American Son
Análisis

Crítica de American Son, basada en la obra de teatro de Broadway

Por Raquel Hernández Luján

Crítica de la película American Son, dirigida por Kenny Leon y basada en la obra de teatro de Broadway del mismo título que puedes ver ya en Netflix España.

De vez en cuando, Netflix lanza sin previo aviso alguna que otra perla que merece la pena ver. Es el caso de American Son, una película correcta que podría ser brillante por el material que se trae entre manos, pero que no sabe explotar los recursos que el lenguaje cinematográfico podría aportarle al guión.

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American Son fue proyectada en el Festival de Cine de Toronto y es el segundo largometraje del cineasta Kenny Leon después de su debut con Nowhere Road en 2002, de modo que supone su regreso a la dirección cinematográfica, 17 años después.

En este tiempo, no obstante, ha seguido cultivando su relación con la televisión, ya sea creando TV movies, ligadas generalmente a musicales como El mago de OZ en vivo o Hairspray, o participando en la dirección de episodios de series como Dinastía o Ambitions.

La película está basada en la aclamada obra de teatro de Broadway del mismo título creada por Christopher Demos-Brown, que ejerce de guionista para la ocasión, debutando en esta labor. Y además, la película cuenta con el mismo reparto, del que sobresale especialmente la angustiada Kerry Washington (Django desencadenado), que es el personaje que más emociones tiene que modular durante el metraje: desesperación, ira, indignación, tristeza, decepción, ternura...

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Sin embargo, lo que funciona bien sobre las tablas, no tiene por qué tener el mismo efecto trasladándose al ámbito del cine. La historia nos sitúa en una lluviosa noche en Florida, cuando una madre desesperada trata de dar con el paradero de su hijo.

American Son

Kendra Ellis-Connor se pasea, ansiosa, por la sala de espera de una comisaría vacía. Su hijo, Jamal, ha desaparecido y nadie contesta a sus preguntas: solo sabe que su coche ha sido detenido. Tiene delante un muro de prejuicios inconscientes, puntos de vista distintos y una relación muy tensa con su expareja, a la que le recrimina en primer lugar su ausencia.

Ella solo quiere averiguar qué le ha pasado a su hijo, pero el sistema se lo pone realmente difícil. La llegada de su marido a la comisaría tensará aún más la situación mientras que el diálogo que ambos progenitores mantienen expone los prejuicios de ambos, sus ambiciones y carencias a la hora de criar a su hijo y todo un marco conceptual a través del cual tamizan sus pensamientos y temores acerca de lo que ha podido sucederle, a tenor de su deriva, su aspecto y las amistades que frecuenta.

El gran valor de American Son es el de poner patas arriba los argumentos de uno y otro y golpear, en un magistral giro final, al espectador, una vez que quedan resueltas todas las dudas.

American Son

A fin de cuentas, loo que se pone sobre la mesa de disección y bajo el escrutinio de un microscopio de gran aumento, es la propia sociedad estadounidense. Así, la película va desgranando capa a capa la cebolla hasta llegar al corazón más íntimo de los dos personajes, que terminan desnudándose de prejuicios para tener que acatar la cruda realidad.

No es un visionado fácil (ni lo pretende ni tiene por qué serlo), pero no es en ese punto donde estriba su debilidad sino en la falta de pericia para aprovechar los elementos que brinda el lenguaje cinematográfico. Rodada prácticamente en una única y claustrofóbica ubicación, sabe trasladar la desesperación de esos padres atados a un sistema opaco, pero no consigue introducir de forma satisfactoria ni creíble los breves flashbacks que nos dan alguna pista del estado de ánimo de Jamal antes de desaparecer. 

Las entradas y salidas de los intérpretes también parecen estar muy encorsetadas y ser muy poco naturales y los diálogos, densos y plomizos, como la monótona lluvia que no cesa hacen que la planificación no sea la óptima para exprimirle todo el jugo al libreto. En cualquier caso, merece la pena dedicarle hora y media a American Son, siempre que se tenga bien claro qué se va a ver.

Valoración

Es probable que el formato de película no sea el más apropiado para esta historia rescatada de los teatros... al menos no lo es si no se saca ningún partido al lenguaje cinematográfico.

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

La potencia de la narración es indiscutible así como la cantidad de detalles y recovecos que emergen durante la noche de incertidumbre.

Lo peor

Su economía de recursos, ligada a una puesta en escena muy forzada, hacen que el visionado resulte tedioso.

Y además