VA-11 HALL-A cyberpunk bartender action
Análisis

Análisis de VA-11 HALL-A: Cyberpunk Bartender Action para Nintendo Switch

Por Álvaro Alonso

Versión comentada: Nintendo Switch

Análisis de VA-11 HALL-A: Cyberpunk Bartender Action para Nintendo Switch. Un singular cóctel que combina elementos de simulador de barman, visual novel, ambientación ciberpunk y waifus. ¿Se puede pedir más?

En 2016, el estudio indie venezolano Sukeban Games lanzaba para PC y Mac VA-11 HALL-A: Cyberpunk Bartender Action, un juego que ellos mismos describen como un "bebe todo lo que puedas que trata sobre waifus, tecnología y la vida post-distópica". Y no se nos ocurre una mejor forma de describirlo, la verdad. Porque como ya os estaréis imaginando, VA-11 HALL-A no es el típico videojuego; quizás el género al que más se acerca sea el de las novelas visuales, pero si lo describiésemos como tal no le estaríamos haciendo justicia.

Antes de empezar a mezclar, conviene decir que tras su paso por compatibles, VA-11 HALL-A llegó también a PS Vita en 2018. Y en pleno 2019, esta joya indie llega a PS4 y Nintendo Switch, quizás con la intención de llegar a más público. Y lo merece, porque es uno de esos juegos que puede tocar las teclas exactas en nuestro interior, como una conversación en la barra de un bar a la sombra de un buen copazo. Os lo contamos en nuestro análisis de VA-11 HALL-A para Nintendo Switch.

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Mezclar bebidas y cambiar vidas

Pero empecemos por lo básico: ¿qué narices es VA-11 HALL-A? Es el local VA-11 situado en el HALL-A de Glitch City, una ciudad ambientada en el año 207X. Y dada la curiosa coincidencia de los códigos y el hecho de que se trata de un bar, todo sus clientes lo llaman cariñosamente "Valhalla". Ahí es donde trabaja como barman Jill Stingray, protagonista y personaje al que nosotros encarnamos a la hora de trabajar.

VA-11 HALL-A Switch

Prácticamente toda la historia de VA-11 HALL-A se desarrolla a través de cuadros de diálogo, conversaciones que los clientes del bar mantienen con la propia Jill, al más puro estilo novela visual. Sin embargo, tiene dos cosas que lo alejan bastante de este curioso género: hay bastante interacción (más de lo habitual en una "visual novel", vaya) y no hay decisiones. Jill habla por sí misma, tiene unas motivaciones y un pasado que vamos descubriendo poco a poco, pero en ningún momento depende de nosotros tomar sus decisiones.

En su lugar, el curso de la historia lo deciden las bebidas que preparamos. La mecánica es relativamente sencilla: nosotros estamos al otro lado de la barra, y debemos esperar a que entre un cliente para escuchar su historia y darle lo que nos pide. Basta con elegir los ingredientes, envejecer o poner hielo (si la bebida lo requiere) y mezclar el tiempo necesario. Podemos acceder a un menú donde se listan todos los tipos de bebidas, divididas según su nombre, sabor, etc.

VA-11 HALL-A Switch

Al principio no tendremos demasiados problemas, los clientes nos dirán directamente el nombre de la bebida que buscan o el sabor que les apetece en ese momento. Pero a medida que avanza la trama y los clientes vuelven al VA-11 HALL-A, sus peticiones estarán menos definidas, y dependerá de nosotros elegir sabiamente la bebida que les preparamos para saciar su sed. Estas son las "decisiones", pues dependiendo del cóctel (y lo bien preparado que esté), el argumento seguirá distintos caminos que desembocan en un total de siete finales diferentes.

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Y aunque la mecánica de elaboración de bebidas es relativamente sencilla, también tiene su miga. Por ejemplo, es importante tener en cuenta el tamaño del cliente, pues por lo general los más grandes necesitan bebidas dobles. Y de entre los cinco ingredientes que se utilizan para la mezcla, hay uno apodado karmotrine que en muchos casos es opcional, y que determina el nivel de alcohol que contiene el brebaje. Esto último es especialmente importante: ¿queremos emborrachar al cliente para que ahogue sus penas? ¿Para sacarle información?

VA-11 HALL-A Switch

Se crea así un ciclo muy interesante que nos obliga a conocer a todos los clientes, a implicarnos en sus historias y en su relación con Jill. Algo que funciona a las mil maravillas, más teniendo en cuenta que son todos... peculiares. Muy peculiares. Desde el director de un periódico sin pelos en la lengua hasta una trabajadora sexual robótica, pasando por youtubers, hackers o un perro que mola más que todos nosotros juntos.

Todos están muy bien desarrollados, y pese a lo estrambóticos que resultan de primeras, cuando nos queremos dar cuenta estamos completamente involucrados en sus vidas. Otro aspecto interesante es cómo a través de todas estas conversaciones se desarrolla el trasfondo de VA-11 HALL-A; descubrimos aspectos sobre su mundo: política, organizaciones, leyes... Estamos hablando de una distopía ciberpunk, así que todo está pasado por ese filtro de ciencia ficción "sucia" que tanto nos gusta. 

VA-11 HALL-A Switch

Eso significa que vamos a encontrar muchos temas filosóficos y sobre el sentido de la vida (humana y artificial), pero VA-11 HALL-A mezcla a la perfección todo lo trascendental con un gran sentido del humor, capaz de arrancarnos unas cuantas carcajadas cuando menos lo esperamos. Los diálogo están genialmente escritos, y dado su carácter, no escatiman en tratar temas sexuales so delicados. VA-11 HALL-A está completamente en inglés, y no hablamos de un nivel básico; se requiere cierta comprensión del idioma debido al lenguaje utilizado. Y en un juego donde el peso del argumento recae casi íntegramente en los diálogos, esto puede suponer un problema. 

Para ponerle la guinda a este curioso cóctel, tenemos una banda sonora fantástica (y cuyos temas podemos elegir antes de cada día de trabajo) y un apartado artístico pixel-art donde destacan, una vez más, los personajes, realizados imitando el estilo anime, lo que les aporta muchísima personalidad (como si no tuviesen ya suficiente). Obviamente no se trata de un juego trepidante o cargado de acción, sino de un título que pone el foco en la narrativa. De hecho, VA-11 HALL-A empieza recomendándonos que nos pongamos cómodos y pillemos algo de comer y beber para acompañar. 

Valoración

La mezcla de simulador de barman, personajes carismáticos y conversaciones inteligentes hace de VA-11 HALL-A una pequeña joya, sobre todo si os gustan los juegos diferentes con mucho que decir. Tened en cuenta que está pensado para saborearse con tranquilidad... Como un whiskey "on the rocks" en la barra de un bar.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

La historia y cómo mezcla a la perfección humor y temas serios. Los personajes, muy carismáticos y bien desarrollados. Banda sonora y ambientación.

Lo peor

Está en inglés, y requiere un nivel alto de comprensión. No es un juego para todo el mundo.