Crítica de 42 segundos, película que narra la gesta del equipo nacional de waterpolo en Barcelona 92

42 segundos

Crítica de 42 segundos, película deportiva centrada en la selección española de waterpolo y todo lo que vivió antes y durante las olimpiadas de Barcelona 92.

Cuando sumas los elementos que componen 42 segundos te das cuenta de que tiene todo el sentido que se haya rodado una película para contar lo acaecido. Hay largometrajes de deporte que se concentran en una única trama, pero aquí encontramos varias que por sí mismas darían para su propio filme.

Centrada en la preparación y el campeonato de Barcelona 92 por parte de la selección española de waterpolo, en 42 segundos se narra una historia olvidada para la mayoría de los que no son aficionados a este deporte y hay muchos elementos que resultan valiosos, o quizá enfrentamientos más que elementos.

Si es una película deportiva, tiene que haber un contrincante, al igual que en la misma competición, alguien a quien se deba batir. Y, tal como comprobará el espectador, en 42 segundos existen muchos momentos en los que uno puede tomar posición entre dos opciones.

Por un lado se encuentra lo nuevo contra lo viejo, la selección sin demasiado éxito y dominada por jugadores catalanes que recibe a los jóvenes madrileños. Dos maneras de contemplar el mundo y el deporte que deben competir entre ellas y de las que saldrá la fórmula para mejorar.

Estas dos realidades se personifican especialmente en los líderes de cada bando: Manel Estiarte, capitán veterano y severo; y Pedro García Aguado, joven estrella de mucho carácter y afición por la noche.

Esta misma selección también recibe a un nuevo entrenador croata. Con tácticas militares, pondrá a prueba a los jugadores con una preparación que roza (o supera) lo permitido. Además, este personaje también tiene su propio oponente: el entrenador serbio de la selección italiana. Recordemos que sucede en plena guerra de los Balcanes.

Y, cómo no, el equipo a batir, los mejores del planeta en aquel momento: una arrolladora selección italiana que, no solo domina a nivel físico y técnico, también utiliza todas las estratagemas posibles en el campo.

Los 42 segundos a los que hace referencia el título se viven en el enfrentamiento contra la selección italiana, pero debemos decir que la mayor parte de la película ocurre fuera del agua, en la preparación previa en Andorra y las habitaciones de los jugadores.

Un retrato de la época

Entre las virtudes que tiene 42 segundos se encuentra la sinceridad con la que intenta retratar a los protagonistas, la época y todo lo que rodea a la selección. Sin grandes momentos ni exageraciones, en lo cotidiano es donde se gestan las victorias vitales, y también los dramas, por lo que no duda en mostrar los detalles privados de los jugadores, que al final son de lo más valioso.

Por lo tanto, el sustento principal de la película se encuentra en los dos actores principales, Jaime Lorente y Álvaro Cervantes. Ambos son más que creíbles en los distintos momentos, sea compitiendo, en la lucha diaria o al sobrellevar los dramas vitales que se encargan de aportar el factor humano.

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El filme tampoco esquiva tocar, aunque desde la distancia, la guerra de la antigua Yugoslavia y no se corta a la hora de tomar posición al respecto. Como casi toda película de este género, hay confrontaciones en las que busca la reconciliación, pero también sabe que en otras es casi imposible.

Si nos centramos en las flaquezas, estas no son muchas, pero sí hacen que los puntos fuertes de la película se desdibujen. La primera es que tiene un aire a telefilme que se nota en los momentos de las Olimpiadas, con el público, y en algunas soluciones formales de la realización. Del mismo modo, esto se filtra a momentos de guion que parecen poco trabajados.

Tal como he empezado diciendo, hay muchos temas en la película, y también puede ser un problema al quedar algo vasto el modo de tratar algunos que requerirían de mayor sensibilidad. La ambición en ese aspecto juega en contra del guion.

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Y quizá el mayor pecado se encuentra en que los momentos clave en la piscina no emocionan. Estos sentimientos se notan cuando salen del agua, pero no durante el mismo partido, por lo que el éxtasis que debería tener cualquier película de deporte se evapora para que el espectador acompañe en su defecto a las reacciones posteriores a este éxtasis.

En definitiva, 42 segundos es una película que logra adaptar con sinceridad la historia, pero por el camino sufre algunos baches que hacen de ella un producto menor del que debería ser. Aun así, el espectador no se sentirá fatigado al verla y seguramente encontrará agarres que le hagan seguir con interés la trama y los distintos conflictos que se narran.

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VALORACIÓN:

42 segundos narra los meses anteriores a Barcelona 92 y el recorrido que tiene la selección de waterpolo. Llama la atención al ser un deporte poco utilizado en el cine, pero sufre cierta estandarización en la forma de contar la historia. De todas formas, es una película sincera y que entretiene en todo momento.
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LO MEJOR:

El trabajo realizado por los actores Jaime Lorente y Álvaro Cervantes y el modo en que la película traslada al contexto histórico.
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LO PEOR:

Se centra en demasiados conflictos y no logra emocionar como debería en algunos momentos clave, algo capital siendo una película de deporte.
Hobby

63

Aceptable

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