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Aguas oscuras
Análisis

Crítica de Aguas oscuras, con Mark Ruffalo, Anne Hathaway y Tim Robbins

Crítica de la película inspirada en hechos reales Aguas oscuras (Dark Waters), con Mark Ruffalo, Anne Hathaway y Tim Robbins sobre los excesos de DuPont. En cines a partir del 24 de enero de 2020.

A veces no es estrictamente necesario ir a ver una película de terror para pasar genuino miedo en la butaca de cine: la realidad nos provee de mucho material para vivir auténticas pesadillas. Aguas oscuras (Dark Waters) podría ser una cinta más, que se dedicara a recorrer el material de base: el artículo “El abogado que se convirtió en la peor pesadilla de DuPont” publicado por Nathaniel Rich en The New York Times Magazine.

Sin embargo, tiene varias secuencias realmente perturbadoras que traspasan la porosa capa que separa lo real de lo amenazante. Consigue que una sonrisa se convierta en una maldición y que el baño nocturno de unos jóvenes se nos antoje como el detonante de una desgracia.

Aguas oscuras nos narra la historia de un abogado llamado Robert Bilott, que trabaja en un bufete de abogados que se encarga de defender a grandes corporaciones de la industria química.

Su vida personal y su trabajo darán un giro radical en los años 70, cuando decide investigar un caso que le lleva un ganadero, angustiado por la pérdida de reses ocasionada por los vertidos de la empresa DuPont en Parkersburg, Virginia Occidental. Lo que no podía sospechar en un principio era la magnitud de la catástrofe medioambiental así como las enormes repercusiones en la salud pública, que acabarían convirtiendo el caso en la mayor demanda colectiva hasta el momento, estando al frente de 70.000 ciudadanos afectados por las malas prácticas de dicha empresa. 

La película no solo nos cuenta los estremecedores datos que Billot consigue sacar a la luz (fruto de unas larguísimas pesquisas, una enorme tenacidad y un coste personal y de prestigio laboral considerable) sino que va más allá para universalizar el relato y convertirse en algo más que un laberinto legal, un monumento erigido en torno a la este hombre, que se convierte en una china en el zapato de una de las corporaciones más poderosas del mundo.

De alguna manera, es por tanto también un reconocimiento a su persistencia y su entereza moral y un caso arquetípico de un individuo frente a un sistema corrupto. Dicho de otro modo, es un Quijote moderno enfrascado en la tarea de resarcir a los afectados. El drama legal adquiere así una resonancia mayor.

El guión de Matthew Michael Carnahan y Mario Correa se toma mucho tiempo para presentar el conflicto, sobre todo al comienzo de la cinta. Y la ambientación, la música y las duras imágenes (vísceras de animales enfermos, vacas agonizantes, perros rabiosos, etc.) contribuyen a crear esa sensación que indicábamos arriba que hace que como espectadores nos vayamos encogiendo poco a poco. También accedemos a la información de forma gradual, tal y como lo hace el abogado, siendo "instruidos" acerca de lo que son las largas e indestructibles cadenas de carbono, no solo tóxicas sino además acumulativas y por ello especialmente peligrosas.

En la picota DuPont, la empresa detrás de una serie de prácticas respecto a sus propios empleados y a la comunidad en general, que solo busca sus beneficios.

Aguas oscuras

Atendiendo a las interpretaciones, es evidente que Mark Ruffalo (Spotlight) está muy implicado en esta denuncia dado que además de ser el protagonista es productor. Pero también es cierto que no es su mejor papel. Está, eso sí, muy bien arropado por Anne Hathaway, Tim Robbins y un estupendo y muy creíble Bill Camp.

Ojo también a la forma en la que se le saca partido a la capacidad dramática de la temperatura del color: los planos azulados suelen relacionarse con los vertidos y por tanto con la enfermedad mientras que es en las secuencias íntimas, ocres, donde se atisban rayos de esperanza.

Mejores películas basadas en hechos reales

Aguas oscuras da en la diana cumpliendo de sobra con sus objetivos: es un buen aviso de que la historia puede volver a repetirse y de que, en algunas ocasiones, perseverar da frutos. Además de lo que se dictaminó en la corte, los compuestos PFOA (perfluorooctanoato o C8) y PFOS (ácido perfluorooctanosulfónico) han sido integrados en la lista de sustancias de alta preocupación (substance of very high concern) por la Unión Europea como cancerígenos, tóxicos para la reproducción y bioacumulativos. 

Es en la conclusión de la película, con los rótulos finales, cuando se abre de nuevo ese agujero que nos traga vivos, cuando somos testigos de que al encenderse las luces lo que hemos visto no se va a disipar. Así, lo normal, es salir del cine con una mezcla de enfado, temor e indignación. Y la historia, por cierto, no ha terminado aún...

Valoración

Aguas oscuras alberga en su interior momentos de auténtico terror: no solo funciona como herramienta para denunciar las prácticas de determinadas empresas y la orfandad de la gente de a pie frente al sistema sino también como tirón de orejas y aviso de que la historia se puede repetir. Muy recomendable.

Hobby

77

Bueno

Lo mejor

Busca dejar al espectador descompuesto y noqueado y lo consigue: es una película conmovedora que te remueve las vísceras y te pone alerta.

Lo peor

No es el mejor papel de Mark Ruffalo: otro actor hubiera encajado mejor en el rol de Billiot. El guión se extiende demasiado en el prólogo.

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