Crítica de The Alto Knights, la cinta de mafiosos en la que Robert De Niro tiene un extraño doble papel

Crítica de The Alto Knights, la nueva película de Barry Levinson basada en hechos reales que tiene a Robert De Niro en los dos papeles protagonistas.
Fui a ver The Alto Knights con los deberes hechos y me había informado lo necesario sobre la nueva cinta de Barry Levinson como saber que Robert De Niro era el actor principal en los roles de Frank Costello y Vito Genovese, dos capos de la mafia estadounidense sin relación de parentesco que operaron alrededor de los años 50. Y aun así no estaba preparada para lo que vi en pantalla.
Robert De Niro como Frank Costello es víctima de un intento de asesinato orquestado por, ¡sorpresa!, Robert De Niro como Vito Genovese, en una historia que, ¡sorpresa otra vez!, nos la narra Robert De Niro, ¿quién si no?, aunque como un Frank Costello varios años más viejo.
Robert De Niro, ¿quién si no?
La película está subrayando todo el rato lo muy buenos amigos que eran Frank Costello y Vito Genovese cuando se conocieron, al tiempo que yo no paraba de preguntarme si acaso no serían hermanos y me había perdido algo -que los mafiosos llamasen “friends” a sus consanguíneos en lugar de “bros”-, ¡pero lo cierto es que no!
Así que estuve los 120 minutos que dura The Alto Knights preguntándome cuál era la justificación detrás de esta peculiar decisión de casting: está claro que no es por falta de talento de actores mayores a los que seguir dando trabajo y que señalar la doble interpretación de Robert De Niro en la cinta debía ser una apuesta muy jugosa para la productora sobre el papel.
El problema está en que, a la hora de la verdad, tener a dos Robert De Niro resta en lugar de sumar, y yo todavía sigo sin haberle encontrado una buena explicación a ninguno de los niveles.
Pese a las capas de maquillaje y las prótesis es imposible ignorar al Robert De Niro que subyace tras ellas, como una maniobra artística bastante cuestionable. La ventaja está en que el actor sabe defenderse en el plano interpretativo para ofrecernos a dos personajes con las suficientes diferencias entre sí como para que no los confundamos.
Cambiando el registro vocal y los gestos físicos, la quietud y premeditación de Frank Costello, su forma de relacionarse con sus aliados y enemigos, dista mucho de la impulsividad y extravagancia de Vito Genovese.
Tras haber compartido un vínculo estrecho en su juventud, ahora la relación entre ambos se sitúa en la que debería ser una creciente tensión.
Eso demuestra el potencial que tenía The Alto Knights para haberse convertido en una de las grandes películas de Robert De Niro, una en la que el mayor atractivo hubiera sido verlo enfrentándose a sí mismo, como dos fuerzas antagónicas, en un duelo vehemente, cargado de manipulación y segundas intenciones. Pero el largometraje no es capaz de enseñarnos eso, ni siquiera logra engancharte.
Tenemos tiempo, vamos a comprar unas manzanas

Nicholas Pileggi en su guion quiere abarcar demasiado sobre la historia real en la que se basa sin llegar a centrarse en nada, salpicando el filme de pequeños momentos que repasan la vida de Frank Costello sin la cohesión necesaria para que quieras saber qué ocurre a continuación, mientras unos llamativos fundidos a negro fragmentan todavía más el metraje.
Esa necesidad de querer reflejar la realidad también es compartida por su director, Barry Levinson, quien nos presenta la historia coqueteando con el documental, al mostrarnos al anciano Frank Costello como narrador de su propia historia.
La cinta es un flashback salpicado con imágenes en blanco y negro, casi siempre con más grano, para mostrarnos los primeros años del mafioso, que regresa al color y la nitidez para el resto del metraje, con algún zoom, alguna cámara en mano, que intenten dinamizar sus eternos diálogos que pretenden buscar… la verosimilitud o la comedia, no estoy segura.
Desde ese reiterativo primer montaje paralelo en el que Robert De Niro está discutiendo con la policía si pudo identificar al culpable de su intento de asesinato y Robert De Niro -en su otro papel, por supuesto- insiste en entender cómo su ayudante no pudo matar a Robert De Niro -el de antes-, la película no se cansa de hacer que sus personajes les den vueltas a conversaciones innecesarias.
Está claro que The Alto Knights ha fracasado, no porque sea mala a tantos niveles, sino porque no ha sabido aprovechar la oportunidad magnífica que se le presentaba: hacer que Robert De Niro interpretara a dos hermanos. La cinta se estrena en cines el viernes 21 de marzo.
Valoración
Nota 51
The Alto Knights es una cinta en la que Robert De Niro quizá podría haber brillado si todos los demás elementos de la película funcionaran, pero como no lo hacen sólo causa confusión tenerlo por partida doble.
Lo mejor
Si te gusta Robert De Niro aquí tienes dos tazas.
Lo peor
Aburre, no engancha.

