Crítica de The Apprentice. La historia de Trump, una película arriesgada, oscura y densa

Crítica de The Apprentice. La historia de Trump, dirigida por Ali Abbasi en base a un guión de Gabriel Sherman con Sebastian Stan, Jeremy Strong y Maria Bakalova. Estreno el 11 de octubre.
Sé lo que estás pensando, querido lector: ¿cómo va a meterse Sebastian Stan en los zapatos de Donald Trump con éxito? Demasiado atractivo para el papel, ¿verdad? Pues el reparto es la mayor virtud de The Apprentice. La historia de Trump, una película que recoge un periodo muy significativo en la vida del expresidente norteramericano: su ascenso hasta convertirse en un tiburón de las finanzas.
Pero para ello, él mismo se convirtió una vez (tal y como relata el guionista Gabriel Sherman) en un aprendiz, haciendo un juego de palabras con el reality show en el que él se convertiría en mentor.
Y su maestro en las artes oscuras, no fue otro que el contradictorio abogado Roy Cohn, quien a su vez se forjaría a sí mismo como mano derecha del senador McCarthy. Tres mantras: “Atacar, atacar, atacar”, “No admitas nada, niégalo todo" y "Convierte la derrota en victoria: siempre tienes que ganar".
Ha tenido que ser el guionista y director de origen iraní, aunque nacionalizado danés, Ali Abbasi (Holy Spider) quien se ha atrevido a ponerle el cascabel al gato haciendo gala de una valentía encomiable teniendo en cuenta la proximidad de los comicios en Estados Unidos y la posibilidad de una reelección.
Mágicamente ha sorteado todas las cortapisas para poder estrenar su película, a pesar incluso de mostrar una escena que ha sido muy polémica por su crudeza y por suponer una acusación directa hacia su persona. Cierto es que es un momento puntual y que la película se ciñe mucho más al plano ético que al íntimo de Trump, pero es más que suficiente para colgarle un par de calificativos preocupantes.
The Apprentice muestra algunas de sus facetas archiconocidas, de las que lejos de huir se vanagloria como el racismo, la homofobia, la hipocondría (con especial pavor al SIDA al que se refería como "cáncer de gays") o la megalomanía.
Es una película que busca desagradar en fondo y forma: la estética, el grano, los movimientos de cámara, nos desplazan a los años 70 para mal. Casi como si de una pesadilla se tratara, somos testigos de todo lo que andaba mal por entonces, que era mucho, a nivel social e identitario.
No es solo un planteamiento estético con una relación de aspecto de la pantalla televisiva, o unas determinadas iluminaciones o caracterizaciones, sino que se busca utilizar estos recursos para mostrar la turbiedad de los ambientes en los que las lámparas de araña, los brillos y los dorados esconden una enorme hipocresía, la corrupción misma de un sistema empresarial y político sin solución.

El discurso, no obstante, resulta muy denso y amargo; la fotografía oscura de más; la conclusión terrorífica.
No hay voluntad de caricaturizar a Donald Trump, por más que se preste, pero tampoco es lo suficientemente firme como para dejar claro que todos sus oropeles empresariales y la fama de haberse hecho a sí mismo no fueron más que el fruto del despilfarro de la fortuna de su padre y de crear un trampantojo empresarial plagado de desastrosas decisiones, una ilusión vana.
En una cinta como ésta, que es más un estudio de personajes que un biopic al uso, las caracterizaciones esenciales. Hay un buen nivel en general de peluquería y protésicos, pero no se respecta mucho el raccord a lo largo del montaje final: unas veces parece más grueso, otras más delgado; a veces más rubio, a veces menos...
Lo que se mantiene constante es el calidad de las interpretaciones, tanto Stan como Strong y Bakalova hacen todo lo necesario para mimetizarse con sus personajes, mostrando no solo sus particularidades físicas sino también su manera de moverse, hablar y comunicarse. Visionado obligatorio en versión original para quien quiera apreciar el bárbaro trabajo del trío protagonista.
En resumidas cuentas, The Apprentice no es una burla, como quizás se había dado a entender antes del estreno, pero cuesta pillarle el punto: sus problemas de ritmo y cierto comedimiento a la hora de meterse en terrenos farragosos (es fácil pensar que en algún cajón descansa una versión mucho más bestia y escandalosa), hacen que sus 120 minutos de metraje se hagan bola.
Quedan demasiados flecos sin rematar: la manipulación de los medios de comunicación, su emergencia como fenómeno cultural en sí mismo y mucho más de lo que vendría después. Y está lejos de agotarse.
Valoración
Nota 60
Sebastian Stan se corona una vez más como el maravilloso actor que es en una película densa, oscura e incómoda que indaga en los inicios y el ascenso de Donald Trump a lomos de Roy Cohn.
Lo mejor
Las interpretaciones principales y el retrato de una traición: la de Trump a Cohn, que lo define más allá de su relación con su esposa.
Lo peor
Es una película que busca desagradar en fondo y forma: la estética, el grano, los movimientos de cámara, nos desplazan a los años 70 para mal.
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Título original
The Apprentice
Lenguage original
Inglés
Duración
2h 3m
Ingresos en taquilla
585.000,00 $
Presupuesto
16.000.000,00 $

Raquel Hernández Luján
Redactora
Raquel Hernández es redactora y crítica de HobbyCine desde 2010. Está especializada en cine, series y literatura así como familiarizada con las tendencias culturales de actualidad.
