendo cabriolas (gastando más combustible, claro), pero en un avión más pesado como un 747... no es tan sencillo y, además, cualquier acción como virar, acelerar, frenar o cambiar parámetros tarda algo más en reflejarse en la máquina. Tampoco es lo mismo conducir un camión cargado de 15 toneladas que un Ferrari.

Todo esto, claro, come muchísimos recursos ya que no es sencillo tener ni el apartado visual ni las físicas que estamos manejando. Hemos jugado a nivel recomendado (alto) a 4K en un portátil con Intel Core i9-10980HK con 16 GB de RAM y RTX 2080 Super y la experiencia ha sido muy buena en casi todo momento, aunque con algún tirón puntual.

Es un juego exigente en equipo, SSD y conexión a la red, pero es normal cuando lo que he sentido es que esto es la nueva generación. Es el primer juego de los recientes (y eso que he podido disfrutar de versiones mejoradas de Death Stranding y Horizon Zero Dawn) que siento que estoy ante algo imposible, sencillamente, en las consolas actuales. Simplemente ya no es la GPU, sino el procesador y, sobre todo, el SSD.

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Audiovisualmente es una experiencia sobrecogedora y los amantes del género lo vais a pasar genial tanto por el contenido que hay a día de hoy... como por las expectativas. Y es que, en el menú principal ya nos dejan caer que se va a poder crear contenido para el ‘juego’ (algo que Microsoft aprobará antes de que sea publicado para que se mantenga la calidad) y que el juego será una plataforma que irá expandiéndose a lo largo de los años.

El anterior Flight Simulator es de 2006 y este tiene tiene visos para convertirse en una plataforma de simulación que nos tenga entretenidos durante muchos, muchos años. 

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Prácticamente todo funciona a la perfección y los pocos detalles que no nos han gustado no consiguen empañar un lanzamiento que bueno, no es para todo el mundo porque hay que poner demasiado de nuestra parte, pero que es, sencillamente, espectacular.

Y bueno, algo maravilloso es que es parte de Game Pass, por lo que podéis probarlo sin miedo y ver si os convenece.

Valoración

Flight Simulator 2020 es un juego que se lanza con una cantidad modesta de contenidos que, sin embargo, nos costará años dominar. Es una plataforma que irá evolucionando con el tiempo, pero que tiene una base visual, física y de control realmente tremenda. Un simulador con todas las letras con el que sentarse y disfrutar.

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

Audiovisualmente es perfecto. La experiencia de vuelo y la recreación de cada detalle de los aviones es magistral. Volar es un placer.

Lo peor

El equipo que necesita, algunos pequeños problemas de la IA y que debes poner mucho de tu parte para aprender.

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