Crítica de El astronauta (Spaceman), un aburrido viaje al espacio con Adam Sandler

Crítica de El astronauta (Spaceman), la película dirigida por Johan Renck para Netflix protagonizada por Adam Sandler, Carey Mulligan, Isabella Rosellini y Kunal Nayyar.
El astronauta es una propuesta audiovisual como poco desconcertante en la medida en la que nos devuelve a un Adam Sandler interesado en el drama, por más que sea imposible creérselo dando vida al personaje protagonista de la película.
A pesar del título y de la ambientación de la historia, no estamos ante una cinta de ciencia ficción al uso, sino ante un drama amoroso que se desarrolla en la soledad y el silencio que media entre una pareja rota. A partir de ahí, somos testigos del devenir de las historias de ambos y de las "lecciones de vida" que aprenden recorriendo sus respectivos caminos.
Aquí es donde aparece el primer gran problema de El astronauta: pretende que cada línea de diálogo sea no solo relevante sino que reverbere en los confines del universo, como si estuviera abriéndonos las puertas del conocimiento a un nivel filosófico espectacular. Pero no. Ni de lejos.
Plasma la insignificancia del ser humano en la inmensidad del espacio y el tiempo y la forma en la que nos atormentamos por aquello que no está en nuestra mano a la par que deja constancia de lo complicado que es interactuar y conectar superando las malas experiencias pasadas y valorando lo que uno tiene: nos enfrenta a la pérdida, a la redención, a las promesas rotas y la esperanza.
Pero sus 107 minutos de metraje de lentos y engolados diálogos y la falta de credibilidad de la relación principal (Sandler y Mulligan no tienen ninguna química en pantalla) hacen que la experiencia de visionado sea muy aburrida y poco sustanciosa.
Atento, humano flaco
Jakub Procházk supera todas las adversidades y se convierte en el primer astronauta checo en llegar tan lejos en una misión espacial que le lleva a explorar una nube de polvo situada a una enorme distancia de la Tierra.
Tras seis meses aislado en su nave, empieza a mostrar síntomas de agotamiento: le cuesta conciliar el sueño, está desencantado con el proyecto y sobre todo, se obsesiona con la idea de hablar con su esposa, que no contesta sus llamadas.
Sus superiores se ven en la tesitura de ocultarle información para tratar de proteger su estabilidad mental y a la par evitar de descarrile una misión de un alcance tan importante. Pero también parece un acto cruel escamotearle una grabación que pondría patas arriba su vida.
Un buen día, todo cambia cuando Jakub empieza a percibir una voz que le interpela: ¿está realmente solo en la nave?
Algo que contar
El peor defecto de El astronauta es la insustancialidad. Ni fascina tanto como debería ni ofrece una sola reflexión que sea merecedora del tiempo invertido para verla. Está correctamente filmada e incluso echa mano de cierto lirismo inocentón que tiene su atractivo pero confunde el onirismo con la somnolencia.
Estira innecesariamente su metraje sin conseguir justificar el porqué y echa mano de una parsimonia que se antoja hasta desquiciante. No se le puede reprochar nada a nivel visual: el diseño de producción se ajusta a lo esperable y es bastante correcta incluso cuando desaparece la lógica... Sin embargo, no consigue su objetivo de atrapar al espectador.
De hecho, lo deja fuera muy pronto: no puede entrar en el juego de saber si lo que sucede tiene lugar en la mente del astronauta o en la realidad... la respuesta es pronto tan obvia que solo queda espacio para ese melodrama romántico de escaso interés que es al final el corazón de la historia y no puede ser más cursi y predecible.
En pocas palabras, si andas con insomnio y necesitas un remedio más efectivo que una tila caliente o contar ovejitas, no pierdas de vista nuestro consejo: dale al play y si sobrevives despierto a la media hora, será un milagro.
Valoración
Nota 47
Lenta, tediosa, soporífera... El astronauta no consigue justificar sus 107 minutos de metraje: la excusa argumental daba quizás, para un corto pero no para un largometraje.
Lo mejor
Es una película bien hecha, con valores de producción acordes a las expectativas. La voz de Paul Dano y la reinvención de Nayyar.
Lo peor
La pretenciosidad de los diálogos, la lentitud del metraje y el artificio de un guión que tiene poco que ofrecer. Desaprovechar a Rossellini.
