Shenmue
Análisis

Análisis del remaster Shenmue I & II para PS4, Xbox One y PC

Por Daniel Quesada

Versión comentada: PS4

Sin duda, la muestra de que las metas imposibles se pueden alcanzar está en este análisis de Shenmue I & II. Después de años y años de pedirlo, Sega nos ha hecho caso y ha traído la obra maestra de Yu Suzuki hasta nuestras PS4, Xbox One y PC. Descubramos cuan fuerte golpea esta epopeya en 2018.

Parece mentira que, después de tantos años de perseguir un sueño imposible, este se haga hecho realidad. Pero aquí estamos, con el análisis de Shenmue I y II remasterizados para las consolas y PCs actuales, tal y como habíamos pedido todo este tiempo. Y ello, mientras esperamos un Shenmue III que llegará cuando tenga que llegar, sin prisas. Pero, ¿está el sueño de Ryo Hazuki a la altura de nuestras expectativas o se nos aparecerá Lan Di para aguarnos la fiesta? Poneos la tirita en la mejilla, que comenzamos.

Puede que muchos de los que estéis leyendo esto ni siquiera hubiérais nacido cuando se lanzaron estos juegos... Y puede que muchos otros queráis revivir las inimitables sensaciones que os proporcionó en su momento. Otros, simplemente, querréis saber si realmente el tan insistentemente llamado "maravilloso Shenmue" está a la altura de su fama. Veamos sus diferentes facetas.

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No nos detendremos demasiado en el contexto de Shenmue I & II, porque estamos seguros de que lo conoceréis de una forma u otra: el primer Shenmue fue un ambicioso proyecto del genio Yu Suzuki (responsable de clásicos como After Burner o Space Harrier), que comenzó en Sega Saturn y acabó trasladándose a Dreamcast, a medida que crecía más y más. La aventura de Ryo Hazuki, su protagonista, iba a extenderse a lo largo de varios juegos, pero los estratosféricos costes de producción, la tambaleante situación financiera de Sega y, a la postre, las insuficientes ventas de Dreamcast, hicieron que en su momento, a comienzos de los años 2000, solo viéramos este juego y Shenmue II, por lo que nos quedamos con la miel en los labios justo cuando la historia se ponía interesante de verdad.

A grandes rasgos, el objetivo del juego (que, por cierto, se ambienta en 1986) es dar con el paradero de Lan Di, un misterioso experto en artes marciales que, al arrancar la historia, acaba con la vida del padre de Ryo Hazuki, puesto que este se negaba a entregarle un misterioso espejo. Ryo, que lo contempló todo, impotente ante la destreza de su enemigo, jura dar con este pérfido personaje y descubrir el misterio del Espejo del Fénix y el Espejo del Dragón, que parecen albergar un poder fuera de lo común. Por el camino, conocerá a numerosos personajes pintorescos, mejorará sus habilidades como artista marcial dentro del "estilo Hazuki", conseguirá diferentes trabajos y librará múltiples peleas.

Aunque, originalmente, ambos juegos se lanzaron con varios meses de diferencia, este remaster Shenmue I & II nos los da "de golpe", pero separados en dos títulos independientes dentro de nuestra consola. Así, podréis comenzar directamente por Shenmue II, si lo queréis o incluso jugar ambos juegos en paralelo, pero lógicamente, lo mejor es ir en orden. Y sí, se puede importar la partida que completemos en Shenmue I para continuar con ella en Shenmue II.

El desarrollo de ambos juegos es muy similar, pero hay cambios relevantes. El primer Shenmue se desarrolla en un entorno más pequeño, en torno a la ciudad japonesa de Yokosuka, mientras que Shenmue II se emplaza en la vasta Hong Kong, donde conoceremos enormes distritos y edificios gigantescos. Esto lleva a un cambio importante: en la primera entrega, todos, absolutamente todos los personajes que conocemos tienen nombre y apellido, una rutina establecida y te conocen de una forma u otra. Al correr por sus calles, sientes que estás en un pueblo real, "abarcable", en el que sit e quedas lo suficiente puedes llegar a aprenderte dónde estará cada personaje en cada momento.

Por su parte, Shenmue II también cumple eso con una buena cantidad de personajes, pero debido a que la ciudad es muchísimo más grande, hay muchos otros NPCs que están ahí, simplemente, "para rellenar". En cualquier caso, sientes igualmente que el devenir del día va cambiando el comportamiento de los ciudadanos: la gente se recoge al llegar la noche, por las mañanas las verjas de las tiendas comienzas a subirse, los trabajadores cumplen sus horarios...

Y es que el tiempo es un factor crucial en ambos juegos. Para empezar, disponemos de un número limitado de días para superar cada uno o llegaremos a una pantalla de "game over". En cualquier caso, no hay que preocuparse, ya que disponemos de muchísimo margen para explorar, llevar a cabo tareas secundarias o dialogar con todo el que nos apetezca sin que si quiera nos acerquemos a ese tiempo límite. Por ejemplo, en el primer Shenmue tenemos hasta el mes de abril de 1987, pero muy probablemente acabaréis la aventura a finales de diciembre de 1986 o principios de enero, por mucho que "perdáis el tiempo" con tareas secundarias.

Shenmue I y II

Este tiempo avanza de forma constante, incluso mientras nos movemos por los menús del juego o dialogamos con la gente. Esto es importante, porque tanto los acontecimientos clave de la historia como otros secundarios pueden tener lugar en lugares concretos a horas concretas. Ryo Hazuki va anotando todo lo relevante en una libreta, para que sepamos qué ha sucedido y qué habría que hacer a partir de entonces. Si vemos que entre una anotación de Ryo y otra hay un hueco, significa que nos hemos perdido algún acontecimiento secundario. Quizá debíamos haber estado en una calle concreta al anochecer, o haber seguido dialogando con algún personaje...

A grandes rasgos, el desarrollo de los juegos de Shenmue se divide en explorar, dialogar, cumplir quick time events, superar minijuegos y luchar. Los diálogos son sencillos y no permiten más profundidad que seguir escuchando la conversación o marcharnos, pero las frases de los personajes y las preguntas de Ryo dependen totalmente de nuestras circunstancias (¿estamos buscando a alguien? ¿necesitamos llegar a un lugar?) y de la hora del día.

Shenmue - QTEs

Puede que a medio día nos quieran ayudar, pero que al anochecer estén demasiado cansados y pasen de nosotros. Los quick time events (concepto que, por cierto, nació con estos juegos) se vuelven más comunes a medida que avanza la trama y van desde los sencillitos hasta los que nos piden una precisión de cirujano. En la mayoría de los casos, la historia no cambia si fallamos los QTEs, sino que, simplemente, tenemos que volver a intentarlo hasta conseguirlo.

A Ryo revuelto, ganancia de jugadores

Los momentos de lucha heredan el espíritu de los Virtua Fighter que creó Yu Suzuki (de hecho, Shenmue iba a ser originalmente un juego de rol de esa franquicia) y se basan en peleas cuerpo a cuerpo en las que podemos ejecutar fintas, presas, patadas o puñetazos. A medida que somos adiestrados por nuevos maestros o descubrimos pergaminos con nuevas técnicas, seremos capaces de ejecutar toda clase de patadas voladoras, codazos al torso y cualquier virguería que se os ocurra. Durante las peleas disponemos de un medidor de salud (pero no sabemos cuánta salud tienen los rivales) que, si se agota, nos lleva a repetir la lucha. Aunque habrá grandes rivales en duelos uno contra uno, lo más normal es enzarzarnos en peleas contra varios malotes a la vez.

Shenmue I y II

Los minijuegos son de todo tipo. En el primer Shenmue, podemos jugar al billar o a los dardos, echar una carrera con carretillas elevadoras o entrar en un salón recreativo y viciarnos con Hang-On o Space Harrier. ¡Sí, los juegos están al completo y con calidad idéntica a los originales! En Shenmue II, la cantidad de minijuegos se dispara y podemos añadir a la ecuación juegos de dados, pulsos, paneles de bolas, ruletas...

Shenmue Hang On

La exploración es lo que más tiempo nos ocupa en este juego de aventura, puesto que la mayoría del tiempo tenemos que buscar pistas que nos acerquen a la ubicación de Lan Di. Hemos de recorrer muchas calles, preguntar a mucha gente y, a veces, resolver puzzles acerca de nuestros secretos familiares, organizaciones clandestinas, mitología oriental... La aventura nos lleva desde algo tan mundano como preguntar la dirección de un restaurante hasta misterios que ahondan en nuestra naturaleza humana o los entresijos del poder en la época.

Shenmue - Coleccionables

Y, mientras tanto, podremos detenernos a gastar un puñado de yenes en una máquina de bolas con muñecos aleatorios de SEGA (desde Sonic, hasta Nights o Virtua Fighter) o en una expendedora de refrescos, para ver cómo Ryo tiene su "momento cafeína". En realidad, esto no sirve de nada, ya que no necesitamos comer ni beber en el juego, pero en ocasiones encontraremos latas que podemos canjear en un supermercado por un coleccionable aleatorio. Ya sabéis, a los japoneses les encanta el coleccionismo...

Precisamente, perderse en los detalles del juego es parte del encanto. Sin daros cuenta, os dejaréis llevar por historias secundarias de los conocidos de Ryo (¿por qué está Nozomi tan preocupada? ¿cuál es la historia de Goro?) o incluso en acontecimientos totalmente secundarios, como cuidar de la gatita que queda huérfana al comienzo del primer juego. No os van a faltar los momentos de acción, pero también hay mucho de contemplativo, mucho de "zen" en la aventura, especialmente en el último tramo de Shenmue II. No es algo casual, ya que la contemplación, la aceptación y el entendimiento forman parte del viaje personal que ha emprendido Ryo Hazuki.

La evolución de Shenmue II

Como estaréis deduciendo de estas líneas, estamos entre los que adoran la franquicia Shenmue, por su espíritu, personajes y acontecimientos tan únicos. Pero, en honor a la verdad, los juegos no están faltos de defectos. En particular, el primer Shenmue pagó el pato de ser el "novato" y no haber cuajado del todo ciertos elementos. Lo más duro para muchos jugadores es la férrea concepción del paso del tiempo en el juego. Puede que sean las dos de la tarde y nos digan que hemos de encontrarnos con un personaje clave para que avance la trama, pero ese personaje no aparecerá hasta las 9 de la mañana del día siguiente. ¿Y qué hacemos en todas estas horas?

Shenmue I y II

En juegos más reciente, como Skyrim o Assassin's Creed Origins, podemos activar una opción para que las horas pasen en cuestión de segundos, pero con el primer Shenmue no era posible. Teníamos que esperar a que llegara el momento. Si nos podía la impaciencia, podíamos escuchar música, dialogar con quien pilláramos por la calle o meternos en los recreativos. Pero lo cierto es que algunas esperan podían hacerse eternas y eso cansaba a muchos jugadores, que abandonaban el juego por considerarlo demasiado lento.

La idea detrás de esto era que sintiéramos que de verdad pasaban los días y que, al levantarnos por la mañana (sí, ir a dormir sí era obligatorio), sintiéramos que teníamos una jornada completa por delante. Por ello, los desarrolladores de este remaster han respetado esa dinámica y no existe la opción de saltar en el tiempo en Shenmue I. Vernos obligados a cumplir ciertas tareas o recorrer las mismas calles una y otra vez hasta llegar a la otra punta del pueblo puede parecer tedioso, pero a la vez nos ayudaba a empaparnos del espíritu de sus habitantes, sus costumbres y quehaceres. De hecho, cuando al acabar el juego nos marchábamos, sentíamos que nos íbamos "de nuestro pueblo" e incluso notábamos cierta morriña. Por tanto, tan mal no lo plantearon...

Shenmue I y II

A pesar de ello, Yu Suzuki tomó nota de las quejas y en Shenmue II sí se implementó una opción para saltar el tiempo. No solo eso, sino que disponíamos de un minimapa de la ciudad para movernos por las calles con más soltura y, cuando preguntábamos a los transeúntes por una calle, estos podían caminar junto a nosotros para guiarnos. En general, todo estaba más pulido para que la experiencia siguiera siendo muy inmersiva, pero a la vez nos resultaran más cómoda. Además, esta conversión incorpora el modo Foto, que se añadió en Shenmue II para la primera Xbox y que no estaba en el original de Dreamcast. A día de hoy, ese extra resulta un tanto absurdo, ya que podemos tirar del botón Share en PS4 o de la captura de vídeo en Xbox One, pero los más puristas lo agradecerán.

Shenmue - Beber

Seguramente, muchos también os estaréis preguntando si su apartado técnico es para tanto, después de que muchos os hayan hablado de sus gráficos increíbles. Más adelante entraremos en las mejoras de esta conversión, pero hay que reconocer que el material original ha envejecido muy bien. Lógicamente, las texturas, las animaciones faciales o los propios escenarios no son tan detallados como los de un juego actual (¡a fin de cuentas, han pasado 19 años desde el primer Shenmue!), pero sigue asombrando e incluso conmoviendo la recreación hiperrealista de los rostros, con su belleza y sus defectos o la forma en la que los personajes se mueven por el entorno.

Los pequeños detalles están por todas partes, desde el junco que se mueve en la residencia Hazuki hasta los monjes que practican sus golpes en Hong Kong. Incluso el ciclo día-noche da sopas con onda a muchos juegos actuales o resulta sorprendente ver cómo la climatología va cambiando con cada nuevo día (Yu Suzuki investigó el clima real que tuvo Yokosuka en 1986, para intentar reproducirlo al detalle). A pesar de los años, sigue siendo un título embriagador visualmente, a lo que hay que sumar unas partituras memorables en muchos casos, las cuales estaban firmadas por genios de la música como Yuzo Koshiro.

¿Qué hay de nuevo, Hazuki?

Llegados a este punto, ¿qué es lo que incorpora este remaster de Shenmue I & II, más allá de traernos de vuelta dos clasicazos de los videojuegos? Para empezar, los gráficos han recibido un pequeño lavado de cara y se pueden disfrutar en 1080p con varios efectos de postprocesado, pero también existe la opción de jugar con la resolución original y sin mejoras gráficas, para que la experiencia sea lo más parecida posible a la original en Dreamcast. Por otra parte, la interfaz se ha actualizado ligeramente y sigue en ambos juegos las pautas que vimos en Shenmue II, cosa que se agradece.

Shenmue - Interfaz

Al pausar la partida, podemos ver un nuevo inventario con todos los golpes aprendidos y las figuras coleccionadas, además del propio menú de opciones. El gran cambio, por supuesto, está en las 10 ranuras para guardar la partida en cada juego. En el Shenmue original, necesitábamos ir a nuestro dormitorio para salvar la partida (sólo había 3 ranuras de salvado). También era posible guardar en cualquier lugar, pero se trataba de un archivo temporal de un solo uso y, tras grabar, éramos devueltos a la pantalla de Press Start del juego. Por tanto, en ese campo hemos ganado bastante. Hay otros pequeños detalles que aligeran la experiencia, como unos tiempos de carga mucho menores o la posibilidad de elegir a qué distrito queremos ir cuando salimos de nuestra casa, en vez de tener que recorrerlo "a pata".

El control se puede usar de forma "moderna", con un stick para controlar a Ryo y otro para la cámara, pero también podemos usar un estilo más tradicional, con la cruceta para el manejo.

Shenmue - Joy

Otra mejora es la posibilidad de escoger idioma de las voces, ya sea en japonés o en inglés. En el juego original, solo las teníamos en inglés, mientras que en Shenmue II solo las teníamos en japonés. Ahora, podemos escoger ambos idiomas en ambos juegos. Sin embargo, muchos usuarios españoles se han echado las manos a la cabeza al descubrir que ni los menús, ni las notas de Ryo en el cuaderno, ni los subtítulos van a estar en castellano, sino en inglés. Vale, no esperábamos un doblaje al castellano, pero el hecho de que Sega haya incluido textos en alemán o francés pero no en español, es de traca. No es que los textos sean complejísimos, pues con unos conocimientos intermedios de inglés nos podemos apañar, pero el feo hacia el público de nuestro país esta ahí. Además, los que tengan solo unas nociones básicas de inglés (o, directamente, no conozcan el idioma) no van a poder disfrutar del juego. Una verdadera pena.

Hay otros elementos muy discutibles de esta conversión: por ejemplo, el modo panorámico de los gráficos desaparece durante muchas escenas de corte, en las que directamente aparecen bordes negros a los lados (¡en Shenmue II, también aparecen arriba y abajo!), lo que afea mucho la experiencia. Las texturas son tremendamente irregulares, con algunos casos en los que se mejora el nivel de detalle, pero otros (como el propio tigre de la chupa de cuero de Ryo) que están emborronados hasta decir basta.

Shenmue - Pulso

El sonido también tiene vaivenes, con efectos como el de confirmación de los menús o las pisadas de Ryo que suenan altísimos, mientras que otros están muy tapados. En otras ocasiones, justo antes de las escenas de corte hay pequeños fundidos a negro que rompen el ritmo... Cuando comenzamos este análisis de Shenmue 1 y 2, los errores eran todavía más notorios, con momentos en los que la imagen de las escenas de corte desaparecía por completo, pero parece que a raíz de un parche posterior varios de esos defectos han desaparecido. Esperamos que, para cuando podáis jugar vosotros, se hayan lanzado nuevos parches que hagan la experiencia más satisfactoria, pero en conciencia, tenemos que penalizar lo que parece una conversión bastante "de andar por casa", lo cual nos duele especialmente con juegos de esta magnitud.

Shenmue - Ren

En definitiva, puede que os choque ver "solo" un 79 como nota final para este análisis de Shenmue I & 2 (nota que, por cierto, hemos acordado mi compi Rafa Aznar y yo para que sea igual tanto en nuestra revista como nuestra web), después de lo mucho que os hemos hablado de sus bonanzas a lo largo de los años. La realidad es que no todas sus facetas han envejecido igual de bien y, sobre todo, nos molesta que la labor de remaster haya sido tan poco cariñosa con el material que tenía entre manos. A pesar de todos los problemas (y si os apañáis con el inglés), este juego sigue siendo una compra ineludible para todo aquel que quiera una aventura con personalidad, conocer un gran hito de los videojuegos o, simplemente, revivir pasados tiempos de gloria jugona. Por 34,95 euros no vais a encontrar pedazos de historia de Sega más importantes que este. Os juramos por Shenhua que merecerá la pena emprender el viaje.

Valoración

Una cita ineludible para los fans de los clásicos de los videojuegos. No todas sus facetas han envejecido bien y la conversión tiene bastantes puntos negros, pero sigue suponiendo una experiencia única.

Hobby

79

Bueno

Lo mejor

La historia, los personajes y esa atmósfera tan única que evoca toda la aventura.

Lo peor

La conversión es bastante perezosa. Algunas dinámicas (especialmente del primer Shenmue) pueden atragantarse a los usuarios impacientes.

Y además